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miércoles, octubre 27, 2021

Curiosidades de Pokémon Blue, Red, Yellow: Los inicios

Algunas seguro te las contaron en un recreo. Otras jamás las escuchaste. Descubrí como fue que comenzó la mítica saga que nos hizo soñar con recorrer el mundo.

Santi Bam

Crecí a base de pelis ñoñas, latas de pepsi y revistas de videojuegos. Descubrí lo que era un joystick mucho antes de lo que era una pelota de fútbol. Autor del libro de autoayuda “Cómo conquistar a una chica en un bar diciendo que sos maestro pokémon” y de varios murales frikis distribuidos por Rosario.

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Sabemos de la existencia de Pokémon y el fenómeno que ha generado en la sociedad… pero ¿Conocemos las idas y vueltas que existieron en el momento de su creación? Una recorrida por sus inicios, donde quizá había muchas curiosidades que no sabías que existían.

Pero primero. Pokémon Blue. Pokémon Red. ¿Qué son?

La historia nos pone en los zapatos de Red, un joven aspirante a entrenador Pokémon originario de Pueblo Paleta, que a los 10 años recibe del Profesor Oak (una eminencia local y experto en estas criaturas) su primer acompañante para iniciar un recorrido por toda la región de Kanto y convertirse en el campeón de la liga. Este no será un camino sencillo, deberemos conseguir las ocho medallas de gimnasio y derrotar al alto mando de la Liga Pokémon, siempre y cuando no exista otro campeón previo. 

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A lo largo de la historia vamos a ir viendo y capturando nuevas criaturas, siendo parte de nuestro propio crecimiento personal como entrenadores como también del de nuestro rival, encontrándolo en puntos específicos de la historia donde probaremos quien es más fuerte. Iremos descubriendo los peligros que acechan en nuestra región, generados en un gran porcentaje por la organización delictiva más peligrosa hasta el momento, el infame Team Rocket y su propósito de de robar a todos los Pokémon del mundo.

Pero esto no se reducirá únicamente en combatir contra simples esbirros contratados, descubriremos la historia de Mewtwo, un fallido experimento genético con sed de venganza que se vincula con el mito de una criatura nunca antes vista de nombre Mew.

Pokémon Verde. Lo que se perdió en la Occidentalización.

Como quizá ya leyeron en mi nota anterior, recordarán que en 1996 llegaron a las tiendas japonesas dos versiones de un mismo juego que nadie conocía hasta entonces. Pokemon Rojo y Pokemon Verde. PARÁ CHABÓN. ¿Cómo que Verde? ¿Pero y el Azul? Bueno, justo a eso vamos. Si bien de esos dos nombres solo nos puede resultar familiar el primero, ni siquiera estaríamos hablamos del mismo producto.

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Las entregas originales nunca salieron de Japón. En estas primeras versiones los títulos no tenían ni la banda sonora ni los sprites (esos dibujos pixelados) que conocimos.  En una necesidad urgente de mejorar la calidad gráfica, sonora y rediseñar zonas, y como exclusividad a los suscriptores de CoroCoro, se presentó unos meses después Pokemon Azul en Japón. Ésta última edición con sus correspondientes mejoras sería la elegida para la distribución a nivel mundial, manteniendo los nombres de las últimas dos entregas japonesas (Rojo y Azul).  La necesidad de mejorar ese producto ya existente convirtiéndolo en una versión hizo que se demorara dos años más en llegar a nuestras tierras, estando disponible recién en 1998.

Pero… ¿Por qué Verde no llegó a nuestras manos? Se dice que el análisis de mercado tiró un resultado negativo ante la elección de juguetes verdes en los niños americanos. En segunda medida, y personalmente la más lógica según mi criterio, resultaba más fácil comparar al Rojo con el fuego y al Azul con el agua, siendo estos dos valores opuestos y generando una ambivalencia ideal. Esto fue “corregido” unos años mas tarde cuando se presentó, en la tercera generación, un remake de los primeros cuyos títulos serían Fire Red (Rojo fuego) y Leaf Green (verde hoja).

Pokemon Amarillo ¿Un refrito? ¿Valía la pena si ya habíamos jugado Red/Blue?

Si ya la chance de encontrar dos versiones de un mismo título podía resultar ilógico para muchos padres y cuanto menos caro, imaginen la sorpresa cuando un año despúes llegaba a las tiendas la edición Amarillo (Perdón mamá, pero yo lo necesitaba).  ¿Amarillo habiendo tantos colores para elegir? El motivo era clarísimo y definitivamente un boom comercial. Esta entrega que ahora nos presentaba a Pikachu, la estrella de la serie animada de televisión que arrasaba por ese entonces en las meriendas de los niños. Incluso se ofrecía con una edición exclusiva de la consola Gameboy Color, con una temática acorde a nuestro amigo amarillo. Repito, un boom comercial.

