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Lost Paradise Lost Paradise

Analisis

Fist of the North Star: Lost Paradise

Te vuela la cabeza.

Rodrigo Ozo Scarlata

Publicado

en

Cuando a uno le toca escribir sobre algo que ama se encuentra en la difícil situación de tratar de ser lo más imparcial posible. También, en el proceso, tratar de hacerle honor a la fuente, preguntándose cómo abarcar el tema para que el lector pueda descubrir el verdadero potencial de la misma.

En este caso me encuentro en una encrucijada, porque no sólo amo Hokuto no Ken, sino que la saga Ryû ga Gotoku es de mis preferidas. Es por eso que en mi afán de analizar este título de punta a punta, voy a hablar hasta por los codos, pero quédense conmigo porque les aseguro que vale la pena.

Desde antes que sea un confeso fan del anime y el manga, Hokuto no Ken me había enamorado. Había encontrado de casualidad en una feria los primeros tres tomos en español y no dudé en comprarlos. La tapa de los mismos estaban adornadas por una masculina figura que sospechosamente parecía el hijo de Stallone y Bruce Lee.

Este viril sujeto demostraba fuerza y temple sólo estando parado, su sonrisa invertida te sugería que con él no había que joder, y sus inmensos músculos te lo confirmaban. Sin dudarlo, los compré y me tiré en una plaza a leer, sin saber que lo que me esperaba era un pasaje de ida al asombro y la brutalidad.

En estos primeros tomos pude descubrir a Kenshiro, un joven artista marcial que, en una cruzada de venganza, busca rescatar a su amor perdido (Yuria) recorriendo una tierra post apocalíptica “ligeramente” basada en el mundo de Mad Max.

En lugar de contar con armas o un vehículo todo terreno, Kenshiro tiene a su disposición el Hokuto no Ken, una técnica milenaria de artes marciales que le permite destruir a cualquier enemigo con sólo hacer presión en diversos puntos del cuerpo llamados “tsubos”.

Y con destruir me refiero a estallar, explotar, despedazar, devastar, obliterar y aniquilar de las formas más explícitas que se les puedan ocurrir. Una fiesta de tripas y sangre era lo que te esperaba al dorso de cada página, utilizando la trama como una excusa para que Kenshiro no se quede sin gamberros para castigar.

A pesar de esta simple premisa, Hokuto no Ken es una caja de sorpresas que sabe cómo motivarte y emocionarte con sus personajes y relaciones. Cada muerte se siente casi como de la familia y ha sabido expandirse por todo Japón, convirtiéndose casi en patrimonio cultural.

Para que quede claro cuán amado es Hokuto en su país de origen, les cuento que hay varias estatuas distintas de Kenshiro y otros personajes de la serie repartidas por el territorio. Todas “a tamaño real”.

Cuando Sega anunció que el estudio responsable de la saga Yakuza adaptaría Hokuto no Ken para la nueva generación de consolas, mi corazón se llenó de emoción y dudas. Emoción por ver dos de mis más amadas franquicias unidas, pero dudas por no saber si lograrían cruzar el océano. Por suerte la estrella protectora escuchó mis plegarias y Fist of the North Star: Lost Paradise llegó a mis manos.

Antes de adentrarme de lleno en lo que Lost Paradise tiene para ofrecer, quiero que sepan que este juego presenta una historia única y nueva para la saga, por lo que no es necesario haber leído o visto nada de Hokuto.

De forma similar al manga, el juego nos cuenta la historia de Kenshiro, que tiene que rescatar a su prometida Yuria, de las manos de Shin. Este es un villano que practica el Nanto Seiken, una técnica que al contrario del Hokuto, te destroza por fuera, haciendo que con un leve movimiento de manos el enemigo caiga al suelo hecho fetas de carne.

Al recuperarse del rapto, nuestro héroe retoma la búsqueda de su prometida dando finalmente con la Ciudad de Eden, conocida como “La ciudad de los milagros”. Ese es nuestro primer encuentro con el mundo abierto de Lost Paradise, pero para nuestra sorpresa, no es todo.

