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Analisis

Detective Pikachu

Con nuestro sombrero de Sherlock Holmes, vivimos en un mundo Pokémon.

Alejandro Pro

Publicado

en

Es curioso pensar que hace veinte años muchos de nosotros moríamos de ganas por vivir en un universo donde los Pokémon fueran reales. Donde encontrar un Caterpie al costado de un árbol o un Electabuzz mordiendo cables de electricidad fueran algo natural de salir a la calle.

Una existencia de realismo mágico. Ahora nos damos cuenta que los monstruos de bolsillo también son compatibles con una vida de crímenes.

Detective Pikachu es el nuevo experimento de The Pokémon Company, una aventura gráfica con la que buscan descubrir dónde está el límite de su marca.

En el rol de Tim Goodman, un joven adolescente, emprendemos nuestra tarea de investigadores acompañados por un roedor panzón y amarillo.

El destino nos une cuando un accidente de auto lleva a que el Pikachu de nuestro padre adquiera la habilidad de hablar y comunicarse como una persona normal. O, en realidad, como un detective, con voz de fumador obsesionado con las damas.

Juntos, debemos descubrir el paradero de nuestro padre tras el accidente, y tal vez llegar al fondo de la condición de Pikachu. La oportunidad perfecta para tener escenas extrañas y sorprendentes.

Se trata de un point-and-click dividido en distintos capítulos breves, cada uno con su nudo y desenlace, que logran contar una historia mucho más amplia a largo plazo.

Es la primera vez que la franquicia se anima a este género, tan alejado del ambiente que lo formó. Acá no hay batallas ni PokéBolas. Resolvemos situaciones clásicas interrogando personajes y aplicando un pensamiento lógico, todo ambientado dentro de un mundo Pokémon.

Resulta interesante encontrar al fin una representación cotidiana de cómo funciona este universo, donde estos monstruos son, a la vez, amigos y colegas. Termina siendo mucho más parecido a lo que siempre propuso el dibujo animado, donde Chansey, el Pokémon de la enfermera Joy, naturalmente trabaja en un centro de curación.

Detective Pikachu toma ese concepto y lo continúa, preguntándose en qué oficio ubicar a las distintas especies, y llenando toda una ciudad donde los humanos trabajan con sus Pokémon al lado.

A la hora de interrogar, Pikachu no puede hablar con otros humanos, por lo que esta tarea recae sobre Tim, pero sí puede comunicarse con los distintos monstruos que encontramos en el camino. Mientras que nosotros sólo los escuchamos repetir sus nombres, Pikachu hace el esfuerzo para traducir cada oración, siempre agregando algún comentario ácido, como todo buen detective.

Ahora, previo al lanzamiento se habló mucho acerca de Danny DeVito. Un puñado de fanáticos comenzó a juntar firmas para que él aportara la voz de Pikachu, sin éxito. Una lástima, porque realmente suena como un concepto interesante, pero la realidad es que el actor que sí presta su voz consigue encarnar una identidad bien particular y distintiva para nuestro pequeño detective.

Pikachu es, posiblemente, lo mejor del juego. ¡Y el juego lo sabe! Constantemente busca darnos pistas, explicarnos qué es lo que está ocurriendo, qué deberíamos hacer como siguiente paso. Logra inyectarle personalidad a un juego que está repleto de diálogos. El actor se luce y la animación lo acompaña.

Tanto es así, que Pikachu tiene una serie de frases y comentarios para distintas situaciones, y todos quedan almacenados en una galería del menú principal, por si las queremos volver a mirar en cualquier momento. No porque escondan información vital para la historia, sino porque Pikachu es genial.

Todo lo que hace es simpático de inmediato. No nos olvidemos, después de todo, que nos habla un Pikachu regordete, con un sombrero de Sherlock Holmes y con una voz parecida a la de Danny DeVito. Es algo ridículo, sin sentido y que no debería existir bajo ninguna lógica. Y sin embargo acá está. Tomó dos años, desde 2016, para llegar a Occidente, pero por fin lo podemos tener en nuestras manos, y el mundo es un poco mejor por ello.

Pero eso no significa que todo sea perfecto. Cuando nos dicen “juegos de detectives en una consola portátil de Nintendo”, lo que pensamos es Phoenix Wright o tal vez Professor Layton. El primero es una novela visual y el segundo es una colección de puzzles. Detective Pikachu no se parece a ninguno de los dos, en realidad.

Un Pikachu regordete, con un sombrero de Sherlock Holmes y con una voz parecida a la de Danny DeVito.

Lo más frustrante en cualquier aventura gráfica es que el jugador y el personaje lleguen a la solución de un puzzle a destiempo, algo que acá ocurre. Hay momentos en Detective Pikachu donde, como jugadores, ya sabemos qué es lo que debemos hacer o dónde se esconde la respuesta, pero el protagonista no nos permite hacerlo.

Primero, debemos hablar con todos los sospechosos, investigar las pistas, volver a los sopechosos porque tal vez tengan información nueva y esperar a que Pikachu nos dé el visto bueno. Y eso resulta frustrante.

Tim y Pikachu estaban explorando una caverna. Intenté agarrar una piedra que estaba en el piso, pero Tim me dijo que no quería, así que seguimos explorando. Diez minutos más tarde, obviamente, volvimos a la entrada de la caverna y, ahora sí, agarramos aquella misma piedra. Es muy difícil ponerse un sombrero de Sherlock Holmes y que el juego no nos permita agilizar el proceso lógico.


Uno de los focos ciertamente es haberlo ambientado en un mundo de Pokémon donde las batallas están ausentes, pero la realidad es que tampoco se convierte en algo tan impresionante. Esto no es novedad.

Existen juegos alternativos de la franquicia casi desde el principio. Pinball, juegos de cartas coleccionables, simuladores donde podemos hablar con Pikachu a través de un micrófono y arrojarle manzanas. Pudimos fotografiarlos en sus hábitats naturales, en su momento. Ya llevamos veinte años viviendo en un mundo Pokémon.

La llegada de Pokémon GO terminó de fusionar los mundos, donde toda persona salió a las calles para encontrar a aquel Caterpie al costado de un árbol y a aquel Electabuzz mordiendo cables de electricidad.

Detective Pikachu termina siendo otra entrega más para una franquicia que no parece tener límites, sin importar el género en que se ambiente. No se convierte en una montaña rusa de emociones, no ofrece ningún desafío real.

Es una aventura gráfica simple e infantil.

Y, a veces, eso es suficiente.

7 Puntos
Lo bueno
  • Pikachu.
  • Porque tiene un sombrerito.
  • Así que se parece a Holmes.
  • Lo malo
  • No hay desafío.
  • La trama es simple.
  • Los diseños de los humanos.
  • Desarrollador: Creatures
    Lanzamiento: 23 de marzo de 2018
    Plataformas: 3DS
    ¿En Español?: Sí
    Fuente: Copia adquirida a través de eShop.

    Escritor desde hace unos años, a Alejandro le apasiona establecer un ambiente optimista alrededor de los videojuegos y busca extender la invitación a que nos hagamos las preguntas correctas, pero pasa la mayor parte de su tiempo compartiendo imágenes de perritos. Pueden contactarlo en: alejandropro@pressover.news

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