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miércoles, octubre 20, 2021

Warhammer 40K Battlesector: sufrimiento, error, placer

El futuro es oscuro y lleno de dolor pero algo de placer podemos encontrar.

Jose Luis Araneo

Estudio filosofía, hábito el conurbano y hablo de todo lo que me parece importante. Lo mío son las preguntas y los gatos.

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En líneas generales, se suele pensar al medio como un hobby que nos permite disfrutar de momentos que nos desliguen de las tensiones diarias, pero algunos encontramos placer en lo que otros consideran una tortura. Personas como nosotros amamos los títulos que nos hacen sufrir cada segundo y Warhammer 40k: Battlesector es, justamente, una experiencia de ese tipo.

Como el nombre bien lo indica, es un título ambientado en el universo de Warhammer 40K lo que le da el visto bueno de Games WorkShop. Aunque esta sea una licencia que se entrega a casi cualquiera que la pida, sigue siendo una referencia inmediata a una de las grandes marcas de los Wargames. Tener esas palabras en la portada otorga cierto reconocimiento que desafía a los estudios a estar a la altura de las circunstancias.

Precisamente, la gente de Black Lab Games sabe esto por haber trabajado con la misma propiedad intelectual en otras ocasiones. Aunque tienen buenos antecedentes, cada lanzamiento es una prueba a superar y estos desarrolladores deben demostrar que son capaces de hacerlo.

Battlesector

Un futuro tan oscuro como nuestro presente

Para aquellos que no conozcan nada de Warhammer 40k les recomiendo que tengan en claro tres palabras claves de esta ambientación: Ciencia ficción, violencia y fascismo. Es un universo ubicado en un futuro muy distante, donde el culto religioso domina todas las esferas organizativas y ejerce su poder mediante campañas bélicas de escalas inmensas.

Toda la humanidad venera a una deidad llamada “El Emperador” y esparce su palabra a través de la exterminación de todas las otras formas de vida inteligente. La guerra con los otros (aquí llamados Xenos) ya no se libran en la tierra, también se exporta hasta los rincones más lejanos de la galaxia.

No me quiero extender demasiado en la descripción, más que nada porque una explicación de cada facción requiere demasiado tiempo. Solo con las palabras que mencioné antes, queda claro que no es un universo agradable para vivir (tampoco para jugar) debido a las constantes batallas que suceden al mismo tiempo.

Battlesector

Lo más importante es que entre las múltiples razas contra las que combate el “imperio de la humanidad” están los Tiránidos. Son alienígenas que recuerdan mucho a los Zerg de Starcraft por su organización en colmenas y el objetivo de devorar a todo ser vivo. Justamente este es el enemigo al que hacemos frente en todo Battlesector.

Estos Xenos son implacables y dominan todo mundo al que llegan pero la humanidad está preparada: para combatir contras los Tiránidos, existen los Primaris Space Marines. Son soldados de gran tamaño, modificados genéticamente y entrenados para los combates más intensos. Sin importar la dificultad de la misión, ellos van a cumplirla por la gloria del emperador.

En nuestras manos descansa el poder de estas unidades y mediante nuestra intervención como generales se lograra expulsar a los aliens del planeta Baal Secundus. Precisamente, el modo historia apunta a resolver ese conflicto mientras lidiamos con las dificultades propias de un imperio religioso lleno de secretos.

Battlesector

Como XCOM pero no tan bueno

Pero antes de adelantarles más sobre la narrativa, debería comenzar a describir un poco la jugabilidad. Battlesector es una experiencia de estrategia táctica por turnos, mezclado con el manejo de unidades propias de un RTS. La forma más sencilla de entender lo que acabo de decir es: XCOM + Dawn of War.

Black Lab Games extrae de Dawn of War el manejo de escuadrones, el uso de habilidades y la presencia de héroes como unidades especiales. Lo restante es todo lo que imaginamos como esencial de un XCOM: combate pausado, unidades variadas y bien diferencias, grilla como mapeo del escenario y por supuesto, una alta dificultad.

