Soy una piba «joven», y no llegué a ser parte de esa envidiable generación que vió el apogeo de Diablo 2 allá por el año 2000, yo todavía era una infante y no entendía (casi) nada. Sin embargo, mi primer contacto con los Action RPG (Juego de rol de acción) me cambió la vida. Luego, probar Diablo 2: Resurrected lo cambió todo.
Cuando se lanzó Diablo 2: Resurrected, no pude evitar conseguirlo. Tenía que sentir la verdadera experiencia hardcore de un ARPG clásico en primera mano, con servidores online y ese reskin hermosísimo. Definitivamente la polémica desarrolladora, Blizzard Activision, no decepcionó, al menos no tanto. Bienvenides al análisis definitivo, para el bolsillo de les hardcore, y la cartera de les casuals. Bienvenides a Diablo 2: Resurrected.

¿Qué es un game-feel y por qué Blizzard lo hace bien siempre?
Para comenzar el análisis tenemos que dejar por sentado un concepto proveniente de la disciplina del diseño de videojuegos: El Game Feel. Game feel se le suele llamar a la experiencia tanto tangible como intangible que atraviesa cualquier jugador en su momento lúdico. En materia de videojuegos esto es sumamente importante, ya que define cómo se va a sentir le usuarie a la hora de jugar. Desde el vamos que quede claro que Diablo 2: Resurrected se siente bien.
A Blizzard le sale sumamente bien el game-feel. Incluso los títulos antiguos de la desarrolladora, aquellos que todavía no utilizaban motores 3D, se sentían muy bien. Hoy en día son la empresa número uno en publicar fichines que se sientan excelente, sumamente responsivos, cada cosa tiene su peso y tangibilidad en el mundo virtual, generando una consistencia satisfactoria que es difícil de comparar con la competencia. Diablo 2: Resurrected no es la excepción.
Gameplay
Diablo 2: Resurrected pertenece al género de rol de acción, eso quiere decir que, a comparación de los juegos de rol en su época de lanzamiento que se basaban en sistemas de turnos, Diablo 2 se juega en tiempo real. A través de clicks y unos comandos al principio raros, nos adentramos en la tierra de Santuario, siendo invadida por demonios y no-muertos.

En Diablo 2: Resurrected nos movemos a lo largo de diversos niveles con todo tipo de monstruos en una vista isométrica (Eso quiere decir 45º apuntando al suelo). Debemos clickear para atacar o usar habilidades de nuestro personaje. Dichas habilidades pueden ser rotadas dependiendo a que tecla las hayamos asignado. Tocar la tecla no activa la habilidad, sino que la equipa, y generalmente se ejecutan con click derecho. Esto al principio puede ser incómodo teniendo en cuenta que los ARPG modernos resuelven este problema de diseño de otra manera, con las teclas activando instantáneamente habilidades.
Lo más satisfactorio, y así retomo al game-feel de Blizzard, es encontrarse con manadas de monstruos y poder combatirlos a través de frenéticas cantidades de click hasta que no quede uno en pie. El «core loop» (bucle nuclear) es matar a bichos, conseguir objetos, mejorar nuestro personaje, repetir. Así de simple. Así nos gusta.
Sea cual sea la clase de personaje que elijamos (Amazona, Asesina, Nigromante, Bárbaro, Paladín, Hechicera o Druida) se nos presentaran arboles de habilidades en los que vamos a poder invertir puntos cada vez que subamos de nivel. Simultáneamente tenemos atributos (Fuerza, Destreza, Vitalidad y Energía) en los cuales también vamos a invertir puntos a medida que nuestre protagonista crezca.

Objetos y equipamiento
Además de esto, contamos con un complejísimo sistema de inventario. Tenemos armaduras, armas, joyería y amuletos para equiparnos. Debajo podemos guardar pociones, charms (una especie de amuletos que te dan bonus por estar en el inventario) pergaminos, objetos de quest y lo que lleguemos a conseguir en el camino.
Los objetos equipables tienen diferentes tipos de rareza (Normal, Mágico, Raro, Set, Únicos), cada una con diferentes propiedades y beneficios en su mayoría elegidos al azar por el poder de la proceduralidad.
También contamos con «Runewords» (Palabras rúnicas) que nos permiten de alguna manera craftear objetos poderosísimos al insertar runas en ordenes específicos a objetos específicos. Una mecánica complejísima y muy cercana al meta del final de juego.

