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lunes, septiembre 26, 2022

The Flame in the Flood

Juan Lomanto

Productor General

Se recibió de periodista en la Universidad de Palermo y empezó a escribir sobre videojuegos en 2011. En 2017 co-fundó Press Over y en 2019 creó la categoría Premio de la Prensa en EVA. Actualmente ejerce como Productor General del medio y conduce el podcast de entrevistas Early Access junto a Mer Grazzini. También ama el fútbol, River Plate, los cómics y mira muchas series y películas. Aunque no es tan nerd como parece. Contacto: info@pressover.news

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El mundo está bajo el agua. Somos una niña pre-adolescente con un perro y una balsa, no tenemos nada más. El resto es cosa nuestra. Buscar cómo hacer fuego, qué comer, en qué condición comerlo para no morir de alguna enfermedad, recolectar agua, cuidarnos de los animales salvajes… The Flame in the Flood es eso, supervivencia en su máxima expresión, y desde mediados de octubre lo podemos jugar en Switch.

El juego lanzado originalmente en Febrero de 2016 de The Molasses Floodun estudio creado hace 3 años por antiguos integrantes de proyectos triple A, no nos da respiro ni un segundo. Cuando creemos que ya tenemos todo bajo control, volvemos a morir y tenemos que empezar desde el principio o desde algún punto de control repartido mezquinamente por ahí.

Pero a sus creadores no parece importarle que avancemos, sino que vayamos poco a poco aprendiendo de nuestros errores, evolucionando junto a nuestra protagonista. Porque además, en un mundo inundado en el que ya casi no quedan adultos, crecer es la única opción. Y el gameplay no hace más que transmitirnos eso a cada paso que damos.

Como viene siendo común en un título de supervivencia, la aventura va avanzando de a días. Y a medida que vayamos adquiriendo más experiencia en esto de recolectar materiales y transformarlos en algo que nos sirva, podremos ir navegando entre las corrientes de un río que parece ser interminable.

Con una cámara isométrica, iremos avanzando en nuestra endeble balsa entre pequeñas islas que alguna vez pertenecieron a una tierra firme mucho más extensa. Algunas nos servirán para juntar recursos relacionados a la cocina, otras para la caza y algunas serán directamente como un taller mecánico flotante en el que podremos arreglar la embarcación. Cuidado porque, si se rompe por el camino, morimos ahogados. Todo, como ven, es un problema para la posibilidad de supervivencia de la niña que manejamos. Pero eso si, si te sale viva de esta, mañana te filma el remake de Rambo.

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En pantalla, por suerte, hay pocos marcadores que nos molesten a la vista. El más importante es el que está abajo, en el medio, que nos marca cuatro estados fundamentales para poder seguir respirando un rato más: hambre, sed, temperatura corporal y sueño. Todos son importantes, así que tenemos que prestarle una atención casi obsesiva.

Obviamente, para mantener el hambre en buen estado tenemos que comer, pero no todo nos llena de la misma forma. Por eso va a ser clave que aprendamos a cazar lo antes posible, porque la carne animal es el único alimento que nos deja satisfechos por un buen rato. ¡No vives de ensalada!

The Flame in the Flood puede llegar a ser muy frustrante. Al mínimo descuido vas a tener que barajar y dar de nuevo, porque la muerte está a la vuelta de cualquier esquina. Podés venir cuidándote de las enfermedades que te puede dar una comida en mal estado. De estar bien hidratado y abrigado para no tener problemas de sed ni de temperatura, o excelentemente dormido para no morirnos de cansancio. Pero de repente te aparece un jabalí, un oso o alguna serpiente y… a cantarle a Gardel.

[perfectpullquote align=”full” cite=”” link=”” color=”” class=”” size=”35″]Aprendiendo de nuestros errores, evolucionando junto a nuestra protagonista.[/perfectpullquote]

Porque encima los checkpoint, como marcamos al principio, son más que escasos y de un momento para el otro podés perder varios días de progreso. Lo que nos lleva a pensar que la gente de The Molasses Flood tiene ganas de que arranquemos siempre de cero cuando perdemos. Si, ¡son unos jodidos!

Decí que, por lo menos, tuvieron la buena onda de darnos un inventario con espacio, que, si se nos llena, incluso le podemos cargar cosas a nuestro perro y a la balsa. Algo así como los cajones en los primeros Resident Evil, que aunque podían resultar tediosos, nos salvaban las papas en más de una oportunidad.

Por el lado visual, The Flame in the Flood eligió un estilo Burton. Con personajes hechos de cartón, pero sin parecerse tanto a Tearaway, y con ambientes tirando a caricaturesco. Aunque siempre en tonos oscuros.

El problema es que en este aspecto hay algunas inconsistencias. Por ejemplo, dentro de las islas el juego se ve en su máximo potencial, pero al pasar al lugar donde amarramos la balsa, la calidad baja notablemente, como si le hubieran puesto más amor a un lugar sobre otro.

Y la otra contra es la traducción. Si bien el juego tiene sus textos completamente traducidos, y eso se agradece, existen algunos errores que son menores pero que pueden dar a la confusión, más en un título de supervivencia. Que en vez de decir “encender” en una fogata diga “luz” puede dar a malos entendidos. Por otro lado, algunos cuadros de texto denotan que se hicieron para textos en inglés y a veces no son lo suficientemente grandes para uno en español.

En fin, detalles que pueden empañar un juego que ya de por sí no es amigable con el jugador. Nos trata mal y lo sabe, disfruta de nuestros errores y se regodea de su maldad con el fin de que profundicemos en nuestros instintos de supervivencia.

¿Lo malo? A algunos jugadores puede seducirlos, pero otros pueden frustrase y nunca más volver. Y es una lástima, porque The Flame in the Flood no lo merece.

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Desarrollador: The Molasses Flood
Lanzamiento: 24 de febrero de 2016
Plataformas: PCXbox One – PS4Switch
¿En Español?: Sí
Fuente: Copia provista por The Molasses Flood.

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