El nombre Janos Flösser es muy posible que no sea demasiado sonante entre el público general de los videojuegos, pero si se repasa su currículum ocurre todo lo contrario. Se trata de uno de los ex jefes creativos de Square Enix y uno de los cofundadores del estudio IO Interactive, responsable de títulos como la franquicia Hitman, Kane & Lynch y el anunciado —y ya retrasado— juego del Agente 007.
Sin embargo, este nuevo proyecto no nace desde ese estudio, sino que se trata de una propuesta liderada por el propio Janos a partir de su estudio independiente Wombo Games, y que actualmente se encuentra disponible en Steam en acceso anticipado. Hablamos de Raiders of the Blackveil, un título que mezcla lo mejor del PvE de extracción, el RPG clásico, algo de roguelite y los MOBAs, desarrollado además por veteranos de la industria con experiencia en juegos como Deus Ex, Just Cause y Tomb Raider.
Libertad a los antropomorfos
Estamos ante una propuesta que combina varios géneros y subgéneros del RPG, con una estética steampunk y una fuerte crítica social dentro de un mundo de fantasía industrial distópica.
Raiders of Blackveil nos sitúa frente a un conflicto marcado por la desigualdad, donde una megacorporación llamada Blackveil, controlada por humanos, oprime a los animales antropomórficos que luchan por sobrevivir bajo un control total de sus vidas. Una trama con una clara influencia de las obras de George Orwell.

Para seguir en esta lucha tomaremos el control de un Raider, cuyo objetivo no es otro que realizar incursiones de alto riesgo en territorio enemigo para extraer tecnología y artefactos valiosos (básicamente lootear) y utilizarlos para fortalecernos lo suficiente como para crear las condiciones necesarias que nos permitan derrotar al imperio industrial de Blackveil.
La ambientación, por su parte, es uno de los pilares más sólidos de Raiders of Blackveil. Las ciudades ennegrecidas por el hollín, las fábricas enormes casi infinitas y la maquinaria le dan forma a un escenario coherente y cargado de identidad. El fuerte contraste entre lo fabril y los refugios precarios de los rebeldes animales refuerza el tono narrativo. Cada entorno cuenta una historia sobre explotación y control social.
Todo esto se apoya en un estilo artístico que apuesta por colores apagados, óxido y una gran expresividad en sus personajes.

A nivel jugable, Raiders of Blackveil toma varios componentes del MOBA y de otros juegos de base RPG, apoyándose en un sistema de acción con un fuerte componente táctico. El combate exige posicionamiento, lectura del entorno y un uso inteligente de las habilidades. Cada personaje antropomórfico cuenta con habilidades propias que responden tanto a su rol dentro de la resistencia como a una identidad narrativa clara, lo que incentiva la experimentación y la planificación previa.
Nuestro personaje ejecuta sus habilidades de forma similar a un MOBA, lo que implica estar atento a los cooldowns al momento de armar nuestra estrategia.
Algo a destacar es cómo se siente el peso de los golpes. Si seleccionamos, por ejemplo, a Ironhorn (un rinoceronte tanque), es posible percibir la contundencia de sus ataques. No se trata simplemente de tirar todo lo que tenemos contra el rival, sino de ser estratégicos con nuestra posición en el mapa. Esto implica coordinar esquives de área, contraataques junto a nuestros compañeros y ser precisos con el ataque final.

La progresión, además, resulta bastante clara. A medida que avanzamos, se desbloquean mejoras, equipamiento y nuevas sinergias que amplían nuestras posibilidades estratégicas en el campo de batalla. Sin embargo, la sensación de repetición puede aparecer, especialmente cuando algunas misiones reutilizan elementos similares. A pesar de esto, la progresión se siente justa: incluso si tenés una mala racha y morís varias veces, siempre obtenés algo de experiencia o recursos menores que refuerzan la sensación de avance.
¿Y qué hay de la personalización? Tenemos disponibles ocho clases (Mago, Asesino, Sacerdote, Guardián, Monje, Druida, Guerrero y Brujo), pero lo realmente interesante no es la clase base, sino los más de 300 perks disponibles. Raiders of Blackveil adopta el sistema de Duo Perks, popularizado por la saga Hades, que permite combinar mejoras de clase con elementos específicos para desbloquear sinergias capaces de generar ataques y defensas devastadoras.
En cuanto al ritmo, el título alterna entre momentos de acción intensa y fases más tranquilas de exploración y preparación. Esta estructura evita la saturación y permite asimilar tanto el mundo como sus mecánicas. Sin embargo, algunas secciones se extienden más de lo necesario, especialmente cuando la progresión narrativa se vuelve más lenta en favor de objetivos secundarios.

Ahora bien, el juego también se presenta como un roguelite y un título de extracción, aunque, para ser precisos, se trata más bien de una especie de Extraction-Lite. Durante las misiones encontraremos equipamiento y materiales, pero si morimos antes de llegar al punto de extracción o vencer al jefe, perderemos gran parte de lo recolectado (aunque contamos con “bolsillos seguros” para salvar lo más valioso). Esto suma una capa de tensión constante entre arriesgarse a explorar salas opcionales con enemigos más fuertes a cambio de mejor botín, o retirarse para mejorar más adelante nuestro equipo o la base conocida como El Libertador.
¿Y qué tan importante es la gestión de la base? Acá es donde el juego se acerca más al RPG tradicional. El botín obtenido en las incursiones no es solo cosmético: son piezas de equipo que modifican estadísticas base. Vender chatarra, comprar mejoras permanentes y optimizar a nuestro personaje convierten este apartado en un gestor de base interesante, que hace tangible el peso de la progresión y visibiliza el esfuerzo del jugador. Aun así, se nota que varios de estos sistemas necesitan mayor pulido, algo comprensible dada la combinación de tantos géneros y su estado de acceso anticipado.
Si bien se puede jugar en solitario, Raiders of Blackveil despliega todo su potencial en cooperativo, con hasta tres jugadores. Esto permite explotar las sinergias entre personajes y, al mismo tiempo, provoca un escalado de dificultad considerable: los enemigos tienen más salud y ataques más potentes. Esto hace que la resurrección de compañeros caídos sea tensa y, muchas veces, obligue a sacrificar una posición segura para salvar al equipo.

En conclusión
A pesar de tener varios aspectos por pulir, Raiders of Blackveil mantiene una visión clara de lo que quiere ser. No apunta al espectáculo desmedido ni a la dificultad extrema, sino a ofrecer una experiencia sólida y con personalidad propia, manteniendo coherencia entre personalización, historia y jugabilidad. Algo que no siempre se logra en producciones de este tipo. Es un juego que entiende sus límites y trabaja dentro de ellos de manera eficiente e inteligente.
De esta forma, Raiders of Blackveil se posiciona como una propuesta relevante dentro del panorama independiente. Sin revolucionar la industria, ofrece una mirada con crítica social y mucha diversión, especialmente cuando se juega con amigos.
Raiders of Blackveil de Wombo Games está disponible en PC a través de Steam en acceso anticipado desde el 15 de diciembre.

