Hace unos días nos llegó Death by Scrolling, un roguelike de ataque automático con una vuelta de tuerca en la movilidad: un scroll vertical constante que te daña al tocar el borde inferior de la pantalla. Esto te obliga a moverte sin parar y elegir, casi instintivamente, qué camino tomar en un mapa generado proceduralmente cuyo objetivo, literalmente, es matarte usando trampas, bombas y enemigos.
Como buen roguelike, la mecánica central es morir para progresar, y preparate porque va a pasar un montón. A eso se le suma un humor muy Monkey Island/Maniac Mansion para acompañar la frustración, porque además de ser un juego pensado para castigarte, está hecho por un maestro del humor meta: Ron Gilbert.
Narrativamente, Death by Scrolling te ubica en una especie de purgatorio al que van a parar las almas. Y tu misión es escapar juntando 10 mil monedas de oro para pagarle al barquero y volver al mundo de los vivos. No hay mucho más: el cuento es corto y se cuenta solo.
El oro aparece tirado en el piso, lo soltás al interactuar con el mapa, o te lo dan los enemigos en una cadena de masacres por proximidad. Al ser un juego automático, lo único que hacés es moverte: cuando te acercás a un enemigo, el personaje ataca según el arma equipada; cuando te acercas a una moneda, la levanta.
El mapa es corto y cada dos o tres minutos termina en una aldea que sirve como descanso, como instancia de progresión y también como plan de escape. Ahí podes obtener una mejora pasiva, una misión, un arma o habilidad (de uso limitado) y podés avanzar en la metaprogresión usando cristales. Ah ¿no te conté? Además de monedas, también hay cristales que desbloquean mejoras permanentes. Cartón lleno, es un roguelike, se se.

Eso sí, lejos está de ser un gran roguelike: el diseño es plano y poco balanceado. Te pueden llevar unas 30 runs recién empezar a sentir alguna diferencia de progresión, con ventajas basadas en porcentajes chicos y suerte, que definitivamente no terminan de motivarte a querer jugar otra partida.
Creo que no hay mucho más que eso. Un gusto. No, mentira, Death by Scrolling es de Ron Gilbert y es un trolleo.
Desde el minuto uno, el juego es descontracturado y la mecánica funciona como excusa para el metahumor. Ese humor clásico de las aventuras gráficas, 50 años después: romper la cuarta pared, burlarse de que el oro no paga impuestos en el más allá, o que un NPC te recomiende buscarte un contador. Full nostalgia del yupismo 90tero en el 2025.

Durante la run, las misiones aparecen sin mucha explicación y son simples; el dinero es la única vía para pagar tu boleto de salida; y hay detalles simpáticos, como al final de la partida, cuando aparece un chat donde “gente” (¿público de un stream?) comenta tu desempeño.
Por sobre todas las cosas, el juego se llama Death by Scrolling porque literalmente te mata el scroll. Como si realmente pudiese sentir eso que siento en la vida real cuando ya gasté el dedo gordo scrolleando redes un domingo.
Se siente como una excusa de un diseñador experimentado para reírse del arquetipo del género donde podemos encontrar exponentes desde Vampire Survivors hasta BallXPit o Megabonk!: runs cortas, ciclos de combate y decisiones comprimidas, muerte permanente y metaprogresión.

Con Death by Scrolling, Ron Gilbert demuestra que también puede hacer un juego del género y aprovecha para hacer una crítica, usándolo como herramienta para dejar un poco más de su magia.
Cincuenta años después de haber marcado el camino de las aventuras gráficas, aparece acá una intervención a lo que la industria del videojuego se volvió: Una concatenación de recompensas que te queman el bocho. Esta vez, a un precio hiper accesible, porque se sabe que “no hay que pagar más de 20 dólares por un juego de ordenador” y todo esto sin perder su estilo, donde la mecánica se pone a merced del mensaje y más que atrapar, pasa como juego sencillo y guiño al público con capacidad de pensarlo un poquito más.

Nosotros nos criamos con esto, ¿entienden?
Death by Scrolling está publicado por MicroProse y desarrollado por Terrible Toybox. Se puede adquirir en Steam desde el 28 de octubre por 5 lechugas y te lo recomiendo sólo si necesitas un poco más de ese humor o querés un roguelike introductorio pero jarcor.


«Nunca pagues más de 20 dólares por un juego de computadora.»