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domingo, septiembre 26, 2021

Lihue: El poder de nombrarnos

Un indie con diversidad de géneros: analizamos cómo su estética artística y narrativa nos introduce en el mundo onírico.

Perpetua Franck

La/Ella. Estudiante autodidacta de desarrollo de videojuegos. Activista del colectivo LGBT+ y la salud mental. Me encantaría estar más tranquila pero hay mucho por hacer. No vibro alto, vibro rápido.

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Entiendo a Lihue. Ella vino a un mundo que ya eligió cómo tenía que ser. Tenía que ser varón, tenía que tener novia, tenía que jugar al fútbol. Sumergida en la profundidad de su onírico imaginario, nosotres, les jugadores, tendremos que ayudarla. A sanar sus heridas, reparar sus recuerdos, y finalmente, reivindicar su nombre e identidad.

¿De qué trata el juego?

Lihue es un videojuego profundamente narrativo con elementos de puzle, exploración, búsqueda de objetos y plataformero en perspectiva de primera persona. Nuestra protagonista bautiza este título. Nos encontramos en sus sueños, debemos desentrañar los secretos profundos de su historia, avanzando entre diferentes niveles. La obra es breve, se divide en tres capítulos.

Jugabilidad

En cada uno de ellos, la habilidad central de Lihue es “reparar” (click derecho) y “deshacer” (click izquierdo), esta habilidad va involucrando diferentes objetos en los niveles de manera que podemos resolver distintos puzles.

lihue

Al buscar cierto número de jarrones blancos avanzamos, pareciera que están desintegrados por lo que hay que repararlos. Esto nos permite abrir caminos para que la trama avance. No obstante, dichos jarrones están muy bien escondidos, tan bien, que puede tomarles un rato largo. Buena excusa para perderse en los ambientes explorando, aunque se puede volver tedioso.

Mientras exploramos, ocasionalmente encontraremos una especie de enemigo invencible, nos perseguirá a un ritmo lento, y si nos toca, un estruendoso sonido determina que perdimos, volviendo de nuevo al principio del área, sin perder progreso en lo que vayamos encontrando.

Tengo ciertas contradicciones con estos enemigos, que son “miedos” de la protagonista, representados como esferas rojas de luz. Por un lado es válido buscar un factor de suspenso tan directo, pero encuentro que le quita ritmo a la narrativa que plantea.

Más adelante encontraremos flores que podemos desintegrar para materializar algunos obstáculos rojos, estos permitirán avanzar a lo largo de los niveles y encontrar los jarrones.

Por último, el plataformeo no es lo suficientemente sólido para los obstáculos que propone, se siente con demasiado peso y lento, con poca maniobrabilidad. Perder por caer a precipicios es sumamente común.

El diseño de niveles por otro lado, está bien logrado, haciendo el recorrido bastante divertido. No obstante, en factor exploración, me perdí, y esto se debe a que no se leen bien los caminos posibles a explorar, mucho menos los de aquellos jarrones más escondidos.

Estética

Las paredes de los niveles que exploramos narran la historia, literalmente. A medida que nos abrimos paso, entre ominosas habitaciones de ámbar y barrancos misteriosos, nos encontramos con diferentes frases marcadas. Estas frases describen a una mujer trans cuyo dolor tomó una dura cuota en su subconsciente. Lihue nos cuenta sobre ella, sobre cómo fue reprimida, sobre su depresión. Estamos en el diario íntimo de su mente.

Siendo un indie de origen argentino, Lihue no tiene miedo de tomar recursos narrativos clásicos de las artes autóctonas, los momentos largos e inmersivos, las imágenes vivas y la sonoridad intensa, personal.

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Arte visual

La dirección artística de Lihue es interesante, por un lado nos remite a la estética clásica de los juegos con Source engine (y con eso, un motion blur un tanto molesto que no pude remover), pero es esa sensación familiar… Como si estuviera jugando un mod de Half Life con muy buena producción audiovisual.

Por otro, logra hacerme sentir en un paisaje completamente onírico, con desproporciones, colores vibrantes y total nostalgia. Cuenta con una paleta apagada pero brillosa, un contraste interesante que nuevamente aporta a la sensación de sueño.

Creo, sin embargo, que lo atractivo visualmente es el capítulo dos: Flores de color intensísimo habitan en un extraño laberinto semi-hundido, donde las delimitaciones del nivel están marcadas por altos barrancos y distintos extraños objetos que representan elementos subconscientes de Lihue. Acá los colores son el rojo de las flores, el marrón de los barrancos, el gris y negro del agua que inunda varios sectores añaden a la experiencia considerablemente.

Diseño sonoro

El apartado sonoro de Lihue mantiene la sensación de intimidad en eje. Esto quiere decir que tanto los SFX como la música son elementos que suenan suavemente, y en muchos casos, el paisaje de sonidos se vuelve simplemente escuchar susurros incomprensibles mientras tratamos de desentrañar la trama. No es algo revolucionario, pero funciona para las sensaciones que quiere evocar. Sin embargo, encontrarse con enemigos a veces logra que varios tracks suenen al mismo tiempo, generando un clima incómodo por lo saturado.

Narrativa

El juego se divide en tres capítulos: Home (Hogar), Dreams (Sueños), Future (Futuro). Hablaremos de cada uno sin entrar en territorio de spoilers.

Home

Home habla de la infancia de Lihue desde el lado introspectivo, nos vamos a encontrar con una niña trans que nunca paró de llorar, siempre sintió ese vacío. En este nivel, le jugadore comenzara a entender cómo funcionan las mecánicas básicas, pero también comenzará a conocer a este misterioso personaje narrador.

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Como ya mencioné, la narrativa se encuentra en las paredes, y hay varias que no se pueden ver completamente hasta acercarse a las inscripciones. En sus mecánicas y escritura el juego te explica que este personaje oculta sus dolores en lo más profundo de su ser.

Dreams

Dreams habla del estereotipo de vida que la familia de nuestro personaje espera que ella tenga. Hablan de novias, futbol, juguetes masculinos. Avanzando nos daremos cuenta que los deseos de Lihue chocan con las expectativas de su familia, y todo lentamente va empeorando.

Artísticamente esto se ve representado cada vez que el nivel progresivamente se ve más rojizo, representando el peligro de vida que corrió Lihue. Mecánicamente, hay cada vez más enemigos, más “miedos”. Está solo escrito en las paredes, pero lo que cuenta este personaje es realmente doloroso.

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Future

Finalmente, el acto más corto. Todo está sumamente oscuro excepto por inscripciones del nombre previo a la transición de Lihue. Interactuar con todas estas escrituras desbloquea un camino que nos lleva a las ultimas oraciones escritas. Con simples palabras, Lihue encasilla perfectamente el concepto de reivindicar el nombre propio nuevo luego de transicionar.

Conclusión

Lihue es narrativamente simple, directo, pero profundamente personal, y eso lo pone en un muy buen nivel. Su dirección de arte tiene defectos pero logra un estilo consistente que se disfruta al jugar. Mecánicamente podría ser mucho mejor, pero las interacciones narrativas que existen, como el simbolismo de interactuar con el “deadname” de Lihue (Es decir, el nombre que le asignaron al nacer), generan momentos fuertes y emotivos.

Un juego con una protagonista trans no se ve todos los días y promueve diversificar el catálogo de personajes e identidades que encarnamos en los videojuegos. Pueden encontrarlo en el EVA Play de este año y es una obra de nuestro compañero redactor Nehual Pascale.

Lihue


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