15.7 C
Buenos Aires
domingo, abril 11, 2021

Narita Boy: Otra propuesta nostálgica, de la buena

La historia de un juego dentro de un juego. Analizamos a fondo sus muchas virtudes y también algunos de sus defectos fundamentales.

Más notas

Damian Silberstein
Damian Silberstein

Columnista

Casi 40 años, padre de dos hijes, y algo así como periodista. Soy casi tan viejo como los juegos mismos y todavía no me aburrí de jugar. Espero que no se aburran de mis notas. También me gusta mucho Star Trek, Mobile Suit Gundam y Boca Juniors. Si, tenía que decirlo.

La nostalgia ya es un género dentro del mundo de los videojuegos. El problema con ello es que en muchos casos recae como en una especie de “ordeñe” una sobreexplotación del recurso de lo retro, principalmente desde lo visual, que no se termina plasmando en un juego aceptable sino en algo que busca evocar otra época. Afortunadamente hay opciones que también abrazaron esa nostalgia pero con resultados mucho más logrados e interesantes.

Narita Boy, título de acción y plataformas del estudio español Koba Studio, se para en el medio respecto de su encare del aspecto retro, lo utiliza marcadamente para deslumbrarnos con su apartado artístico, que recrea la forma en la que en los ochenta se imaginó el futuro, con Tron a la cabeza. El problema pasa cuando, a nivel jugabilidad, se pierde un poco y se siente limitado. Pero vayamos por partes.

Narita Boy

El juego nos presenta justamente un videojuego homónimo, disponible para una consola ficticia llamada “Narita One”. Narita Boy se convierte en todo un éxito, pero eso conlleva a que una poderosa criatura, llamada “Him”, quien habita dentro del mundo del juego despierte y busque pasar a nuestra realidad para conquistar a toda la humanidad.

Nosotros encarnamos a, si adivinaron, Narita Boy, un ser “elegido” dentro del mundo del juego quien, armado por una legendaria espada llamada “technosword” deberá recorrer este mundo digital para encontrar a “Him” y derrotarlo para terminar con sus planes de conquista. 

Uno de los principales logros del título radica en su argumento. Desde su inicio hasta su final, Narita Boy busca hacerse fuerte contando esta aventura, que en su mera descripción podría ser un cuento que te contaron mil veces. 

Narita Boy

Pero a eso le suma dos aspectos realmente excelentes. Por un lado tenemos la recreación de este mundo digital, que tiene un nivel de detalle realmente sobresaliente, con grandes reminiscencias de la tecnología “a lo Tron” pero con una búsqueda artística muy buena por parte de Koba Studio. Viajar por este lugar, interactuando con todos sus habitantes, realmente una experiencia muy buena.

Pero el relato no se queda ahí, sino que también se toma el trabajo de contarnos la historia del creador de la Narita One, un ícono del mundo de la tecnología con un pasado bastante particular, y que el juego nos muestra con lujo de detalles, en un registro completamente diferente para este tipo de propuestas pero que realmente funciona. 

A nivel jugabilidad, Narita Boy no se va con vueltas. Ya desde que nos entregan la espada technosword nos la vamos a pasar recorriendo este mundo digital luchando contra toda clase de enemigos, en combates típicos de juegos de acción 2D. Con nuestra arma podemos realizar ataques ligeros y rápidos, fuertes y lentos, entre muchas otras habilidades que iremos recolectando a lo largo de la aventura.

El repertorio de enemigos, y eventuales jefes de nivel, es variado y desafiante, nunca a llega a ser complicado ni frustrante, pero si lo suficientemente justo como para que nos tome un poco de tiempo salir airosos de un embate de esbirros de “Him”, aunque no sea algo que nos quite las ganas de seguir jugando. 

Tanto a nivel visual como jugabilidad, y también en la parte sonora, realmente cumple pero tiene una falla notoria, una carencia de identidad en lo que a desarrollo respecta. Sucede que para ir avanzando entre sección y sección del mundo digital tenemos que ir recolectando diferentes llaves, en forma de diskettes, y para eso tendremos e ir metiéndonos en diferentes sectores donde el objetivo es siempre el mismo, limpiar la pantalla de enemigos, quizás con la ayuda de una nueva habilidad que desbloqueemos y ya. 

Esto podría dar la ilusión que estamos ante una especie de metroidvania, pero realmente el juego carece de la profundidad que tiene ese género y le juega un poco en contra. Si fuera una aventura más lineal la hubiera disfrutado mucho más de hecho. 

Narita Boy

Así y todo, debido a su duración “mediana”, de 8-10 horas, Narita Boy nunca se vuelve una experiencia repetitiva ni mucho menos aburrida. Así que si están con ganas de volver a los ochenta y revisitar ese apartado tecno futurista de aquella colorida década, este juego les va a dar eso y mucho más. El juego ya se encuentra disponible para Xbox One, incluido en Gamepass, PlayStation 4, PC (Steam y Gamepass) y Nintendo Switch. 


Si llegaste hasta acá y te gusta lo que hacemos en Press Over, medio independiente hecho en Argentina, siempre nos podés apoyar desde la plataforma de financiación Cafecito. Con un mínimo aporte nos ayudás no sólo con gastos corrientes, sino también con la alegría de saber que estás del otro lado.

Más notas

1 Comentario

  1. Gran Analisis Damian, me dejaste bastante en claro que esperar, estaba un poco confundido con lo que era, lo voy a jugar en gamepass (suerte que avisaste)

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Últimos artículos