La edición de Pikachu difería en aspectos muy específicos, justo donde iba la mirada. No había nuevas ciudades ni nuevos pokémon como muchos esperaban para justificar “un nuevo juego”. Amarillo estaba inspirado al 100% en la serie televisiva. Ya no éramos Red, éramos Ash. Blue era Gary. Y si bien ambos se rediseñaron ligeramente, para ese momento ya era mucho. Ahora no podíamos elegir ni a Squirtle ni a Charmander ni mucho menos a Bulbasaur (aunque los conseguiríamos conforme avanzaba la aventura).

El  único pokémon que teníamos disponible era Pikachu.  Además, aprovechando una función que se repetiría casi quince años después en Heart Gold y Soul Silver, éste se mantendría constantemente fuera de su pokebola, siguiendo nuestro ritmo y permitiendo interactuar con el. De esta forma podíamos saber si estaba feliz, enojado o sufría alguna condición especial. Hablando de enemigos, Gary adquiría un Eevee. El equipo Rocket ahora contaba con la rutilante presencia de Jessie y James con sus respectivas miniaturas y un equipo formado por Koffing, Ekans y Meowth.

Para concluir, presentaba un rediseño de los 151 pokémon que habíamos podido conocer previamente. Esto nos ponía en un mapa e historias ya conocidos, pero con un nivel de agregados y mejoras visuales que hacía que las entregas anteriores parecieran meras betas incompletas. Cito un ejemplo: ahora cada ciudad, como así los sprites mismos tenía una paleta de colores exclusiva aprovechando los colores de la consola.

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Esta estrategia de presentar dos versiones seguidas de una tercera edición con nuevo contenido se repetiría con cada generación, siendo una firma de la marca misma. Pokémon Amarillo fue sin duda la versión definitiva de la primer entrega con todo lo que se podía esperar de un cartucho rebalsando datos y lo mas fiel posible a las aventuras televisivas de Ash.

El Cable Link. Explorando la conexión entre consolas.

Nintendo nos presentó, de la mano de estos juegos, una función tan innovadora como divertida, la conectividad entre nuestra consola y la de nuestros amigos. Para cumplir con el requisito de atrapar todas las especies necesitaríamos un amigo con el aparato y la entrega opuesta al título que tuviéramos en las manos (Rojo si teníamos el Pokémon Azul y viceversa). A través de ese cable podíamos enviar nuestros pokémon a otro juego y recibir los que venían de allí, hasta había casos de algunos que evolucionaban únicamente de esa forma.

Además se sumaba la función de combatir con otras personas. La utilidad del cable se mantuvo vigente hasta la tercera generación incluida. Cuando la franquicia saltó a la siguiente, de consola portátil, se reemplazó el mismo por la conexión WiFi. Si bien este cable si llegó a nuestro mercado y muchos pudimos disfrutarlo, en las tierras niponas hubo otras formas de explotar el mismo (incluso otros objetos) que lamentablemente jamás pudimos conocer acá. El uso local nos dejó fuera eventos específicos (entregas de Pokémon especiales como Mew o Pikachu con surf) y de torneos competitivos (que posteriormente evolucionarían en el juego organizado que existe hoy). 

La generación con más remakes disponibles.

La primer generación de Pokémon es hasta el momento la entrega con mas remakes disponibles, casi uno por generación de consolas (quedando fuera la Nintendo DS / 3DS que solo nos permitió jugar un port del juego original del 98). Esto quiere decir que el título pudo disfrutarse, con sus respectivas mejoras, tanto para Gameboy, Gameboy Color, Gameboy Advance y Nintendo Switch. Vamos a hacer un pantallazo sobre esto para que si te dan ganas de probar alguna entrega, sepas un poco en qué consiste.

Cuando la tercer generación salió al mercado lo hizo de la mano con la actualización de la consola portátil, ahora llamada Gameboy Advance. El actual procesador de 32 bits, unido a una paleta de colores en pantalla increíble en comparación con su predecesora disparó una propuesta: rehacer con ese motor gráfico la primer entrega. De esta manera se podía agregar aquellos conceptos que explotaban el inicio del juego competitivo (Ahora los Pokémon tenían naturalezas y habilidades que los diferenciaban entre los de su misma especie).

La historia no presentó cambios significativos en el concepto general, pero amplió el mapa de aventura presentando nuevas islas y lugares que anteriormente no existían. Se agregó la posibilidad de repetir combates contra entrenadores que ya habíamos derrotado, algo nuevo. A su vez existía la posibilidad de registrar criaturas tanto de Johto (segunda generación) como de Hoenn (tercera generación). Finalmente se agregaron  “Tareas o misiones” que extendían el post game, enriqueciendo la experiencia y la historia del mismo. Un dato de color: estas entregas llevaron de nombre los títulos originales de Japón pero con un agregado, siendo Rojo fuego y Verde hoja.

