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domingo, septiembre 26, 2021

The Legend of Zelda: Skyward Sword HD

El controversial título de la Wii llegó a la consola híbrida para “festejar” los 35 años de la saga.

Raissa Jerez

Redactora

Comunicadora audiovisual. Formada en la vieja escuela del Super Nintendo y Mario Bros. Pasó sus mejores años entrenándose como maestra Pokémon y niña Digielegida. Pasa sus días hablando de la comida de su país, de Nintendo Switch y de libros que nadie lee. A veces hace de youtuber en ‘Rai Reviews’ y colabora con textos para @GitGudOK.

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Aún recuerdo el día de la Nintendo Direct en la que todos – ilusamente – pensamos que se vendrían un montón de cosas sobre The Legend of Zelda para este 2021. Estábamos convencidos de que tendríamos a Link hasta en la sopa, ya que cumplir 35 años no es poca cosa, y según lo que habíamos visto en los festejos de Mario y Pokémon, el hype no era en vano. Qué portazo en la cara nos llevamos.

Ese anuncio que debió estar plagado de porteos, remakes y cosas nuevas, sólo nos dejó con un Eiji Aounuma (productor de todos los Legend of Zelda) diciendo que no podía mostrar nada de la secuela de Breath of the Wild (2017) y dándonos a modo de “premio consuelo”, el remaster de Skyward Sword, el cuestionable título lanzado en 2011 para la Wii, junto a unos joycon edición especial. [Inserte meme de John Travolta]

Skyward Sword

Desde ese primer anuncio hasta que recibí la key y terminé la aventura, pasé por una montaña rusa de emociones. De la desilusión de que sólo nos dieran esto a pensar “capaz es suficiente”, para luego ir de “está pésimamente rankeado” a “qué emoción mi joycon es una espada” y finalmente caer en “¿en qué momento se acaba este juego?”. Cuando por fin lo terminé, dejé pasar un rato para asimilar todos mis sentimientos y así tratar de ser lo más objetiva posible (aunque sabemos que la objetividad en el periodismo no existe). Quise hablar sobre tres puntos importantes y aquí van.

Primera vez en Skyloft 

A pesar de ser una mega fan de Nintendo, la Wii (2006 – 2013) me pasó por el costado. Fue lanzada en una época en la que me encontraba alejada de los videojuegos por temas de salud y coincidió con mi paso de la secundaria a la universidad. Aunque bailé como loca el Just Dance, agité el Wii remote a más no poder y utilicé un timón de plástico para el Mario Kart, no la disfruté a pleno y varios títulos pasaron desapercibidos, como justamente Skyward Sword

Esta historia es cronológicamente la primera de todo el universo de Zelda. Aquí se narra cómo es que el rey de los demonios, Demise, arrasó con gran parte de la tierra en su búsqueda por la Trifuerza y la Diosa Hylia tuvo que enviar a los sobrevivientes a vivir en una isla (Skyloft) en el cielo. Años después, los habitantes asumieron que la superficie que existía bajo las nubes era un mito y nunca más pisaron tierra. Hasta que Zelda es secuestrada y Link emprende su heroico viaje para rescatarla y salvar el mundo. Ahí es en donde entramos nosotros. 

El juego tiene tres áreas principales (Faron Woods, Eldin Volcano y Lanayru Desert) que funcionan como dungeons. Cada una tiene un diverso número de subniveles que debemos recorrer a profundidad para encontrar pistas sobre el paradero de Zelda. En el camino encontraremos personajes nuevos, pequeñas misiones, mini bosses y muchos ítems, por lo que no crean que es un paseo corto. Sólo el recorrido de estas tres grandes áreas toma aproximadamente 15 horas y te deja mentalmente agotado. Y es sólo la primera mitad de la historia. La segunda consta de un re-recorrido de las mismas zonas y un par de locaciones nuevas, mientras se sigue desenvolviendo la trama.

El primer vistazo fue hermoso. La historia previa, la leyenda de la princesa, el origen de Skyloft y su ascenso al cielo me pareció fantástico, pero una vez dentro de la aventura todo es tan extenso y repetitivo que a la mitad quería dejar que el mal se apodere de Zelda y no volver a tocar Skyward Sword HD nunca más. El problema principal es que la narrativa no es lo suficientemente fuerte como para sostener tantas horas de juego. Se nota la falta de sustancia en el contenido y el déficit de creatividad en las misiones que nos dan.

Sí, hay otras pequeñas cosas por hacer como recolectar ítems para hacerle upgrades a nuestras armas, un puñado de misiones secundarias, juntar los cubos de la diosa y volar en nuestro loftwing buscando tesoros entre las nubes. Pero nada de eso llega a ser suficiente como mantener el interés del jugador y los elementos negativos toman más peso. 

Skyward Sword

Al finalizar – ya desesperada – la historia, las cosas que me quedaron en la mente fueron precisamente las que sentí que no funcionaban. No sólo la incomodidad del sensor de movimiento y el dolor de hombro, sino lo extensos y vacíos que son los diálogos entre personajes, las constantes interrupciones de Fi (el espíritu de la Master Sword), pero sobre todo el tono de novela adolescente que le dieron a esta aventura

El remarcar de forma tan evidente el romance entre Zelda y Link me generó un rechazo particular. Siempre fui partícipe de la sutileza de todas las otras entregas, en donde no había una certeza sobre si la relación entre ambos se debía a un posible romance o sólo a la cercanía de sus roles: princesa/héroe. Además, nunca fue un recurso vital dentro de la saga. Peor aún, encontré insultante que crearan esta especie de triángulo amoroso con el personaje de Groose, el bully de Link, por lo que le hice skip a más de la mitad de sus diálogos de galán de novela mexicana.

