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Analisis

Battlefleet Gothic: Armada 2

El Emperador provee. ¡Y de qué manera!

Tom Russo

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No la vi. Me concentré tanto en el buque insignia de los orkos que no vi a la nave de ataque colarse entre mis filas, que a todo motor se dirige contra mi casco.

“¡Preparense para el impacto!”, doy la orden e instintivamente me agarro del borde del escritorio. Pero no es nada. Herida de muerte, la nave enemiga estalla dos segundos después del choque, apenas desviando a mi orgulloso crucero, que pulveriza los escudos del enemigo con su cañón Nova.

El Emperador provee. Al ataque.

Battlefleet Gothic: Armada 2

Los Orkos son pura fuerza bruta.

Battlefleet Gothic: Armada 2 nos lleva a los albores del siglo 41, donde una vez más, el Imperio de la Humanidad se ve amenazado por las traidoras fuerzas del Caos.

Pero no los quiero marear con la historia. No porque no valga la pena seguirla. De hecho, me encontré mucho más interesado de lo que pensé por todo este conflicto con Abaddon y su decimotercera Cruzada Negra, descubriendo rasgos de humanidad interesantes en todo el elenco de personajes, algo inesperado para una franquicia a la que siempre asocié con una épica exacerbada y unidimensional. No los quiero marear porque, como ya escribí en mi análisis de Space Hulk: Tactics, para comprender cada componente de la historia hace falta llevar bajo el brazo la enorme enciclopedia que encierra el casi infinito canon de Warhammer 40K.

Vale la pena aclarar que no hace falta tener todo el trasfondo de la franquicia en la cabeza para poder disfrutar de este juego. Armada 2 nos va compartiendo piezas del contexto como si fueran bocaditos, fáciles de digerir, pero que igualmente podemos ignorar por completo. Y esto se lo podemos agradecer a un elemento: La urgencia.

Battlefleet Gothic: Armada 2

El pavor y placer de ser devorado por una nave Tyranid

Esta sensación es una constante desde el mismo tutorial, poniéndonos bajo una presión increíble que no le hace ningún favor a mi bruxismo, no importa lo que estemos haciendo. Sea en el fragor del combate, o planeando nuestra estrategia en el mapa estelar, la sensación de que un mínimo error de calculo puede significar nuestro fin no se disuelve jamás.

Y ya que hablo de combatir y planear, hablemos entonces de eso. Las campañas de Armada 2 se desarrollan de una manera que todo fan de Total War va a saber reconocer. Una fase estratégica y por turnos, en la que creamos, movilizamos y reparamos flotas, administramos nuestros recursos y estudiamos los movimientos del enemigo, y otra fase táctica en tiempo real, en donde sacamos a pulir los nudillos.

Esta segunda etapa es una maravilla que combina las tácticas navales de la era greco-romana, el siglo XVIII y la Segunda Guerra Mundial de manera excelente. El micromanaging es intenso en todo momento, y practicamente exige dedicación espacial a cada una de las naves de nuestra flota, lo que me hace agradecer que el número de unidades sea reducido en comparación a otros RTS. Armada 2 contiene 12 facciones (con sus correspondientes subfacciones), que por la cucaracha me dicen que son todas las del juego de rol original, y déjenme decirles que vale la pena tomarse un tiempo con cada una.

Battlefleet Gothic: Armada 2

Burn, baby! Burn!

Yo me sentí muy cómodo con la Armada Imperial, que es una opción balanceada. Un jugador más habilidoso podría descocerla con los Corsarios Eldar y sus tácticas de guerrilla, que acompañados por los Orkos en un 2vs2 aseguran una masacre. Pero más allá de los roles que cada flota cubre, le dedico un tiempo a todas porque son un espectáculo, un festín para los ojos.

El diseño de cada nave, sea el estilo gótico de las naves imperiales, el bruto masacote de los Orkos o el estilo más moderno y estilizado de los Eldar merece un zoom para recorrerlas de proa a popa y disfrutar de cada detalle. Y cuando entramos en combate la cosa está lejos de parar, porque comienza un espectáculo lumínico digno de Año Nuevo, que hace que hasta perder sea divertido.

Ni hablemos del sonido, con los pesados “clancks” de los enormes cañones navales, los hierros crujientes que resuenan ante el impacto de un torpedo u otra nave, la explosión de combustible cuando los motores saltan a máxima potencia. Luz y sonido transforman a Armada 2 en una especie de gran opera espacial en la que las flotas son la orquesta.

Battlefleet Gothic: Armada 2

¿Estamos ante la experiencia Warhammer perfecta? No, claro que no. Y lo que evita que se acerque a eso son dos cosas: Los pop-ups que aparecen en los tutoriales, que tapan nuestra pantalla de manera agresiva y pueden incluso estorbar el desarrollo de las partidas (y hay que cerrar UNO POR UNO), y la interfaz, que repleta de botones como está resulta muy caótica y lleva un buen tiempo acostumbrarse. Si a eso le sumamos que cada facción tiene habilidades distintas, aprender a reconocer cada botón de manera efectiva es una tarea a largo plazo.

Pese a estas molestias, Battlefleet Gothic: Armada 2 es un RTS naval entretenido, exigente y espectacular, recomendable tanto para los conocedores del universo W40K como para los que gustan de un buen juego de estrategia.

8 Puntos
Lo bueno
  • Es un festín para los ojos.
  • El combate.
  • Toda la estética
  • El sonido.
  • Lo malo
  • Los pop-ups. horribles pop-ups.
  • La interfaz es un poco caotica.
  • DesarrolladorTindalos Interactive
    Lanzamiento: 24 de enero de 2019.
    PlataformasPC
    ¿En Español?: Si.
    Fuente: Copia adquirida gracias a Focus Home Interactive (W10).

    Tom es Editor de día, laburante de la TV de noche. Sueña con un juego que combine arqueología e ingeniería civil. Ama aprender y enseñar sobre historia. Pueden contactarlo en: tomrusso@pressover.news

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