Si bien las generaciones más jóvenes conocieron a Ryu Hayabusa en sus entregas 3D, muchos otros crecimos con la trilogía original de Ninja Gaiden en NES/Famicom (o “Family”, como se decía en estos pagos). Era una época en la que la fiebre ninja estaba en su punto más alto, con películas, series y videojuegos llenando nuestras tardes de artes marciales, sigilo y shurikens. Pocos títulos de aquella era siguen vigentes, pero Ninja Gaiden es uno de esos nombres que nunca se borró del mapa.
Mientras PlatinumGames, Team Ninja y Koei Tecmo preparan Ninja Gaiden 4 para este 20 de octubre, el estudio español The Game Kitchen, creadores de Blasphemous, nos trae Ninja Gaiden: Ragebound, un spin-off que suma nuevo contenido al lore y que, por mérito propio, se posiciona como uno de los mejores títulos en 2D de la saga.
La esencia del ninjutsu con acento andaluz
El pixel art es la marca registrada de The Game Kitchen y acá vuelven a brillar. El apartado visual es simplemente sublime, evocando lo mejor de la era de los 32 bits y recordando a joyas como Castlevania: Symphony of the Night, sin exagerar. Es como volver a la PlayStation 1 o a la Game Boy Advance, cuando el 2D alcanzaba su cenit.
A simple vista, podría parecer un metroidvania o un roguelite. Pero no. Ragebound es más arcade, lineal, con mapas cerrados, algunas salas secretas y un jefe esperando al final de cada zona. Es un diseño directo, con dificultad desafiante pero no imposible, pensado para jugar con joystick en mano y reflejos bien afilados.
La trama ocurre en paralelo al primer Ninja Gaiden. No controlamos a Ryu Hayabusa, sino a su discípulo Kenji, que debe defender la aldea y el honor de los Ninjas Dragón de las garras de un Señor Demoníaco. Apenas terminamos el tutorial, Ryu viaja a EE.UU. para iniciar la historia original, mientras nosotros seguimos un camino propio.
El giro llega cuando Kenji se fusiona con Kumori, una ninja del Clan de la Araña, lo que no solo abre la puerta a un segundo protagonista, sino también a un cambio jugable clave. Kenji mantiene el combate cuerpo a cuerpo clásico; Kumori aporta ataques a distancia con shurikens, kunais y habilidades especiales que consumen una barra propia.
Además, hay zonas del mapa exclusivas para uno u otro, obligándonos a alternar estilos.
To all the fearless ninjas who faced the demo of NINJA GAIDEN: Ragebound, thank you!
Your strength, spirit, and support mean the world to us.❤️🔥
The real battle begins on July 31st…🥷 pic.twitter.com/4my35iT2Mt
— The Game Kitchen (@TheGameKitchen) June 16, 2025
La dualidad de personajes le da frescura a cada nivel. Algunos escenarios son claros desde la primera mirada sobre cómo encararlos, pero si queremos pasarlos sin daño y cumplir objetivos extra, el desafío crece. La recompensa: mejores rangos, objetos especiales y los codiciados escarabajos dorados para comprar ventajas en la tienda.
El tercer punto alto, después del arte y la jugabilidad, es la música. The Game Kitchen mezcla influencias de los arcades clásicos, consolas noventeras y composiciones modernas en una banda sonora que está a la altura de la saga.

La dificultad base es elevada pero accesible. Sin embargo, el modo difícil es un guiño directo a los veteranos, con escenarios llenos de trampas y enemigos colocados con mala leche artesanal. El único punto flojo está en la tienda: algunas ventajas no justifican su costo o utilidad, y parecen estar pensadas solo para quienes buscan desafíos autoimpuestos.
Conclusión
Ragebound trae de vuelta el espíritu del Ninja Gaiden clásico con un envoltorio moderno y rejugabilidad para rato. Con sus 5 horas iniciales que pueden estirarse al doble si vamos por el 100%, The Game Kitchen confirma que entiende como pocos el diseño de niveles y el combate en 2D. Una puerta de entrada perfecta para nuevos jugadores y un festín de nostalgia para los veteranos.

Ninja Gaiden: Ragebound está disponible en PC (Steam), Nintendo Switch, PS5, PS4, Xbox Series X|S y Xbox One desde el 31 de julio.



