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Analisis

Floyd’s Sticker Jam

Lo nuevo de LemonChilli Games llega a nuestros celulares para invitarnos a coleccionar figuritas.

Mer Grazzini

Publicado

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Dicen que lo bueno vuelve. Por estos años pareciera que eso se volvió ley, con la cantidad de remakes, continuaciones y propuestas retro que circulan por ahí. Pero en saber qué elementos revivir y cómo mezclarlos con nuestra contemporaneidad reside la magia de algunas obras.

Floyd’s Sticker Jam es un muy reciente juego para celulares, opera prima del estudio argentino LemonChilli Games. Un shooter lleno de acción protagonizado por unos pequeños… ¿aliens? muy adorables llamados Floyds.

Estos deben atravesar distintos niveles generados proceduralmente enfrentándose a criaturas tan terribles como ranas espaciales y conos muy enojados. Todo con una estética muy MTV de los ’90.

La mecánica es muy divertida y fácil de aprender: Hacemos tap con una sola mano para que nuestro Floyd avance por la cuadrícula y dispare automáticamente a los enemigos cercanosNos deslizamos para esquivar ataques y tratamos de llegar al final del nivel antes de que se termine el tiempo (tarea no tan sencilla) juntando todo lo que encontremos tirado por ahí.

Monedas, plutonio, segundos extra y, si tenemos suerte, stickersPorque, en Floyd’s Sticker Jam, como su nombre lo indica, todo confluye en los stickers.

En el menú principal tenemos la interfaz de un álbum donde iremos pegando figuritas como cuando éramos chicos, pero con el agregado de que cada cosa que peguemos en él aparecerá inmediatamente en los niveles, sean nuevos enemigos, ítems, o mecánicas del nivel. Sin dudas la atracción principal del juego, la más cuidada artísticamente y la que le da su originalidad a éste.

Cada tres horas el juego nos regala un sobre gratuito y además aparece un boss. Si logramos derrotarlo, nos dará un sobre con cuatro stickers, alguno quizás holográfico. También podemos comprar packs especiales cumpliendo misiones para juntar plutonio, o bien con dinero de verdad si nos gana el vicio.

Sobre todo porque llega un punto en que nos tocan casi todas repes, casi como en la vida misma. Además, a medida que peguemos stickers iremos leveleando, y con cada nivel obtendremos el sticker de un Floyd nuevo que se habilita como personaje jugable.

Esto es muy interesante porque cada personaje tiene habilidades distintas, que cambian ligeramente la jugabilidad: uno dispara muy rápido pero en un rango corto, otro dispara más lento pero con más poder de ataque, etc.

Si perdemos en la mitad del nivel o del boss, empezamos de nuevo jugando junto con el fantasma de nuestra partida anterior. De esta manera, podemos coordinar nuestros “Yo del pasado” y combinar las técnicas de cada uno creando distintas estrategias.

Respecto del arte, tiene una onda muy años ’90, conjugando una temática espacial pero estética urbana de graffiti, con personajes cartoon, líneas gruesas en los bordes y colores brillantes. Los personajes son simples pero sumamente expresivos, aunque no hay una consistencia entre todos. Algunos están más detallados y su animación no tiene la misma fluidez, otros parecen animados con más frames. Los bosses son los que más sufren.

Lo que nos lleva a que, si no tenemos un celular de muy alta gama, jugaremos con los gráficos en baja definición. Y no sólo no se ven tan bien, sino que muchas features quedan deshabilitadas, incluso algunas vitales para la jugabilidad.

La música conserva también la mezcla noventera de estilos. Es una suerte de electrónica espacial, alternando elegantemente entre elementos de chiptune, y efectos de scratching de DJ, que acompaña perfecto toda la acción del juego.

Cómo crítica final, me parece que la más importante es la lentitud del avance. Se tarda MUCHÍSIMO en levelear, y por ende en conseguir nuevos personajes. Y, considerando el aumento de dificultad que tuvo el juego del soft launch al lanzamiento definitivo, tardar tanto en conseguir más Floyds es frustrante. Porque aún si conseguimos llegar al boss probablemente no nos alcancen las vidas para vencerlo.

Y la regionalización es otro problema, ya que aún siendo un juego argentino está pensado para jugarse en inglés, y en castellano hay cosas que quedan mal redactadas o no alcanza el espacio para leerse.

En definitiva, Floyd’s es un juego que todo nostálgico de los 90’s debería jugar. Y, si además tenés espíritu coleccionista, te aseguro que no lo vas a poder largar hasta completar el álbum. Incluso sin la promesa de canjearlo por la pelota de fútbol.

8 Puntos
Lo bueno
- Fácil de jugar
- Super vicio
- Buen diseño y música
Lo malo
- Muy lento de avanzar, y por ende repetitivo
- Los bugs
- Falta de features en la versión low definition

Desarrollador: LemonChilli Games
Lanzamiento: 31 de Octubre de 2017
Plataformas: IOSAndroid
¿En Español?: Sí

Corresponsal desde Rosario. Mer divide su tiempo entre luchar contra su tesis de licenciada en Bellas Artes, componer canciones y hacer jueguitos. Sus brownies son reconocidos en varias provincias.

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