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miércoles, octubre 27, 2021

Timothy vs the Aliens: el lado oscuro de los indies

Timothy vs The Aliens está muy lejos de ser uno de esos indies que amamos tanto.

Luciano Salerno

Guionista de profesión, escribo juegos para otros y a veces para mí. Jugador de go empedernido. Le busco estructuras narrativas a todo.

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Hay dos cosas que inmediatamente llaman la atención de Timothy vs the Aliens. Una es su propuesta estética, y la otra es su país de origen. Ambas son, a priori, razones suficientes para acercarse y ver de qué va la mano.

Respecto a la primera, llama la atención que el juego es casi completamente en blanco y negro. Esto es notable porque es extremadamente poco común en la industria. En otras artes audiovisuales como el cine, si bien las obras son predominante a color, existe un número razonable de películas modernas en blanco y negro. Incluso en la televisión actual, series mainstream como Wandavision se dan el lujo de contar con buena parte de su contenido en este formato de color.

Timothy vs The Aliens

La estética de los videojuegos, si bien históricamente tomó mucho de estas otras dos, no cuenta con esta falta de color como un recurso habitual. Por supuesto, siempre hay excepciones, tan disímiles como el plataformero indie que es Unworthy o el modo Noir de The Last of Us Part II. En el caso de Timothy vs the Aliens, el recurso transmite a la perfección el estilo de policial negro que su historia intenta retratar.

El otro factor que me resulta interesante de Timothy vs the Aliens es que proviene de WildSphere, un estudio Valencia, España. En una industria tan culturamente amalgamada como esta, siempre es difícil reconocer de dónde provienen sus productos. Con excepción de Japón, país que tiende a tener una impronta tan clara como difícil de definir en sus producciones, la amplia mayoría de los videojuegos que existen en el mercado podrían, para decirlo simplemente, venir de cualquier lado. Si bien hay algunos más claramente estadounidenses que otros, como los de Rockstar Games o Naughty Dog, la regla general es ignorar el origen. Vale aclarar que esto, muchas veces, se debe a que las condiciones de producción no están estrictamente localizadas en ningún lado.

Timothy vs The Aliens

Para un desarrollador latino e hispanohablante, siempre llama la atención enterarse de que tal o cual obra proviene de un grupo culturalmente cercano a uno. Saber que VA-11 Hall-A, una visual novel tremendamente exitosa fue realizada por un estudio venezolano enciende una esperanza instantánea, así como enterarse de que Cris Tales, un reciente rpg colombiano, están dando que hablar. No es caer en un chauvinismo por extensión (para chauvinismo podemos enorgullecernos de Tango: The Adventure Game), sino mantener la convicción de que se producen juegos grandes e interesantes por gente cuyo idioma nativo no es el inglés ni el japonés.

En este grupo entran, por supuesto, los desarrolladores españoles. En estos últimos años, surgieron algunos enormes títulos de la península con excelente repercusión internacional. Ejemplos como Gris o Blasphemous dejan en evidencia que los devs de ese país juegan en las grandes ligas de igual a igual. No obstante, siempre es bueno estar al tanto de la continuidad de esa producción, y de su calidad. Y acá es donde vuelve a entrar, después de esta larga disgresión, Timothy vs The Aliens.

Timothy vs The Aliens

La copia que recibí de Timothy es la de Nintendo Switch, por lo que algunos de sus problemas podrían ser atribuidos al hecho de que es un port. Es muy común que se realicen ports con poco esfuerzo para la consola de Kioto. Hay productos que solo quieren estar presentes en su mercado, aunque luego resultan injugables. Esto podría explicar la tosquedad del movimiento y los controles en Timothy que, para tener importantes momentos de plataformero 3D, tiene un nivel de precisión tan bajo que se hace difícil de tolerar.

Hasta los movimientos más básicos suelen requerir más de un intento.

Pero hay otros elementos que jamás podrían ser explicados por la baja calidad de un port. Una historia básica y poco desarrollada podría ser simplemente un soporte para explorar un tipo de diseño. Pero cuando el diseño es igualmente básico, no puedo defender a Timothy ni con la mejor de las voluntades.

En una de las primeras misiones, el jugador aparece en un escenario confuso y monótono, en el cual debe buscar a otro personaje a través de una serie de plataformas difícilmente transitables. En el camino, spawnean pequeños alienígenas naranjas extremadamente irritantes, en una cantidad que solo un bug podría explicar. La batalla contra estos monstruos no tiene ningún grado de sofisticación o dificultad más que el del tedio que producen. Su spawneo constante, sumado al mal control del personaje hacen que la experiencia de jugar Timothy sea muy poco placentera y aún menos interesante. En el estado actual, Timothy vs The Aliens parece un prototipo temprano de un juego que aún está buscando su identidad.

Las mecánicas de pelea tampoco son particularmente fluidas o interesantes.

Siempre es interesante estar al tanto de los desarrolladores más cercanos a nosotros, sobre todo cuando presentan una propuesta estética mínimamente novedosa. Pero es necesario que los productos se tomen el tiempo que necesitan para tener un estándar de calidad aceptable—cualquiera sea su tamaño—, y no descansen en el origen no mainstream como excusa para su nivel.


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