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Primeras Impresiones

Assassin’s Creed Valhalla: Cuando un bug no te deja avanzar

Un gran videojuego manchado por graves problemas técnicos.

Ani Albano

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Es interesante cuando tenemos tanto para decir sobre un juego que no sabemos por dónde empezar ni cómo ordenar las ideas, conceptos, lo bueno y lo malo, etc. En esta oportunidad, tengo cosas buenas para decir, y las malas, son malas de verdad.

Me encantaría poder explayarme sobre lo que Assassin’s Creed Valhalla está dejando en mí, no sólo a nivel jugabilidad sino a nivel emocional, porque ese tipo de respuesta interna para mí, y para muchos, es uno de los núcleos principales de los videojuegos. Pero lamentablemente todavía no pude llegar al final de la historia principal y no es por falta de ganas, es por falta de compromiso por parte de Ubisoft para entregar un juego que funcione como tiene que funcionar.

En resumen: me encontré con un bug en la quest principal que no me deja avanzar, y mientras escribo esta nota que se podría considerar como mis primeras impresiones, espero pacientemente que un parche me solucione los problemas, porque no estoy dispuesta a sacrificar tantas horas de mi vida para arrancar de cero.

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Cabe mencionar que en una época de mi vida supe ser tester de videojuegos, y aunque estoy convencida de que tengo una maldición y todos los bugs me tocan a mí, también tengo que decir que esto es en realidad una irresponsabilidad enorme para con el usuario. Según mi punto de vista, el juego salió a las apuradas para pegar el manotazo y alcanzar el lanzamiento de PlayStation 5 y Xbox Series X . Créanme, intenté todas las soluciones posibles listadas en internet, en foros, en Reddit, y nada funcionó.

La verdad es que no se puede vivir a parches, es lógico que existan y pasa en todo tipo de juegos, pero en este caso es exagerado. Parece mentira que tengamos que esperar un parche porque sino no podemos seguir jugando, y este problema que estoy sufriendo yo, lo sufrieron muchos, y viene acompañado de otros que van de cosas menores a otras de casi la misma severidad: saves que se corrompen, personajes que se vuelven invisibles, diálogos que se quedan sin audio pero continúan a lo dígalo con mímica, el control de colisiones que hace lo que quiere, hasta casos en los que el juego directamente se desinstala solo y cuesta horrores volverlo a instalar.

Aclaración importante: estas experiencias vividas son en PlayStation 4, aparentemente en PC estaría funcionando mejor, pero tengo pocos testimonios al respecto.

Ahora que ya hice el descargo pertinente, puedo empezar a contarles lo que sí vi de bueno hasta el momento en mis más de 45 horas jugadas, aunque parezca que ese error grosero haga que todo lo demás se diluya.

Assassin’s Creed Valhalla empieza lento, en la zona de Noruega. Montañas, el blanco infinito de la nieve y un/a pequeño/a Eivor siendo mordido en el cuello por un lobo después de ver cómo el líder de un clan enemigo mataba a su padre y madre a sangre fría y hachazo limpio. Y estamos vivos gracias a Sigurd, que va a ser nuestro hermano adoptivo más adelante y la razón por la cual la trama empieza a desenvolverse.

De todo esto, la deducción inmediata es que el juego se va a tratar sobre venganza, sobre un hombre o una mujer buscando al culpable de la desaparición de todo lo que tenía para devolverle la cortesía y enterrar el hacha en la cabeza, pero no. Esa es en sí una parte del juego, la parte inicial, pero Assassin’s Creed Valhalla centra su historia en la conocida migración de los vikingos desde Noruega hacia tierras sajonas. Inglaterra más específicamente, dividida en reinos que ya quedaron en los libros de historia y contando relatos sobre algunos personajes que realmente existieron y otros que, según se cree, son leyendas. Si vieron la serie Vikings, la temática viene por ese lado, años después de la muerte de Ragnar. 

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Estamos acostumbrados a creer que los vikingos eran bárbaros sanguinarios que robaban y quemaban todo a su paso sin interés alguno por la vida de aquellos que no seguían sus códigos, pero aunque hay un poco de verdad en ese pensamiento, la cosa no es tan absoluta. También eran políticos, estrategas, comerciantes, con un gran sentido de la aventura y con sed de conocimiento.  Y el título de Ubisoft plantea esto bastante bien, mientras quemamos monasterios, por supuesto.

Era escéptica de un vikingo que vaya por las sombras como un asesino, pero el ingreso de Eivor a la Orden tiene un sentido de la lógica que me dejó satisfecha. Además de nuestras clásicas cosas “Assassin’s Creed”, tenemos esos detalles pintorescos que están haciendo el juego muy interesante, y paso a listarlas porque vale la pena conocerlas: la creación y mejora de nuestro asentamiento, la pequeña pero acogedora ciudad que armamos en Inglaterra después de tomar la decisión con nuestro “hermano” Sigurd de abandonar Noruega.

Y también están los eventos espontáneos que nos encontramos en el mapa. Vendrían a ser una suerte de mini quests secundarias. Las batallas de insultos en forma de rima conocidos como flytings que aumentan el carisma, y nuestra reserva de monedas, cada vez que ganamos. Las anomalías del Animus, espacios en el mapa donde volvemos a ser Layla (presente); las competencias de bebida, un juego de dados llamado Orlog que, como el Gwent, intento evitarlo porque pierdo horas, y varias cosas más. En líneas generales, tiene muchas similitudes con  The Witcher III.

Un acierto muy grande es la música, que nos acompaña ya sea en los viajes en barco, en momentos de combate, en raids, y en donde se imaginen. La voz que se escucha de fondo es Einar Selvik, cantante de una de mis bandas favoritas, Wardruna. Folk nórdico del bueno, muy recomendado para quienes gustan del estilo que sirve tanto para relajarse como para querer salir a buscar guerra con escudo y hacha en mano.

Y ahora algo que encuentro bastante molesto, además de lo que conté al comienzo. Me está costando horrores encontrar un arma o equipo que supere a todo lo que tuve inicialmente, el equipo del clan del Cuervo al que Eivor pertenece. En otros juegos de la saga el abanico de posibilidades era enorme, cómo olvidar cuando me obsesioné con la ropa de Evie en Syndicate, pero esta vez creo que se quedaron cortos y las cosas más lindas están para comprar con los billetes del mundo real que, digamos, no nos estarían sobrando a muchos.

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Como dije, me encantaría poder extenderme más, pero no voy a hacer una review sobre un juego que realmente no terminé, porque así como el día de hoy me gusta, de pronto la historia puede dar un giro muy malo y arruinar mi buen concepto inicial. La realidad es esa, quedé congelada en un punto de la historia por circunstancias que están más allá de mi control, lo único que puedo hacer es limpiar el mapa de esas lucecitas doradas, blancas y celestes con todos los misterios y eventos que representan, aparte de hacer raids y seguir quest secundarias que, dicho sea de paso, se me están terminando.

Realmente me parece una lástima, porque la historia vikinga me apasiona, el mundo ofrece muchas posibilidades y encuentro cosas más que interesantes para investigar también a nivel mitológico con los sueños y visiones de Eivor. Cuando salga el parche les cuento, por el momento me quedaré tomando hidromiel y observando los bellísimos paisajes ingleses en un siglo muy lejano.

Escribe y habla sobre videojuegos desde hace 7 años, pero los juega desde su más tierna infancia. En sus ratos libres se disfraza de personajes de Star Wars e intenta ganar partidas de Magic. Cuando le sobra tiempo, trabaja en sistemas y pretende ser una adulta proactiva.

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