Optimización de recursos
Construir personajes es una situación difícil pero fascinante. La primera vez que se juega une puede construirlo de la manera que quiera, pero una vez terminado por primera vez el juego, se desbloquea la siguiente dificultad, Pesadilla, con ese personaje, y eso implica enemigos más duros. Luego viene Infierno y acá es donde la cosa realmente se pone seria.
Lo peor de todo es que en estas dificultades, morir no implica perder oro y tener que volver a tu cadáver a recuperar tus objetos como en Normal (Cosa que desde el vamos dificulta mucho las cosas)… En Pesadilla e Infierno morir implica perder porcentajes de puntos de experiencia valiosísimos para subir de nivel. HARDCORE.
Para tener a nuestre personaje listo para confrontar las fuerzas del infierno en sus tres dificultades, tenemos que aprender a investigar en foros, videos, redes sociales o incluso hablando con gente del mismo juego. Una vez recopilada la información, podemos decidir una «build».
Verán, querides lectores, Diablo 2 gira muchísimo alrededor de como distribuimos los recursos que tenemos para tener un personaje que pueda sobrevivir a los horrores del infierno, o sea, builds. Tanto el combate como construir al personaje distribuyendo puntos de habilidad, atributos y eligiendo el equipamiento apropiado se vuelven dos mecánicas que constantemente se retroalimentan y son sumamente adictivas.

Podemos estar horas farmeando objetos que nos sirvan para sobrevivir en las dificultades más avanzadas, y en cierta manera ese es el chiste. Investigando un poco sobre esta comunidad una puede determinar que lo que más le gusta a los hardcore es la satisfacción de romperse la espalda para conseguir ese objeto que tanto necesitaban.
Modo online
Cada quién puede jugar Diablo 2 como le plazca. Eso lo aprendí en modo online. Conocí un estadounidense muy agradable y contento de ver una noob apasionada. Charlamos mucho rato de las peculiaridades y reglas, sobre builds y otras cosas intrínsecas al los momentos más hardcore.
Me regaló excelentes objetos y pude optimizar a mi Nigromante lo suficiente para armar una build que gira alrededor del ataque Lanza de Hueso, que atraviesa enemigos en una línea y hace buena cantidad de daño.
Lo bueno del modo online es la experiencia social y el beneficio de conseguir mejor botín mientras más jugadores haya. Los esbirros de Diablo se vuelven más fuertes pero en consecuencia tenés el placer de la alegre cooperación.

El modo offline tiene su propio desafío en que nadie te va a dar una manito, sos vos sole contra todo el ejercito de demonios y criaturas hórridas que trae este mundo tan sombrío
Problemas de conexión
Blizzard-Activision no puede haber sacado un título tan fantástico de nuevo con tantos problemas de servidor. Me pone genuinamente mal la cantidad de caídas que hay. Es realmente impresionante, pero tiene muchísimo sentido.
Resulta que está programado encima del código del original. Eso tiene que ver con decisiones basadas en la necesidad acérrima de ser fiel a la versión de hace veinte años. También tiene que ver con lo difícil que es reescribir completamente el código de hace 20 años y aún así permitir poder alternar visualmente el modo antiguo o el modo remasterizado.
Sea cual sea la verdadera razón detrás de esto, el resultado es ocasionales caídas totales de servidor, colas de largos tiempos de espera para entrar a los servidores y el infame lag de siempre.

Mejoras de calidad de vida
Diablo 2: Resurrected cuenta con un par de mejoras sutiles para aumentar la accesibilidad. Entre las más destacadas están:
- Podés levantar el oro del suelo sin la necesidad de clickearlo.
- Las hojas de personaje incluyen más información.
- Se puede habilitar un mensaje que informa las fallas en los golpes.
- La interfaz es sumamente más legible que la versión original, y todo tiene muchísima prolijidad.
- Esas son las que personalmente mas destaco, pero hay una lista bastante amplia que mejora la experiencia de usuario y abre la posibilidad de que un nuevo público se acerque.
- Podemos jugar con mando analógico, lo cual cambia muchísimo la forma de disfrutar la experiencia.
- Hay nueva interfaz y mapeo libre para los botones (igual que cuando jugamos con mouse y teclado) Nos permite establecer nuestras habilidades en un total de doce botones, además de los botones de acceso rápido para pociones, agilizando la rotación de habilidades a costo de falta de precisión al apuntar habilidades. Recomiendo que si tienen mando, no se pierdan probar esto, aunque considero que se perdieron la posibilidad de habilitarlo para pantalla dividida.