Fuera de Eden tenemos las Wastelands, un páramo muerto pero lleno de secretos (como en Mad Max), listo para que lo recorramos con nuestro propio buggy customizable. Allí podremos descubrir diferentes misiones secretas, arcades olvidados y cassettes con canciones increíbles para escuchar mientras manejamos.

Fist of The North Star: Lost Paradise es un brawler dinámico y adictivo con cientos de técnicas secretas para desbloquear, ya sea subiendo de nivel o haciendo misiones secundarias específicas.

Y algo que le da mucha diversidad al gameplay es la posibilidad de presionar meridian points de nuestros enemigos en medio del combate para ejectuarlos de espectaculares y sangrientas formas.

A su vez, mientras batallamos llenaremos la barra de las siete estrellas del Hokuto, lo que nos permitirá activar un estado de furia en el que nuestros ataques son más rápidos y dañinos, mientras que nos protege del daño y nos permite saltar y esquivar con más agilidad.

Las técnicas que Kenshiro puede ejecutar en combate son muchísimas y varían según nuestra posición, la del enemigo, el estado del mismo (agachado, en el aire, en el suelo) e incluso su cantidad. Esto hace que el gameplay jamás se vuelva repetitivo y que subir de nivel sea algo más placentero que monótono.

También, ya sea siguiendo la historia principal o una de las más de 80 secundarias, nos encontraremos con brutales jefes que no serán tan fáciles de vencer y requerirán diferentes tipos de estrategias. Batallas que se sienten igual o más épicas que en el manga, haciendo que el final de cada capítulo nos deje con hambre de más, pero también satisfechos y algo despeinados.

Entre las actividades secundarias podremos encontrar peleas en el Coliseo y las misiones de cazarrecompensas. El primero es exactamente lo que promete: una arena donde podremos enfrentarnos a durísimos enemigos (ya sea uno contra uno o hordas contra nosotros) por premios exclusivos como equipamiento, materiales o puntos de habilidad y muchos ítems raros o épicos que de otra forma no se consiguen.

Las de Cazarrecompensas son muy divertidas porque cada una tiene su historia, con una línea que las une a todas, haciendo gala de una gran cohesión general. Usualmente se desarrollan a partir de que tomamos un pedido de caza, vamos a la zona donde vieron al gamberro por última vez e interrogamos a los testigos para encontrar información nueva. Muchas veces tendremos que usar la cabeza y recopilar los datos que hayamos recaudado para descubrir el verdadero paradero de nuestro enemigo. Esto hace que el contenido de ese tipo de misiones siempre se sienta fresco y único, y no una repetición de viejos objetivos pero con otro enemigo de por medio.

Fuera de lo que es combate nos encontraremos con muchas actividades diversas, como ser el mánager de un Host Club, bartender del bar de Eden, participar de diferentes apuestas en el casino, batear malosos que vienen en moto con una barra de hierro y muchas brutalidades geniales y desopilantes más.

Todo esto acompañado de un guión cargado de humor, guiños a los fans de Hokuto y Yakuza, y un amor enorme por los videojuegos en general.

 

8 Puntos
Lo bueno
  • Los gráficos, el humor y el guión en sí.
  • En Gameplay y su acción desenfrenada.
  • La variedad de cosas que hay para hacer.
  • Lo malo
  • Algunas misiones pueden ser repetitivas.
  • Intentar sacar el platino.
  • El doblaje en inglés.
  • Desarrollador: RyU Ga Gotoku Studios
    Lanzamiento: 2 de octubre de 2018.
    Plataformas: PS4
    ¿En Español?: Si.
    Fuente: Copia adquirida a través del PS Store (PS4).

    Estudió Letras en la UBA creyendo que era todo lo que necesitaba para ser escritor. Su sueño frustrado lo llevó a encontrar una vocación en escribir sobre videojuegos, viendo su primer nota publicada en la Revista Loaded. Ahora aspira a ser un artista marcial pero nunca abandona sus verdaderas pasiones: escribir y jugar videojuegos.

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