Llevo casi 30 horas de juego. Todavía no lo terminé, aunque tengo la sensación de que estoy cerca. Lo que sí puedo decirles es que Pokémon Legends: ZA logró entretenerme de la misma forma que lo hizo Arceus. Pero, al igual que me pasó con aquel primer experimento de la subserie Legends, sigo sin terminar de conectar del todo (NdE: pero así y todo clavó 30 horas).
Hay algo en su propuesta que me intriga, quiero ver cómo cierra la historia y qué ofrece el endgame, pero al mismo tiempo me cuesta entusiasmarme con el relato. El juego arranca con un protagonista que cae de la nada en Lumiose City (Ciudad Luminalia, si lo jugaste en español LATAM), al que le roban la valija y que, sin mucho contexto ni motivación, termina convirtiéndose en maestro Pokémon.
Trainers, your quest to battle to the top of the Z-A Royale begins today!
Team up with your Pokémon and experience real-time combat, new Mega Evolutions, and Lumiose City in Pokémon Legends: Z-A.
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— Nintendo of America (@NintendoAmerica) October 16, 2025
Nada de background, ni una mínima justificación sobre quién somos o por qué deberíamos interesarnos en todo esto.
Y más allá de eso, no lo sentí un Pokémon en el sentido clásico. Si bien mantiene ciertas reglas, como que a algunas zonas no se puede acceder hasta avanzar en la historia o que determinados Pokémon aparecen solo en lugares específicos, ZA se siente mucho más limitado. Todo transcurre dentro de una única ciudad, inspirada en París, y el propio juego te impone restricciones constantes sobre qué podés hacer y cuándo.
Las primeras diez horas, por ejemplo, parecen un tutorial eterno. Treinta años lleva la saga y todavía no hay una opción para saltear explicaciones básicas para los que ya venimos con experiencia. Y recién después de casi diez horas se habilitan las megaevoluciones, lo que dice mucho sobre el ritmo general.

Otra decisión curiosa es que solo podemos enfrentarnos a entrenadores durante la noche, en las llamadas zonas de combate, que cambian cada vez que se activan. Estas peleas suelen ser parte de las misiones principales, que nos permiten subir de rango en la Liga AZ, pero al menos el juego da la posibilidad de seguir ganando puntos para futuros ascensos, incluso mientras la historia principal apunta a otra cosa.
Una vez que entendí la dinámica, capturar Pokémon en las zonas habilitadas, hacer sidequests, esperar a que anochezca, combatir, ganar puntos, ascender y repetir, empecé a verle el valor a su estructura. Pero así y todo, me cuesta concebirlo como un Pokémon “de verdad”.
Siento que con Pokémon Legends: ZA se perdió esa esencia aventurera de explorar libremente y coleccionar criaturas a mi ritmo.
🆚 Battle
💪 Train
💎 Mega EvolveYour journey begins on Oct 16 in #PokémonLegendsZA.
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— Nintendo of America (@NintendoAmerica) October 11, 2025
Donde sí hay un avance interesante es en el nuevo sistema de combate activo. Los ataques tienen cooldowns, y su velocidad depende de los buffs o debuffs que tengamos, lo que aporta un nivel adicional de estrategia. Sin embargo, la interfaz necesita trabajo. Los ataques aparecen de un lado de la pantalla, la barra de vida en otro y el registro de acciones pasa tan rápido que se hace difícil seguir el flujo del combate. Aun así, es una base sólida para futuras entregas.
También me gustó que los movimientos ya no se olviden. Ahora podés intercambiarlos fuera de combate, mantener un set clásico de cuatro ataques y acceder a todos los movimientos aprendidos por tu Pokémon a lo largo del juego. Además, los TMs ya no se consumen. Cada vez que una criatura aprende algo nuevo, aparece el aviso “New move” y queda en vos decidir si incorporarlo o no.
Las evoluciones también cambiaron: ahora deben activarse manualmente. Ya no hace falta usar una Everstone para evitar que un Pokémon evolucione, basta con no ejecutar la acción.

Como en Arceus, las investigaciones o “achievements” de Pokémon Legends: ZA recompensan al jugador por completar pequeñas tareas: capturar ciertos tipos de Pokémon, ganar batallas, visitar cafés, evolucionar mediante link, etc. Son objetivos menores que ayudan a pasar el tiempo mientras esperamos que caiga la noche y se habiliten las zonas de combate.
Pero lo que no puedo entender, a esta altura de 2025, es cómo Game Freak sigue negándose a implementar cinemáticas, actuación de voz o la posibilidad de cambiar el idioma de juego sin reiniciar la partida. No pido un doblaje completo ni control total sobre audio y texto, pero al menos algo que esté a la altura de otros títulos de Nintendo, tanto first como third party.
En conclusión, Pokémon Legends: ZA me está entreteniendo y seguro voy a seguirlo hasta el final. Tiene buenas ideas, y algunas mejoras en la jugabilidad que valen la pena. Pero, al igual que Arceus, sigue lejos de devolverme aquella sensación mágica de descubrir Pokémon Esmeralda por primera vez.
Lo consiguen desde el 16 de octubre en Nintendo Switch y Nintendo Switch 2 (versión que jugamos para este análisis).

