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Analisis

Infinite Surfer

Si para nosotros montar las olas ya es poca cosa, debe ser momento de apuntar hacia las estrellas.

Mer Grazzini

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¿Cuál es la receta para un juego adictivo? En Chulengo Interactive dicen que el azúcar, las flores y muchos colores… O bueno, quizás no. Pero lo cierto es que lograron un título considerablemente adictivo, que, aunque casual, seguramente una vez que lo empecemos no lo podamos soltar por un rato largo. Un nivel más, uno sólo…

Infinite Surfer es un infinite jumper. Como un runner, pero saltando hacia arriba. Nos pone en la piel de un joven surfista en una playa paradisíaca, para quien evidentemente montar las olas ya es poca cosa, así que apunta hacia las estrellas. Literalmente.

El juego comienza con una pequeña pero importante decisión de game design, que es una cámara enfocando nubes que baja velozmente hasta enfocarse en el protagonista. Sutil, casi imperceptible, pero nos da a entender desde el vamos que hay algo más arriba, que no va a ser un side-scroller horizontal, sino que vamos a tener que subir.

Van a ir apareciendo estrellas cerca del agua, y haciendo tap en la pantalla podemos saltar sobre ellas para elevarnos. Pero, ¡con cuidado! Porque un salto en falso lejos de las estrellas nos va a consumir la barra de energía de la tabla (que se recarga con cada salto exitoso) y, si nos quedamos sin energía, caeremos al agua.

En el medio van apareciendo power-ups en forma de tragos playeros para ayudarnos en la tarea, que nos van a recargar la barra, a impulsar hacia arriba, dejar planear un rato, etc. Uno se pregunta cómo es que nuestro surfista sigue siendo tan hábil después de haberse tomado tantos tragos, no?

Cada vez que perdamos (es uno de esos juegos donde no se puede ganar, claro) vamos a tener dos puntajes. Uno es la altura alcanzada, desde algunos cientos de metros hasta el espacio exterior, las estrellas son el límite (cierto, ya hice ese chiste). El otro son los puntos propiamente dichos, que nos los dan las estrellas que vayamos pisando, cada vez más según cuán altas estén. Y además, acá viene lo interesante, podemos usar esas estrellas recolectadas para comprar nuevas y mejores tablas, cada una con habilidades diferentes.

La más recomendable como primera compra me parece que es Tablón (sí, clara referencia a Ed, Edd y Eddie). Porque, como bien dice su descripción, más que una tabla es un buen amigo que nos va a bancar en todas: permite caer más lento y equivocarse varias veces. Las demás dependerán del estilo de juego de cada jugador elegir su favorita.

Un juego que nos puede atrapar desde unos pocos minutos al día hasta un rato largo.

Personalmente creo que la Hoverboard está muy over-powered. Salta bastante alto y cae flotando lo suficientemente despacio como para darnos tiempo a reaccionar. También están, entre otras, el Tiburón con lasers que salta muy alto pero muy verticalmente, que permite avanzar rápido pero requiere muchos reflejos, el Calamar que salta poco pero va lento como para darnos tiempo a pensar, y el Torpedo, indiscutible ganadora entre las tablas, con todas sus stats al máximo.

Respecto del arte, debo decir que es impecable. Los gráficos son bellísimos, y, aunque coloridos, el nivel de saturación hace que se vea todo armónico. El fondo está lleno de pequeños detalles que dan cuenta del trabajo detrás. Las caras de las gaviotas que sostienen los carteles con las alturas, la publicidad encubierta del estudio en algunos lugares, las gaviotas que sobrevuelan el agua sobre las cuales se puede saltar, etc. Y el efecto de caída al agua cuando se llegó lo suficientemente alto es tan intenso que hasta puede dar un poco de vértigo.

La música está muy bien lograda, no sólo por expresar perfectamente la experiencia “playa cool”, sino porque misteriosamente no resulta cansadora, aún después de jugar durante un rato. Y cada vez que el juego cargue, nos va a mostrar alguna frase graciosa sobre el juego, varias de las cuales me hicieron reír bastante.

Cómo principal crítica al juego, diría que está pensado como algo bastante pequeño donde se reinicia el nivel a cada rato, y no contempla al jugador que ya le agarró la mano y logra llegar enseguida al espacio. Una vez fuera de la atmósfera, el paisaje no cambia ni se agregan nuevos elementos visuales, por lo que se torna un poco monótono.

Es cierto que, llegado ese punto, el personaje va tan rápido que uno entra como en un trance donde sólo se ve el blur del movimiento de las estrellas pasando. Pero aún así sería bueno ver nebulosas, aliens, otros planetas, quién sabe.

Por lo pronto, los chicos de Chulengo encontraron la fórmula para un juego que nos puede atrapar desde unos pocos minutos al día hasta un rato largo, y nos va a impulsar a elevar nuestro puntaje cada vez más, al infinito y más allá!

PD: El screenshot de los 120k puntos es mío. ¡Desafío a todos los lectores a que traten de superarlo y posteen sus high scores!

8 Puntos
Lo bueno
- El arte
- Lo ágil y entretenido de las mecánicas
Lo malo
- Un poco repetitivo

Desarrollador: Chulengo Interactive
Lanzamiento: 10 de noviembre de 2017
Plataformas: Android
¿En Español?: No
Fuente: Copia adquirida a través de Google Play Store.

Corresponsal desde Rosario. Mer divide su tiempo entre luchar contra su tesis de licenciada en Bellas Artes, componer canciones y hacer jueguitos. Sus brownies son reconocidos en varias provincias.

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