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miércoles, junio 29, 2022

The Gunk: Reviviendo un planeta

Desarrollado por Image & Forms, está disponible desde el pasado 16 de diciembre para Xbox One, Xbox Series X y S, y PC.

Austin Edwards

Abogado (UBA). Gamer desde los 2 años, cuando mis viejos me compraron una SNES. Cantante y periodista aficionado. Fan de la saga Souls (mi brazo derecho es la prueba) y del wrestling.

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Tras la salida de SteamWorld Dig 2 en 2017, Image & Forms se puso en mente crear un juego de mayor escala y en 3D, un territorio inexplorado para la empresa hasta entonces.  Con esa idea y usando Unreal Engine 4, el director Ulf Hartelius creó un prototipo de movimientos simples aspirando una sustancia pegajosa del suelo y creciendo plantas en su lugar. En base a esa muestra es que el equipo decidió desarrollar su nueva obra: The Gunk.

De buscavidas a salvadoras

La historia que se nos presenta es sobre Rani y Beck, dos recolectoras que, en su búsqueda de recursos, llegan a un planeta inexplorado del cual parece emanar una fuente de energía desconocida, la cual deciden investigar.

Rani descubre que una sustancia orgánica y viscosa, llamada “gunk”, contaminó el planeta. Al removerla con la aspiradora de su brazo mecánico, observa que la naturaleza y belleza se restaura paulatinamente.

Profundizando en su investigación, descubren que una civilización habitaba el planeta, pero que la aparición del gunk y de unas entidades llamadas “jardineros” los llevaron a su esclavización con el fin de absorber la energía del lugar para su beneficio, transformando a la misma en un yermo sin vida ni naturaleza.

Nuestra nave, The Bunny, de fondo. Beck a la izquierda, que no quiso sacarse foto y le dio la espalda a la cámara, re ortiba.

Usar una aspiradora nunca fue tan divertido

Tomamos el control de Rani durante la aventura, una joven que perdió uno de sus brazos en un accidente durante su vida de recolectora, y que reemplazó con uno mecánico, con el cual implementaremos todos los usos que iremos teniendo: colocar trampas, escanear objetos, disparar haces de luz y aspirar, entre otros.

Beck, nuestra compañera, hace las veces de control de comando desde la nave del equipo (The Bunny), donde vamos a poder mejorar nuestro brazo o acudir como punto central durante todo el juego.

El control de Rani es suave y cómodo, no resultando tedioso o flojo, aunque puede sentirse tal vez cierta falta de opciones o poca necesidad de variar en demasía, ya sea para superar puzles o enemigos. De hecho, hubo varias mejoras del brazo que no usé en ningún momento del juego y no me supuso absolutamente ningún problema.

Vamos a notar elementos de títulos estilo Ratchet & Clank, aunque quedados a medio camino. Los puzles no son complejos en absoluto, requiriendo no mucho más que un análisis de la zona para saber qué hacer.

Los enemigos, por su parte, tampoco son un real obstáculo. Más allá de que la variedad de los mismos es muy poca, no nos van a presentar mayores dificultades: No suelen atacarnos en gran número, son relativamente débiles y gozamos también de una cantidad de salud que nos va a permitir resistir en caso de que algo no salga como pretendíamos.

Asimismo, la penalización por perder, ya sea a manos de enemigos o cayendo al vacío, es nula, retomando inmediatamente desde el momento previo a la derrota, ya que los checkpoints o auto-guardados son casi constantes.

No puedo pasar por alto lo estúpidamente entretenido y placentero que es el acto de aspirar el gunk. Es algo muy similar a lo que genera Power Wash Simulator con el uso de la manguera a presión. Lo sentí desestresante al punto de que eché en falta que no haya algún modo de juego que sea sólo de aspirar gunk.

En serio, usar la aspiradora del brazo es de lo más divertido del juego.

Naturaleza viva

El planeta en que se desarrolla la aventura tiene matices visuales de acuerdo a la presencia o no del gunk. Mientras se percibe un aspecto apagado cuando la sustancia invade todo, una vez que se lo aspira por completo revive toda la naturaleza presente alrededor, que no sólo nos va a permitir avanzar a través de los distintos escenarios, sino que vamos a gozar de una vista muy linda, llena de vegetación, plantas e incluso algún que otro ser vivo no hostil, que no abundan en el yermo que quedó tras la acción de los Jardineros en el mundo.

Tanto en lo gráfico como en lo sonoro, el juego sin dudas cumple, pero no llega a ser algo de un nivel sumamente sobresaliente, aunque, una vez más, el efecto de la fauna y flora recuperando su esplendor no deja de ser una experiencia bastante grata. El aspecto cuasi caricaturesco, a su vez, le da a todo un toque aún más encantador.

Estatua de un “Jardinero”.

Para todas las edades

The Gunk es un buen título, disfrutable en lo visual y en lo sonoro, cuya dificultad no es un gran desafío en lo absoluto, lo que lo hace una buena opción para niños y, por qué no, para quien quiere simplemente disfrutar de una aventura sin mayores sobresaltos.

Toma sin dudas elementos de otros títulos, pero dejando aún así la sensación de quedarse a medio camino al intentar equipararlos en calidad.

La duración es algo corta (me tomó entre 6 y 7 horas completarlo, sin apurar nada, explorando e incluso quedándome aspirando gunk en algunas partes sólo por diversión), pero no es algo que molesta en demasía porque hace menos notorio que, tal vez, el juego puede caer en repetición en alguna que otra ocasión. Hacer una aventura como esta con el doble de duración probablemente hubiera resultado en algo insoportable.

El precio es de 25 dólares y está disponible para PC, Xbox One y Xbox Series X y S. Cabe destacar que está desde su salida también en la Game Pass de Xbox.


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