De Wii a Switch

Nintendo optó por mantener el look y esencia del Skyward Sword original, pero le hizo retoques importantes para elevar la experiencia y quitarle un poco el olor a viejo. La interfaz de usuario es completamente nueva y más amigable, la velocidad con la que corre el juego es mucho mayor y la calidad de imagen es tremendamente superior. El título corre a 60 fps de forma impecable (y estable) y la resolución pasó de 480p en la Wii a 1080p en la Switch. 

El difuminado de color y fondos que predominaba en la versión del 2011 fue eliminado por completo y en su lugar se utilizaron gráficos y líneas nítidas. Esto ayudó a mejorar la visibilidad de las texturas y a que se pueda aprovechar el sombreado para proveer profundidad y separar así a los personajes del fondo. Además de que resalta los detalles de todo el arte que vemos durante la aventura.

En la parte mecánica, que es la más importante aquí, tenemos el upgrade de los wii remote a los joycon, los cuales son más precisos, sensibles y cómodos. Pero si bien hay mejoras trascendentales como el poder manipular la cámara con el joystick derecho – algo imposible en la versión anterior – sigue siendo una pesadilla realizar maniobras rápidas con el sensor de movimiento. Apuntar, lanzar objetos e incluso empuñar la Master Sword durante combates se convierte en un dolor de cabeza, ya que hay que recalibrar y re-centrar el giroscopio continuamente. Esto en sesiones de juego extensas resulta en una acumulación de frustración que decantan en bombas lanzadas para cualquier lugar, golpes al aire, puteadas y ganas de tirar la toalla. 

Por otro lado, la opción de utilizar el esquema de botones está disponible, pero aunque no lo crean, es aún peor. El problema recae en que las funciones que dependían del sensor de movimiento, ahora están atadas a un control analógico y se deben hacer ciertos sacrificios.

La parte más terrible es que el joystick derecho – utilizado siempre para manipular la cámara – ahora está destinado a controlar la espada y si queremos re encuadrar nuestro campo de visión debemos mantener presionado el botón L y recién ahí podemos de la función. Es realmente incómodo, ya que al ser una aventura 3D, la cámara está en constante ajuste. Las pocas veces que me vi forzada a jugar en handheld mode, me pasé todo el tiempo con la L presionada, un desperdicio de energía y un enredo brutal al momento de pelear. Mis condolencias a los que tienen la switch lite y se ven forzados a manejarse así.

Está claro que no tenemos entre manos una simple emulación. The Legend of Zelda: Skyward Sword HD pasó por un proceso de ajuste y optimización – se puede apreciar claramente el trabajo de por medio – pero no fue suficiente. Si bien el paso de los años y el desarrollo tecnológico beneficiaron ampliamente a la Switch por sobre la Wii, está clarísimo que no se utilizó todo su potencial al momento de encarar esta entrega. 

Remaster vs remake

Todos sabemos que un remaster se trata de llevar un juego “viejo” a una consola más actual. El contenido permanece exactamente igual que el original y se trabaja sobre el aspecto técnico (texturas, audio, modelo, gráficos, etc.). Una remake consta de todo lo mencionado anteriormente, pero además permite retocar el gameplay para modernizarlo a la época. Se hace desde cero, manteniendo los elementos clave del original (esencia), pero con libertad de realizar los cambios que se crean necesarios.

Skyward Sword

Si Skyward Sword siempre estuvo rankeado como uno de los peores Zelda de toda la historia, ¿por qué traerlo de nuevo a flote y en una consola que ha roto esquemas? ¿Por qué elegir este por sobre los aclamadísimos Twilight Princess y Wind Waker? ¿Por qué esto es lo único que nos da Nintendo para celebrar 35 años de una de las mejores sagas en la vida de los videojuegos? Como diría Te lo Resumo, “son preguntas que jamás encontrarán respuesta”. Y está bien. Ellos – expertos en la industria – tendrán sus razones. Lo que no está bien es darnos el remaster de una entrega que claramente merecía una remake.

Si tienes un juego como este, con 10 años encima, en donde hay feedback del público hasta el cansancio, sabes qué cosas podrían haber sido mejor, qué cosas sí funcionaron muy bien y qué otras no deberían haber estado desde el inicio, ¿por qué no aprovechar todo eso para replantearlo por completo? La remake te permite precisamente aprender de todos esos errores para no volver a cometerlos. Sin ir más lejos, una buena revisión sobre un título te abre las puertas a sagas enteras como lo hicieron The Legend of Zelda: Link ‘s Awakening (2019), Final Fantasy VII Remake (2020) y Resident Evil 2 (2019) en sus respectivos universos.

En fin…

Nintendo definitivamente cometió un error al no darle el amor que la entrega merecía. Honestamente, viendo el poco entusiasmo por el 35 aniversario de The Legend of Zelda, no me sorprende. Si experimentaron The Legend of Zelda: Skyward Sword en su momento, quédense con ese recuerdo y si nunca lo hicieron, no conocen Skyloft ni han montado un Loftwing, denle para adelante que esta versión es un poquito menos frustrante.

Lo que queda claro es que nunca confundiremos este título con uno del 2021, ya que se aferra demasiado a su pasado y se siente tan anticuado como el original. Por mi lado, me quedo con el sabor amargo de sentir que no me dejó absolutamente nada, a diferencia de todas las otras entregas de la saga que pasaron por mis manos. ¡Oh, secuela de Breath of the Wild, cuánto te necesitamos!


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