Apartado Visual
Bueno, nos estuvimos enfocando en casi todas cosas que tienen que ver con el mismo producto de siempre. Lo más destacado en esta iteración de Diablo 2 es la reinvención visual, adaptado a pantallas y equipos de última generación.
Los personajes, monstruos, assets de todo tipo tienen un nivel de detalle y fidelidad nunca antes visto en la saga. Pudieron trasladar la atmosfera sombría y desesperante de los originales a la nueva generación. Personalmente ahora entiendo por qué muches fanatiques de Diablo 2 se quejaban del cambio artístico de Diablo 3. Este es oscurísimo, con temas sumamente adultos.
La oscuridad de Diablo 2: Resurrected no lo es todo porque la gama de colores que ofrece, si bien generalmente apagados, son un festín para los ojos. Las animaciones tienen esa magia de sprite antiguo llevado a la calidad más alta que el año 2021 puede ofrecer para esta estética.
Los efectos de iluminación son definitivamente la cereza en el pastel, pues acompañan perfectamente el tono de todo este ambiente opresivo. Las luces rebotan en las paredes y en los sprites de forma orgánica logrando la mayor sensación de inmersión espectacular.

Obviamente tengo que hablar de las cinemáticas remasterizadas, y acá no fallan. Es impresionante que Blizzard siempre esté a la altura de generar de las mejores cinemáticas que existen en la industria del triple A. Hay ciertos momentos en los que traducir los incomodos movimientos de las cinemáticas antiguas les llevó gran dificultad. Es por eso que en ocasiones no encontramos en una especie de valle inquietante, en donde sabemos que algo se mueve como un muñeco más que un ser orgánico.
Apartado sonoro
El apartado sonoro es de lo mejor que escuché, sigue siendo casi el mismo que el original, pero al estar remasterizado se aprecia de una mejor manera.
Los efectos de sonido, música y voz son icónicos por donde los escuches. Desde las pociones y el oro cayendo de enemigos hasta el satisfactorio sonido cuando subís de nivel. La música es la misma de siempre, y está muy bien compuesta, hay momentos en donde sentía poco protagonismo de esta disciplina en comparación a ocasiones donde todo suena con mucho poder. Las voces son de una generación en donde más allá de que el voice acting no era lo prominente, se llegaba a un trabajo sólido.
Las voces de las cinemáticas podrían haber sido reactuadas para mayor fidelidad, pero no estoy segura de cómo hubiera reaccionado la fanbase hardcore del Diablo 2 original. Hay cosas que nunca fallan, y fue una buena decisión mantener el mismo diseño sonoro, faltaron optimizaciones pero no deja de ser sumamente disfrutable.

Narrativa
La historia de Diablo 2 no cambió, en esencia es la misma, observar cómo la progresiva corrupción de un demonio hambriento de poder deja a todo lo que toca en ruinas, mientras nosotres, les protagonistas, le seguimos el paso.
La trama de seguir al Caminante Oscuro y evitar que Diablo libere a sus hermanos demoniacos se desarrolla a lo largo de los cuatro primeros actos, siendo el quinto la expansión y epílogo del arco. Cada acto tiene diferentes misiones, algunas opcionales pero en su mayoría obligatorias para avanzar.
La calidad de cada acto en el sentido narrativo tiene que ver con cuanto decidimos como jugadores interactuar con les NPCs, pues la forma de contar lo que sucede tiene que ver con la exposición de esta variedad de personajes a medida que avanzamos. Esta narrativa es interesante pero tiene poca intervención de le jugadore, acá solo vamos a escuchar.
Investigando en distintas fuentes, se nota que cada persona tiene su acto favorito, pero que el menos querido es el cuarto, en el cual enfrentamos a Diablo, será quizá por la brevedad. Mi acto favorito fue el quinto, pues es un gran epílogo para la trama y tiene unos ambientes nórdicos y demonios nuevos que me encantaron.

Conclusión
Mucha gente considerará que este trabajo de Blizzard-Activision es un robo. Un intento más en aflojar nuestras billeteras. En cierto sentido esto es cierto, pero en otro, para mi fue una oportunidad de introducirme a un título precioso que envejeció muy poco con una comunidad interesantísima y llena de personalidad.
El flujo de público nuevo y público hardcore me hizo aprender un montón de cómo nos comportamos como gamers y cómo nos vinculamos en estas nuevas generaciones. Siempre estamos en ese patrón dicotómico de generación vieja, generación nueva, y Diablo 2: Resurrected nos llena de esperanza. Hay un diamante, y definitivamente no está en bruto.
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