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Poder Violeta, para reflexionar sobre el acoso callejero

Para resolver un problema, es necesario ponernos en la piel de quienes lo sufren.

Tom Russo

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Poder Violeta

Mientras el Congreso de la Nación aquí en Argentina comienza a debatir una ley contra el acoso callejero, mientras hace unas semanas veíamos a las mujeres del mundo levantarse para conmemorar la lucha que comenzaron hace décadas y reclamar, una vez más y  entre otras cosas, por el fin de los abusos machistas que oprimen y condicionan al género, era presentada en Colombia una nueva experiencia que busca concientizar sobre el acoso callejero de forma innovadora: Poder Violeta.

Poder Violeta

Violeta, la protagonista que encarnamos en este juego, es una joven de Bogotá que está llegando tarde a una entrevista de trabajo. Para llegar, debe hacer uso de las redes de transporte público de la ciudad, y en su camino se topará con más de un acosador.

Poder Violeta es un proyecto impulsado por la Universidad Javeriana y el estudio Cocodrilo Dog , y según me cuenta el Profesor Carlos Torres, quien lideró al equipo de investigación, la idea surgió “a partir de la experiencia con el diseño de otro videojuego enfocado en la desigualdad, [en el que] vimos que no aparecía explícitamente la voz de la víctima del problema que pretendíamos representar”.

Para resolver esta problemática, el equipo decidió abrir las puertas a quienes sufren y combaten el acoso a diario, y es por eso que contaron con el apoyo constante de los colectivos feministas Polifonía y Degénero, así como con la colaboración en etapas específicas por parte de la Liga de las mujeresRosario sin BragasGordas Sin Chaqueta y el Observatorio Contra el Acoso Callejero Colombia, quienes quedaron satisfechas con el resultado final, aunque lamentaron que muchas ideas tuvieran que ser descartadas debido a limitaciones presupuestarias.

 

Tuve que preguntar, ¿Por qué desarrollar un videojuego para transmitir esta experiencia, y no otro medio audiovisual?

“Los videojuegos son medios de comunicación muy especiales, en mi investigación doctoral analicé las propiedades narrativas de este medio ligadas a expresiones alternativas, muchas veces en la línea del activismo”, me respondió Carlos. “A diferencia del cine o la literatura por ejemplo, el videojuego demanda la participación activa del jugador para construir un relato. Por otra parte las herramientas para diseñar una historia con un videojuego, además de los recursos clásicos de personajes, escenarios, textos, son las de una simulación: es decir reglas y propiedades de los elementos de un sistema.  Cuando juegas un videojuego te pones en los zapatos del protagonista del juego, este es un recurso muy efectivo para estimular la empatía hacia los problemas que sufre este personaje”.

Tras hablar con Carlos me senté a probar Poder Violeta, y las sensaciones que me generó fueron sumamente interesantes: Frustración e impotencia.

 

El juego tiene dos posibles escenarios, la calle y el bus (colectivo). En el primero, los acosadores son marcados con el color verde, pero solo cuando se encuentran muy cerca nuestro, por lo que mi estado era de constante alerta a medida que me aproximaba a la parada del bus. La calle se encuentra atiborrada de individuos neutrales, y esto dificulta tanto el tránsito como el escape ante la inminente amenaza, inevitablemente llevándome a mi encuentro con tres indeseables: el manoseo, el “piropo” y el relojeo.

Arrinconado contra la pared o contra un muro de personas, sorprendido por la espalda o interceptado justo antes de alcanzar la meta, la frustración ya me había envuelto lo suficiente como para encima tener que tolerar a su compañera, la impotencia, cada vez que la gente ignoraba la situación, o decidían juzgarme por mi vestimenta mientras el tipo que me había manoseado se alejaba campante.

Lo mismo me sucedió arriba del bus, donde tuve que desarrollar estrategias para poder bloquear con éxito a los acosadores, como por ejemplo sentarme en un asiento contra la ventana, en el que hubiese una persona neutral en el asiento contiguo.

Es imposible experimentar Poder Violeta y no recordar la infinidad de historias que mujeres de mi entorno me han relatado, o todas las que son compartidas a diario desde todos los rincones del mundo en redes sociales. Poder Violeta indigna, enoja y da en el clavo con gran precisión, y eso que esto refleja de manera infinitesimal lo que ellas sufren en la realidad.

¿Podrá esta experiencia cambiar la conciencia de nosotros, los hombres? No. Pero por más pequeño que sea, es un paso en la dirección correcta.

Es también un empujón. Uno para que nos despertemos y empecemos a preguntarnos qué hicimos, qué hacemos y qué tenemos que hacer para que la industria que nos ocupa sea un espacio seguro y no uno mudo.

Poder Violeta ya está disponible para Android y en versión web, y llegará pronto al App Store de Apple.

Tom es Editor de día, laburante de la TV de noche. Sueña con un juego que combine arqueología e ingeniería civil. Ama aprender y enseñar sobre historia. Pueden contactarlo en: tomrusso@pressover.news

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