Be My Horde nos pone en la piel de un súbdito de una necromancer que volvió a la vida para retomar su posición de poder. Para ello deberemos guiarla en diversas campañas en la superficie y en el infierno, donde lucharemos contra células de ejercitos temáticos que una vez vencidos se unirán a nuestras huestes.
El videojuego de Polished Games está en early access y es una promesa atractiva para los amantes de ir deambulando de un lado para el otro con habilidades (y ejércitos en este caso) que dañan y combaten automáticamente.
A través de una mecánica incremental aditiva, comenzamos con pocos soldados rasos caminando a nuestro lado que atacan automáticamente a grupos de enemigos cercanos, y en caso de derrotarlos podemos sumarlos a nuestro ejercito.
Be My Horde nos invita a pensar estratégicamente contra quién pelear a continuación, hacia dónde ir o a qué habilidad subir de nivel. Cada algunos minutos, los enemigos evolucionan a un nuevo tipo de unidad más fuerte y desafiante que hace que todo el tiempo estemos sacrificando ejercito viejo para renovarlo con mejores unidades.
Además contamos con poderes que hacen que el trade entre unidad básica por unidad mejorada sea más favorable para nosotros, y ahí reside el game loop. Subimos de nivel y vamos armando la mejor combinación de poderes y unidades para hacer crecer nuestro ejercito en una run de 20 minutos, para finalmente enfrentarnos a un jefe final en una batalla a muerte.

Be My Horde no es más diferente que otros bullet heaven conocidos y por el momento, si bien Polished Games promete una capa de pulido (cuac!), todavía se lo siente muy básico. Una vez que se entiende la tablita de equivalencia de combate de las unidades el desafío baja muchísimo, y lo mismo pasa al saber cada cuanto tiempo evolucionan las unidades que más o menos te establecen un balance determinado para poder seguir creciendo. Esto hace que se torne fácil y poco sorprendente.
Para contrarrestar, entre partida y partida hay un sistema de metaprogresión que hace que no se sienta repetitivo. A través del consumo de meta recursos que vamos consiguiendo en cada run podemos mejorar el tiempo que tardamos en transformar, la cantidad de unidades que levantamos a la vez, la forma en qué lo hacemos, nuestra velocidad de movimiento, el efecto de distintos interactuables e, incluso una vez avanzados, se desbloquea la posibilidad de avanzar en un árbol de modificadores pasivos para cada partida.

Al momento del análisis, Be My Horde promete unas 5 horas de progresión normal y otras 5 de metaprogresión de min/maxeo (esas que salis a farmear por el porcentaje mínimo, el detalle del 2% de velocidad de movimiento).
El diseño está bien, de nuevo, no es nada loco lo que suma, sin embargo es divertido y si sos de jugar este tipo de juegos te va a entretener y va a ser lo suficientemente fresco para que lo disfrutes.
A nivel gráfico, como decía, está bien porque el género no pide mucho pero queda por pulir. Las animaciones en comparación con el Vampire Survivors son la panacea, pero comparado con otros un poco más trabajados como el Nordic Ashes tiene mucha ruta por recorrer. Además, es bastante claro en relación a lo que pasa en pantalla, aunque por la cantidad de tropas que podemos tener se torna caótico al final. Vamos a ver qué sucede…

La narrativa es una excusa que va avanzando entre partida y partida, donde la nigromante nos boludea en un par de oraciones y nosotros podemos responder con tres posibilidades. Pero tranqui, no te emociones porque no cambia absolutamente nada.
A nivel sonido es correcto, hay una variedad limitada pero bien seleccionada de frases pasivo-agresivas con las cuales nos tantea nuestra ama (si, tiene un tono bastante marcado de amo y esclavo) durante la partida queriendo sonar spicy que sirven para comentar qué es lo que está a punto de suceder, pero que termina un poco cansando en la repetición.
No sufrí crashes ni bugs memorables, diría que ninguno. En este sentido, siempre corrió fluido, lo que no es poca cosa.

En conclusión, Be My Horde es un exponente más que busca crecer en un nicho (nicho?) que está saturado, agregando la mecánica de la horda y la conversión. En lo demás repite la fórmula de forma correcta y entretiene, pero definitivamente, ni ahora ni cuando esté terminado va a ser una experiencia que marque un antes y un después.
Si estás buscando uno más para pasar el rato, el juego de Polished Games es recomendable. Incluso si es tu primer juego en el género. Ahora si buscas algo que te vuele la cabeza te diría que esperes a que avance el early access o que vayas por otro juego como el Deep Rock Galactic: Survivors o el Nordic Ashes, que son la misma fórmula pero elevada a la décima potencia.

