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domingo, diciembre 5, 2021

Omno: un viaje espiritual surfeando en el aire

Plataformas, puzles, monstruitos tiernos, y reflexión.

Mer Grazzini

Columnista

Desarrolladora de videojuegos rosarina. Elemental de la Manija. Mer diseña videojuegos, anima, da clases, toca la guitarra, escribe acá, y dicen que a veces, incluso, duerme.

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Este es un artículo que no estoy muy segura de cómo empezar. ¿Por dónde es mejor entrar a Omno? ¿Por los gráficos low poly super bonitos, su paleta de colores, sus mecánicas, el hecho de que es una joyita escondida en Gamepass?

Bueno, la mejor manera es empezar. Bajándolo y dandole play, por ejemplo. Omno es un puzle – plataformas 3D sobre seguir los pasos de una civilización perdida y buscar la iluminación, explorando una serie de mundos flotantes y leyendo los escritos dejados por sus habitantes. A mí personalmente me entró por los ojos, especialmente por los colores que usa, y lo bonito de los gráficos, simples pero efectivos. Algo que es una línea editorial en toda la obra. Simple pero elegante y hermoso. 

Pasa lo mismo con las mecánicas, el plataformeo no es revolucionario pero se siente muy bien. Los puzles no son muy complejos, pero nos dan la cantidad justa de desafío para que nos sintamos bien al resolverlos, sin demasiada frustración en el medio. Omno es un lugar en donde se siente muy bien estar. Del tipo de juegos sobre “pararse y oler las flores”, pero sin volverse aburrido en ningún momento. Cada mundo es pequeño, lo suficiente como para recorrerlo rápidamente y hacerse un mapa mental. Y cada pocos pasos tenemos algo para hacer, así nos mantiene entretenidos todo el rato. 

En sintonía con esto, hay un par de mecánicas que refuerzan el placer de andar por ahí, y lo vuelven especialmente disfrutable. Una es la posibilidad de interactuar con todas las criaturas, que además de ser super lindas, nos dan energía que nos sirve para tener un boost de movimiento. Luego, la capacidad de surfear sobre nuestro báculo. La exploración se vuelve 200% mejor cuando aprendemos a surfear. Esto nos habilita además la capacidad de surfear acompañado de otras criaturas, la combinación perfecta entre ternura y diversión. Como Tony Hawk con Pokemones. 

Un dato de color que me parece importante destacar, es que fue desarrollado por una sola persona, a excepción de la música (que por cierto, está super bien). Un creador de Alemania bajo el nombre de Studio Inky fox. Es realmente notable que todo haya sido hecho por esta sola persona, porque es un juego bastante largo, de un par de horas y unos cuantos niveles diferentes. Si lo miramos desde ahí, quizás tiene sentido que la síntesis elegante sea su marca registrada.

El ritmo es otro factor a destacar. Como dije, todo el tiempo estamos haciendo cosas, pero no genera adrenalina. Está pensado como una experiencia relajante, donde podemos tomar decisiones a nuestro tiempo, nada nos corre ni nos lastima. No hay realmente factores de estrés. Además, está muy bien armado el flujo de acción. Cada vez que sintamos que se está volviendo repetitivo, vamos a cambiar de ambiente, a aprender algo nuevo, o sorprendernos por algo. Y en el momento en que decimos “bueno, ya está”, termina con un final muy bonito. Siento que hubo mucho trabajo puesto en diseñar ese ritmo de manera de darnos el tiempo para relajarnos pero mantenernos interesados en lo que estamos jugando. 

A veces cuando juego, me concentro mucho y me dejo maravillar por cosas muy pequeñas. Me gusta prestarle atención al valor de mecánicas chiquitas, que aunque no sean centrales a la experiencia, pueden cargar un gran mensaje. Un ejemplo de esto es el sistema de checkpoints de Ynglet, que nos obliga a detenernos un segundo en un andar que es, por lo demás, muy frenético. Podemos hacerlo en cualquier plataforma, pararnos a respirar, y así crear un lugar a salvo para volver. Omno hace algo parecido con su sistema de mapas.

Cada vez que lleguemos a un lugar nuevo, nuestro báculo es incapaz de mostrarnos otro punto de interés más que un lugar para meditar. Si nos sentamos y meditamos durante unos segundos, podemos “sentir” el mundo alrededor nuestro, y gracias a eso ser capaces de percibir (y marcar en el mapa) los lugares a dónde debemos ir. Es una metáfora hermosa sobre la importancia de ser conscientes del aquí y ahora, algo de lo que Omno intenta temáticamente hacer hincapié con su historia. 

No les quiero contar mucho de la historia porque estaría entrando en el terreno de los spoilers. Pero les adelanto que es un viaje que nos invita a la reflexión, a saber apreciar las cosas que tenemos acá nomás. Que nos remarca que el pasto no siempre es más verde del otro lado. 

Omno está en todas las consolas a un precio accesible, en montones de idiomas, y nos ofrece una pausa muy bienvenida a nuestro ritmo de vida, para recordarnos lo importante de pararnos a apreciar lo que tenemos alrededor.


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