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VideoJueves

One Piu Day

Saltemos entre plataformas fauvistas.

Mer Grazzini

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One Piu Day

Bienvenidos una vez más a Videojueves, esa sección donde todas las semanas les recomiendo juegos chiquitos y gratuitos con temática mensual. Este mes de noviembre, lleno de exámenes y eventos, tocan los plataformeros.

One Piu Day es un pequeño título de plataformas 2D realizado por un equipo de seis personas. Jugamos en la piel de un pajarito muy simple que parece sacado de Angry Birds.

Todo empieza con una cinemática en donde, mientras la mamá pájaro no está mirando, nuestros hermanos y hermanas nos empujan fuera del nido. A partir de ahí tendremos que atravesar el prado y trepar por el gran árbol para llegar hasta nuestra familia y recuperar nuestro lugar en el ciclo de la vida… o sea vengarnos.

En cuanto a las mecánicas no tiene nada que envidiarle a ningún plataformero conocido. El juego es tan simple como ir escalando con algún desafío extra, como planear para alcanzar un lugar lejano o trepar cargando un peso y teniendo que esquivar cosas que caen.

Sin embargo One Piu Day, como muchos otros, entra en los elegidos de los VideoJueves por su apartado estético. Los gráficos son muy lindos. Tiene un claro estilo fauvista. Es decir, usa colores saturados que no se corresponden con el color verdadero de las cosas, líneas de colores en los bordes y mucha textura visual.

A medida que avanzamos vamos encontrando plantas nuevas y cada una es más bella que la anterior. El nivel del tronco azul del árbol está especialmente bien logrado.

El prado donde empezamos a jugar, aunque bello, está un poco saturado de información visual que termina convirtiéndose en ruido. Es interesante analizarlo como ejercicio de dirección de arte, de cómo un estilo muy lindo puede volvérsenos en contra si no lo manejamos criteriosamente.

Como si la belleza de los gràficos no fuese suficiente motivo para sumergirnos en esta aventura emplumada, la música se destaca también. Pocas bandas sonoras generan tanta paz como esta, y nos deja con las ganas de más. Son un puñado de temas con aire folk, tocados por un dúo de guitarras acústicas con melodías punteadas y arpegiadas que armonizan a la perfección en una suerte de quodlibet.

Los invito a acompañar a este pequeño pajarito en su ascenso de vuelta al nido. Nos vemos la semana que viene.

Corresponsal desde Rosario. Mer divide su tiempo entre luchar contra su tesis de licenciada en Bellas Artes, componer canciones y hacer jueguitos. Sus brownies son reconocidos en varias provincias.

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