La campaña, el modo escaramuza y el multijugador consiste en enfrentamientos donde cada parte pensara milimétricamente la posición de sus unidades y las acciones a ejecutar. Un error mínimo implica la pérdida de unidades y si no se corrige rápidamente, podría implicar una derrota asegurada.

Battlesector

Cada uno de estos combates se desarrolla en escenarios creados manualmente por los desarrolladores, lo que marca la ausencia de escenarios creados procedimentalmente. La ventaja más clara de esta decisión es que cada nivel tiene un diseño detallado que no se repite ni se parece demasiado a otros. La desventaja es que no hay posibilidad de sorpresa lo que termina reduciendo la rejugabilidad.

Es una decisión comprensible para un estudio pequeño pero solo si hablamos de un lanzamiento lleno de contenido. El problema es que Battlesector no es precisamente uno de ellos. Hasta ahora hay dos facciones disponibles y los modos solo son los que les mencioné antes. Aunque prometen actualizaciones que agregan elementos, los mencionan como DLC y eso siembra cierta desconfianza en su modelo de negocios.

Lo más grave es que fuera de la campaña, no hay nada atractivo. Las escaramuzas tienen poco mapas y el único objetivo es matar al resto de las unidades. El modo multijugador está completamente desolado de partidas publicas, solo hay enfrentamientos gestionados por la comunidad que tienen en Discord.

Contame todo que no entiendo nada

Con todos estos problemas uno podría llegar a pensar que no tiene sentido invertir plata acá pero el modo historia puede llegar a ser un factor a considerar. Como les mencioné al inicio todo se reduce al combate de dos razas: humanos contra Tiránidos pelean por el control de un planeta muy similar a Marte.

Y me encantaría decir que me enganché con el relato pero estaría mintiendo. La realidad es que si no sos un fan acérrimo de la Warhammer, no vas a entender absolutamente nada. Toda la narrativa gira alrededor de la maldición que sufren los “Blood Angels” y cómo lidian con las consecuencias que les ocasiona la muerte de su líder.

Hay cientos de referencias a los conflictos que están pasando en la galaxia pero ninguna explicación. Solo sueltan palabras que para los oídos inexpertos son sonidos sin sentido y lo digo como uno de ellos. Aunque admito saber algo más que el promedio, muchas veces la historia me resultaba incomprensible. El resultado de esto fue mi total falta de empatía para con el desarrollo general de la trama.

A pesar de eso, debo destacar que la completé por lo entretenido que me resultó cada combate. No es que sea una joya impecable, hay múltiples fallas en la inteligencia artificial y poca claridad en algunas mecánicas clave como las coberturas. Sin embargo, sentí la presión de estar sobrepasado en número en cada combate y la necesidad de tener que luchar con cada táctica posible.

El dolor es la única forma de expiación

Cada uno de los 20 niveles es una batalla encarnizada por la supervivencia de los escuadrones. Algunos van a resistir pero muchos otros caerán ante las casi interminables oleadas de enemigos. Lo único que me quedaba hacer era pensar la forma más óptima de triunfar en cada escenario, aún con todo en contra.

Como les decía en un principio, disfruto sufrir. A veces ese sufrimiento es producto de los errores de diseño, de la nula propuesta narrativa o de la falta de contenido al momento de lanzamiento. Si todo se hubiese limitado a esa sensación no habría gastado las 20 horas que le metí a este título.

Por suerte, también tuve un sufrimiento propio del género táctico. Viví la tensión de la guerra y me alegré cuando supere esos conflictos que parecían imposibles. Tanto dolor tuvo su recompensa y eso pudo suplantar la sensación negativa que me dejaron los peores aspectos de Battlesector.

Hay una buena base para trabajar, no creo que ninguno de los errores sea imposible de solucionar. Espero que la forma de resolver no sea cobrando extras en forma de DLC, sino sentiré que es un movimiento deshonesto y una práctica poco amable para el cliente. Sobre todo si consideramos las posibilidades económicas de muchos jugadores.


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