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Vos y yo: “Vinculando el fuego”

Un recorrido por los pasillos oscuros de Dark Souls, acompañado por un experto de la psicología.

Gustavo Sobrero

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Es indudable que la saga Souls se ha abierto camino al Salón de la Fama de los Videjuegos, con una popularidad alimentada por su enorme base de amantes y de detractores.

En una década donde los RPG de acción fueron abundantes, asoma la cabeza por encima de la media. ¿Cuál es la clave para entender esto? Intentamos encontrar un cierre a este análisis, sin morir en el intento.

Por otra parte, dentro de esta lectura debemos considerar el aspecto multijugador. Con una mecánica original, el juego nos propone varios caminos para interactuar con el resto de los jugadores.

En principio, yendo a las mecánicas específicas de multijugador, tenemos dos sistemas básicos, con una interacción indirecta y sutil. Por un lado, por el sólo hecho de jugar, ya estaremos dando información a los otros jugadores.

Nuestras acciones son visibles a otros mundos, ya sea en forma de eco fantasmal mientras estamos vivos, o a través de una visión de nuestra muerte cuando estiramos la pata. Sobre esta acción, no tenemos control. Es parte de la naturaleza extraña de los “mundos soulianos”.

El otro sistema ya incorpora el dualismo tan presente en este juego: podemos dejar mensajes escritos en las superficies de nuestro mundo, pequeñas migajas de pan, para guiar o engañar y llevar a la ruina a los demás jugadores. De esta manera, los jugadores de otras realidades pueden pensar que los estamos guiando hacia un apetitoso tesoro, cuando en realidad lo estamos enviando a que se rompa la crisma violentamente.

Finalmente, está el sistema online más “explícito”, que es jugar con el jugador dentro del mismo mundo. El dualismo vuelve a hacerse presente: ¿ayudar o joder la existencia? Cualquiera sea el camino que elijamos, tanto el enfrentamiento como la colaboración, estará cargada de una ceremonia particular. Es que, la mayoría de los jugadores de Souls, tiene una afición por lo teatral.

En un juego donde la comunicación es tan limitada, es llamativo el esfuerzo por “rolear” el personaje.

Esta afición un poco se da como consecuencia de que el juego no tiene chat de voz. La única forma de comunicarse es mediante un sistema gestual. Demás está decir que es una estupenda decisión, ya que así es como logra mantener una cohesión con la estética y el clima del juego. En un juego donde la comunicación es tan limitada, es llamativo el esfuerzo por “rolear” el personaje.

Nos encontraremos caballeros preocupados por demostrar respeto, bufones felices de burlarse de nosotros o psicóticos que nos torturaran con amenazas… en fin, una gama de personalidades que resulta increíble distinguir a través de unos pocas opciones gestuales. Quizás esta sea la clave para convertirlo en uno de los juegos más disfrutables para jugar con desconocidos, en especial en cooperativo.

Cabe destacar lo extraño que es encontrar jugadores que, al menos en su primer pasada, hayan repartido su experiencia en línea de forma equitativa, entre el “bien” y el “mal”. Quizás podríamos decir entre “cooperativo” y “competitivo”, para no hacer quedar a nadie como cobarde o turro. La cuestión es que, por lo general, optan y se apegan a esa decisión.

Sobre el tema, Germán Beneditto arranca parafraseando: “Dime con qué personaje juegas y te diré como eres. El juego, desde el punto de vista inmersivo, con todos los componentes que tiene, se presta para esto. El videojuego es un objeto cultural fascinante, por su transversalidad, por la cantidad de disciplinas que abarca.”

“Hay una relación directa de la personalidad e identidad del jugador con respecto del avatar o personaje que encarna. No es una casualidad que tengas un jugador que le encanta el cooperativo y otro que prefiere el competitivo. Es inevitable que dejes entrever parte de tu verdadera esencia o parte de quién sos.

Por supuesto, con esto no estamos diciendo que los famosos “player killers” hayan comenzado matando gatitos, ni que, luego de aburrirse del World of Warcraft, estén haciendo las prácticas de asesino serial. Para redondear la idea, Germán agrega: El videojuego se puede tomar como una técnica “como si”. Hay varias técnicas y test proyectivos de este tipo (tales como ‘los seis sombreros de Bono’) que utilizan los psicólogos para vencer las defensas que tiene cada sujeto, para ver realmente cómo es su personalidad.”

“En el videojuego de alguna manera pasa lo mismo. Cuando te ponés a jugar, tus defensas, todo lo que te estructuraste ser para poder manejarte en el mundo, bajan. Da lugar a lo que está detrás de esas defensas, que está encarnado en tu jugador y en tu forma de jugar”.

Es inevitable que dejes entrever parte de tu verdadera esencia o parte de quién sos.

En fin, comenzamos buscando una respuesta a la popularidad, fanatismo y hasta adicción a la saga Souls. Nos estamos despidiendo con más preguntas o, cuando poco, diversas alternativas: un espacio ideal para liberar nuestra auténtica naturaleza.

Un entorno donde las alternativas de comunicación son reducidas, pero que nos terminamos comunicando mejor que en otros juegos. Un desafío, pero con la seguridad de que, aunque la embarremos una y otra vez, mejorando o pidiendo ayuda eventualmente triunfaremos.

Si lo jugaron, entenderán de qué hablamos y se sentirán identificados con esta nota. Es posible que hasta quieran abrazarnos. Si no lo jugaron, vaya nuestra recomendación para hacerle un hueco en su agenda. Eso sí, arranquen el juego con alguna infusión de tilo o un whisky a mano, pero mantengan alejados los martillos.

De niño, fue entrenado por monjes Shaolín en el milenario arte de arrepulgar empanadas de verdura con la mente (los monjes son vegetarianos). Dedicó buena parte de su adolescencia a estudiar en qué dirección realmente se mueven los cangrejos. Hoy en día se dedica a probar, mediante la presente, que la descripción de perfil no la lee absolutamente nadie.

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