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La vuelta del mecánico

HyperX Alloy FPS RGB nos ilumina el camino de vuelta a las raíces.

Franco Albertti

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Hace poco nos llegó a la redacción el HyperX Alloy FPS RGB para que le peguemos una ojeada. Y no les vamos a mentir, el teclado es UNA BOMBA (no literal, por suerte). Podría estar un buen rato contándoles las especificaciones técnicas que hacen de este teclado una joya para cualquier jugador que se precie de tal, pero eso lo podes ver acá.

Nosotros (#distintos) preferimos contarles una historia. Una historia de altos y bajos, de invenciones épicas y revelaciones. Una que hasta ahora no creían que necesitaban, pero que van a agradecer haber conocido. Así que agárrense. Redoble de tambores…

Teclado y videojuegos: La historia

Silencio atroz, seguido de abucheos.

Ya sé, ya sé. Parece un embole, pero banquenmé. Resulta que en el año mil ochocient… BANQUEN.

A mediados del 1800 aparecieron los primeros teclados, no en forma de fichas, sino de máquinas de escribir. Con el único objetivo era acelerar las modalidades de escritura. Lejos estaban de pensar la cantidad de usos que se le iba a dar en el futuro: Escribir texto, escribir código, como control de videojuegos, para calcularle al dólar, copiar y pegar de wikipedia y como máquina tatuadora de letras.

Pero en ese entonces ya el orden de las teclas era parecido al que tenemos hoy. El diseño QWERTY, cuenta la leyenda, está hecho para evitar trabas mecánicas en la máquina de escribir, porque separa letras que comúnmente se usan juntas en el lenguaje inglés. Pero la realidad es que esto es medio chamuyo, porque por ejemplo la “e” y la “r” se usan juntas bastante seguido. Irónicamente, en palabras como “computer”, “typewriter” o “Schweinsteiger”. Entonces ¿por qué el QWERTY y no otro? Nadie sabe muy bien.

Supuestamente hay mejores diseños dando vueltas, pero la globalización se encargó de que el QWERTY llegue para quedarse. Y está bien, imaginate que te cambien el orden de las teclas a esta altura… Ya suficiente quilombo tenemos con el auto-corrector del teléfono.

Volviendo al tema, en los comienzos de la popularización de la computación, los teclados eran mecánicos. Lo que significa (dicho mal y pronto) que cada tecla tenía un mecanismo independiente que controlaba su actuación. Otorgándole una mayor fiabilidad, tiempo de respuesta, durabilidad y, por sobre todas las cosas, sonido (oh, delicioso sonido).

Pero pronto llegó la nueva generación de diseñadores, y con ellos, la profunda convicción de que los objetos deben ser baratos, chotos, y tener una vida útil sumamente corta para luego seguir vendiendo. Entonces apareció el sistema de membrana, que básicamente es un plástico con conexiones electrónicas ubicado debajo de las teclas.

Y hasta acá todo bien, porque lo más probable es que hayas estado usando teclados de membrana toda tu vida y nunca te diste cuenta. Excepto que hayas sido oficinista antes del 2000 y hayas usado el icónico IBM Model M (para los fundamentalistas el mejor de la historia, el Michael Jackson de los teclados, y no solo por su blancura).

Pero el videojuego comenzó a crecer y, junto con él, las funciones del teclado.

Gracias a Dennis Fong (también conocido como “Thresh”), la primera gran estrella de videojuegos, se popularizó el uso de las teclas WASD y el Mouse, enfureciendo así a muchos zurdos que debían tirar pose y cruzar los brazos para usar esta configuración. Y se empozó a tomar este modelo con algunas combinaciones de teclas y clicks para aumentar las opciones de jugabilidad

Hoy incluso existen debates sobre si el WASD es el mejor modelo, hay quienes dicen que del ESDF no volvés, nostálgicos que nunca pudieron dejar de usar las flechitas, y anarquistas que proponen incongruencias como ASXC, QWAS o DFGV.

Y en medio de todo este lío, también aparecieron los eSports. La escena de competición profesional de videojuegos con atletas digitales, que cada vez son más exigentes y necesitan respuestas orientalmente milimétricas. Por lo que la pobre membrana dejó de estar a la altura y, triunfante, nuevamente hizo su entrada el teclado mecánico.

Aacá es donde entran teclados como el HyperX Alloy FPS RGB, con un diseño optimizado para jugar duro y parejocontrapesos para que el teclado se quede en su lugar y teclas cada vez más sensibles. Este, por ejemplo, tiene el mejor tiempo de respuesta conocido por el hombre, con una distancia de reacción de 1,1mm (UN FUCKING MILÍMETRO). Casi tan corto como la mecha de Juan Lomanto (NdE: ¿y yo que tenía que ver acá?).

Pero no solo en ese sentido evolucionaron los teclados, todavía faltaba la retroiluminación RGB, la bendita retroiluminación RGB. Todos sabemos, gracias a los documentales de NatGeo, que el gamer es una criatura de noche, fan de las cortinas blackout y la puerta cerrada. Tampoco es afín a las fuentes de luz clásicas (cálidas o frías). El gamer quiere colores, luces de colores. Y cuando los fabricantes se avivaron de esto, ayudaron a que el usuario se anime a iluminar su habitación.

Y en el HyperX Alloy FPS RGB también podes hacer eso, porque viene con un controlador donde metes flash y  las secuencias de colores que se te canten. Sumamente recomendable, posta. Además, como frutilla del postre, viene con puerto USB para que cargues tu celular y lo mantengas al alcance de tu mano. Una fiesta!

Y así llegamos hasta el día de hoy. No sabemos a dónde nos llevarán los avances tecnológicos, hasta dónde es capaz de llegar el teclado, si nos terminará dominando como especie o si va a seguir por el actual camino. Lo único que esperamos es que sigan creciendo en eficiencia y no tengamos que volver a vivir días oscuros como este:

Estudió Dramaturgia y Diseño de Imagen y Sonido. Escribe para varios formatos y medios. Fanático del básquet, el café y el ajedrez online.

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