La cruza de géneros dentro de los videojuegos no es una novedad. El siempre bien ponderado «era una joda y quedó» nos dio grandes exponentes como Rocket League (fulbito con autos), Windjammers (quemado con frisbees) o Dead Ball Zone (pintó el viejazo). Rollerdrome viene a sentarse en esta mesa de híbridos con una premisa simple y eficaz: te calzás unos rollers, te enfierrás y participás del show televisivo sensación de los años 30 (2030, claro).
Cuándo no, las megacorporaciones
En Rollerdrome encarnamos a Kara Hassan, nueva competidora en la liga del deporte en cuestión que como tantos otres busca destronar a Morgan Fray, veterana del deporte y campeona defensora. Las reglas son simples: en una gran pista de skating circular debemos eliminar olas de enemigos que buscan frenar nuestro andar utilizando desde cachiporras hasta lanzamisiles y rayos de plasma. Porque claro, matarnos es una opción. Un deporte muy sano para que tu hije practique en la colonia de verano.

Este espectáculo es transmitido mundialmente por el canal de la corporación Matterhorn, dueña de los derechos de Rollerdrome, con intereses un tanto más grandes que solo entretener y facturar. A medida que Kara avanza de ronda en la liga nos vamos enterando, mediante secuencias de exploración en primera persona, que Matterhorn busca privatizar las fuerzas policiales y que un grupo de activistas se opone a esto, desembocando en un conflicto social provisto de represión y censura tanto fuera como dentro de la liga. Una historia sencilla pero eficaz que sirve de pegamento narrativo para lo que otrora serían tiros, patines y muerte, en bucle.
Difícil, pero no imposible
Los elementos de gameplay en Rollerdrome están muy bien integrados, con mecánicas agregadas a medida que los escenarios así lo requieran, logrando que le jugadore no se frustre de entrada con un sinfín de opciones. Arrancamos con dos pistolitas, sistema asistido para apuntar, esquive, ralentización a lo Max Payne y la posibilidad de hacer trucos tanto en el aire como en flejes y barandas. Matar enemigues además de dar puntos, cura vida. Pero… ¿Para qué querrías hacer trucos de skating mientras peleás por tu vida? Da la casualidad que en el año 2030, flashear Tony Hawk te recarga municiones.
Intercalar tiros con grinds y grabs, atendiendo a esquivar las miras de los snipers resulta divertido y adictivo, en poco tiempo te vas a sentir as de rollerdrome. Ya no sólo querés completar un nivel, sino que necesitás cumplir con los challenges (un poco por satisfacción propia y otro poco porque son necesarios para avanzar) y en el mejor de los casos, rankear alto en los leaderboards globales para presumir con tus amigues que seguramente ni sepan de la existencia de este juego.

Hasta que claro, aparecen nuevos enemigos, nuevas armas y más que un juego de acción, Rollerdrome se transforma en un puzle andante que no da respiro y que por momentos puede resultar frustrante. Pero ey, Roll7 tiene preparado un pack de opciones para alivianar la carga: desde balas ilimitadas hasta ejecuciones más sencillas, hay muchas perillas para personalizar tu experiencia. El precio a pagar es que los puntajes no quedan registrados en las listas globales, un trueque más que aceptable.
Arcade y punto
A lo largo de sus 11 pantallas, Rollerdrome se reafirma como lo que es: un juego de acción muy divertido, con 10 desafíos por nivel para completar al ritmo que gustemos, un soundtrack y ambientación muy lindos, pero que se vuelven repetitivos luego de un par de horas, más allá de los remixes musicales o cambios de estructuras en las locaciones. Una de mis sesiones la abandoné cansado de escuchar el mismo tema una y otra vez.
Una vez que completamos todos los niveles de la campaña se nos habilita «Out for Blood»; una suerte de New Game+ dónde todo te quiere matar aún más y con 3 desafíos por pantalla que, de momento, rozan lo inverosímil si los contrastamos con los challenges del primer campeonato. Sin dudas una variación que va a mantener a una fracción de les jugadores atrapades por varios días tratando de perfeccionar el arte del rollerdrome.

Si bien Rollerdrome hace un buen trabajo integrando a otres competidores de la liga en la historia mediante diálogos en off, tapas de diario y correos varios, personalmente me hubieran gustado algunos niveles de 1 vs 1 contra alguien del cast. Ojo, que la variedad de enemigos a mi entender está en el punto justo, pero dos o tres boss fights con mecánicas diferentes hubieran sido la cereza del postre.
Conclusión
Rollerdrome es un fichín teledirigido a les amantes de los juegos frenéticos. Si te gusta pensar rápido, hacer uso de tus reflejos de águila (?) y completar pantallas de manera perfecta estilo Hotline Miami, lo vas a disfrutar plenamente. Lo pueden jugar tanto en PC (vía Steam) o en PlayStation, y se encuentra en un precio promocional (34% de descuento) durante las dos primeras semanas de lanzamiento.
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