16.6 C
Buenos Aires
domingo, abril 11, 2021

Haven: la vida de pareja en el espacio

Más notas

Mer Grazzini
Mer Grazzini

Columnista

Desarrolladora de videojuegos rosarina. Elemental de la Manija. Mer diseña videojuegos, anima, da clases, toca la guitarra, escribe acá, y dicen que a veces, incluso, duerme.

“Antes de mí tú no eras tú, antes de tí yo no era yo. Antes de ser nosotros dos, no había ninguno de los dos”

Haven es un juego con una premisa que me resultó atípica. Obviamente no es ni lejos el primer juego que nos permite jugar con una pareja de personajes. Enseguida se me vienen a la mente cosas como Banjo-Kazooie y Sonic Heroes que ya tienen un par de décadas y ni siquiera me estoy esforzando en pensar. Sin embargo, el hecho de que se trate de una pareja romántica sí me parece un enfoque original. 

Como muy acertadamente analizaron Jimena Verónica y Le Nardill en sus artículos sobre romance y amor en videojuegos, este elemento, aunque muchas veces está presente, cuesta encontrarlo de maneras realistas. El amor es, o bien el premio al final de nuestra aventura (“Life’s a game made for everyone, and love is the prize”), o bien una mecánica con la que podemos jugar, relacionarnos con un personaje o con otro, hacer avanzar una relación como en los dating sims, etc.

Haven

Pero en el caso de Haven, el amor no es ni un premio al final ni un juego que podemos elegir jugar o no con algún NPC. Es una emoción que ya está pasando y toda la obra gira alrededor de eso. Tampoco es que podemos elegir cómo relacionarnos con nuestro/a compañero/a, porque no es que somos un personaje y su pareja. Somos los dos a la vez. 

Yu y Kai son dos jóvenes que solían vivir en un planeta de algún sistema solar lejano, donde a cada persona se le asigna otra con la que tiene que compartir toda su vida. Pero ellos dos se enamoran ilegalmente, y deciden escaparse a un planeta lejano a tratar de empezar una vida solos ahí, alejados de la civilización que los castigaría por su amor.

En cuanto a gameplay, es un juego de exploración y que simula ser de supervivencia, aunque en realidad nunca nos va a castigar demasiado si nos quedamos sin comida o sin salud. En realidad es muy, muy bonito y amable de jugar. Vamos a explorar una serie de islotes flotantes en este planeta desierto deslizándonos por la tierra y el aire como si patináramos, llevando a ambos enamorados a la vez. Hay que juntar recursos: comida, plantas medicinales y semillas para garantizarnos la supervivencia (todo vegano), y también encontrar artefactos antiguos de nuestra cultura para poder reparar nuestra nave.

Y ahí entra la parte más fuerte de la exploración, el misterio detrás de por qué hay ruinas de tu pueblo en un planeta supuestamente desierto y fuera del alcance de tu imperio. Pero mientras desentrañemos esa historia, la nuestra propia se va a ir desarrollando. Cada cosa que hagamos, desde las aventuras más grandes como enfrentarse a un dinosaurio alien gigante (sí, hay un sistema de pelea), a las más pequeñas como animarse a cocinar nuevas recetas, van a desencadenar pequeñas escenas de diálogo entre Kai y Yu. Es a través de estas escenas que vamos a poder conocer todo el mundo, la civilización que eligieron dejar atrás y a ellos mismos.

Sinceramente, aunque es realmente lindo y cómodo, Haven tardó un poco en cautivarme del todo. Y es que venía con la vara muy alta: había jugado hacía relativamente poco Outer Wilds, que es sobre exploración espacial, y que puedo decir sin lugar a dudas que es una de las experiencias en videojuegos más intensas y movilizantes de mi vida.

Sin ir a algo tan grandioso, hacía unos días había estado riéndome a carcajadas con Wide Ocean, Big Jacket, una aventura narrativa sobre relaciones de pareja. Haven no me terminaba de cerrar, la exploración no se sentía ni libre ni interesante, las conversaciones no eran especialmente geniales y no terminaba de empatizar con los personajes. Pero decidí darle otra oportunidad, y fue una gran idea.

Haven

Cuando pude dejar a un lado mis expectativas y juzgar a Haven por lo que es en sí mismo, sin compararlo con otras cosas, fue cuando empezó a brillar. Es cierto que los diálogos no son la cosa más ingeniosa del mundo, ¡pero están muy bien escritos! Y a medida que nos vayamos interesando por el porvenir de esta parejita, sus charlas se van a volver más graciosas e interesantes. Vamos a entender sus chistes recurrentes, sus inseguridades y motivaciones. Y esto me parece una metáfora muy bonita de las relaciones en sí.

A veces conocemos a alguien que nos cautiva de inmediato, pero no siempre es así. A veces venimos cargando muchos fantasmas de relaciones pasadas que nos funcionan como un filtro de la realidad que vemos. Pero Haven es igual que conocer a alguien nuevo, que empieza siendo un completo extraño, y cuanto más sepamos de esa persona, más nos va a interesar lo que tenga para contarnos.

Vamos a ir creando chistes internos, anécdotas, recuerdos. Exactamente eso pasa con la pareja de Haven, entre ellos, y para con nosotros como jugadores. Porque contra toda expectativa mía, no se trata de una pareja super institucionalizada de años, sino de dos enamorados que, aventuras más, aventuras menos, todavía se están conociendo y enamorando el uno del otro.

Haven

Haven nos invita a ser parte de esa cotidianidad y de esa intimidad. Vamos a estar ahí en las peleas, en las risas, en los abrazos y en (la previa de) el sexo. Pero por la manera en que nos a va presentar progresivamente estas escenas, no nos vamos a sentir fuera de lugar. El tipo de situaciones que vamos a ver van subiendo de intensidad conforme los vayamos conociendo.

Y algo parecido pasa con el planeta que debemos explorar. Al principio hay sólo algunos islotes tranquilos, todos parecidos y sin emociones tan fuertes. Pero conforme ampliemos nuestros horizontes, vamos a encontrar diferentes biomas, ruinas, animales… Es un juego que tarda mucho en tomar envión, pero que una vez que empieza a andar, se vuelve realmente muy disfrutable. 

Haven está disponible para Windows, PlayStation 4 y 5, Xbox One, Xbox Series X / S y Nintendo Switch desde febrero de 2021.


Si llegaste hasta acá y te gusta lo que hacemos en Press Over, medio independiente hecho en Argentina, siempre nos podés apoyar desde la plataforma de financiación Cafecito. Con un mínimo aporte nos ayudás no sólo con gastos corrientes, sino también con la alegría de saber que estás del otro lado. 

Más notas

2 Comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Últimos artículos