El siguiente Remake correspondió a la Nintendo Switch y alteró significativamente tanto el proceso como el desarrollo, con el fin de  aprovechar las nuevas tecnologías disponibles. Se partió esta vez de la base del Pokemon Yellow, permitiéndonos elegir Pikachu y Eevee (que según Junichi Masuda era el segundo Pokémon mas querido por la comunidad). Yo hubiera elegido a Gengar. Pero como no soy Junichi Masuda mejor no opino.

La experiencia ahora contaba con la posibilidad de utilizar un nuevo gadget, la Pokeball plus, que a modo de joystick creaba un paralelismo con el Pokémon Go que explotaba en todos los celulares (es una forma de decir “que explotaba”. Si, hubo casos de teléfonos explotando pero no es a lo que refiere quien les redacta) nos permitía romper la cuarta pared para lanzar el joystick (no contra el televisor por dios bendito) hacia los pokémon salvajes. Otro cambio fue el de ver a las criaturas salvajes rondando por el paisaje mucho antes de entrar en combate con ellos. Incluso se permitió la customización tanto de nuestro personaje como de nuestro pokémon en cuanto a ropa y cortes de pelo, que ahora nos acompañaba libremente o en nuestros brazos.

Finalmente, y dependiendo de ustedes si llamarlo remake o no, en 2016 Nintendo puso en la tienda virtual las entregas digitales de Rojo y Azul de 1998. Las únicas dos modificaciones fueron la conexión entre consolas que ahora utilizaba el sistema wifi de las mismas, y un sistema online de banqueo de nuestros pokémon. Contra lo que un enorme grupo de fanáticos (entre los que me incluyo) esperaba al momento de su anuncio, las mismas no contaron con un sistema de torneos que pudiera hacernos regresar a la época dorada del cable link, una época donde, y cito al meme que define esos tiempos “No importa que tenga adelante, solo voy a usar terremoto”. Que mal Nintendo, que mal.

Mew como fenómeno, mito urbano y salvación.

Quizá no exista entre los mayores misterios bañados en nostalgia sobre Pokémon el del supuesto Pokémon 151 que nadie había visto. Desde ese niño cuyo tío era empleado de Nintendo y le había dado un Mew, hasta el mítico camión estacionado al costado del SS Anne, todos parecían haberlo visto pero nadie podía demostrarlo. La historia de semejante hoax tiene un origen: momentos antes de entregar la versión final para su producción, y tras eliminar un archivo de limpieza que no debía estar ahí, quedaron nada menos que 300 bytes libres.

La idea de Nintendo era plantar datos del origen y posible existencia de la criatura (como podíamos leer en los diarios de Isla Canela) pero nada más que eso. De esta forma Pokémon presentaba un misterio que incentivaba a los jugadores a comprarlo y buscar algo quizá inexistente pero que, llegado el caso, ya tuviera los datos guardados para algún evento sin actualizar el cartucho. 

El nivel de ventas de las primeras dos entregas de Rojo y Verde fue tan bajo que Nintendo ideó una campaña de marketing. A través de un anuncio en conjunto con la revista CoroCoro se organizó un sorteo donde 20 ganadores podían enviar sus cartuchos para que desde la compañía transfirieran un Mew a sus partidas (Muy primer mundo, acá te roban el juego y la empresa se escapa del país). La sorpresa fue que llegaron nada menos que 78.000 solicitudes y las ventas, ahora confirmando la existencia de ese Pokémon entre los archivos, se dispararon convirtiéndose en el éxito que conoceríamos luego nosotros.

En occidente la cosa fue distinta. El boom de Pokémon permitió que grandes empresas como Toy R Us o los mismos Pokémon Center (Algo así como un Walmart o Carrefour exclusivo de productos Pokémon) organizaran eventos para distribuir las criaturas (Algo similar sucedería a posteriori con el juego de cartas intercambiables donde se accedía a cartas únicas a través de eventos, ligas y torneos).

¿Y si nosotros, simples mortales, hubiéramos querido conseguirlo? A inicios de los 2000 se conoció un bug que, respetando una serie de pasos específicos, nos permitía encontrarnos frente a frente con Mew en nivel 1. Esto no era un proceso sencillo, pero a diferencia de todos los mitos que corrían por los pasillos de la escuela, era real. Para encontrarlo necesitábamos si o si una partida nueva debido a que necesitábamos cumplir requisitos que en una partida avanzada ya habíamos hecho. El resultado era increíble, en determinado lugar (me ahorro el misterio por si alguien aún lo quiere hacer) el menú se abría solo y al cerrarlo Mew aparecía frente a nosotros

Glitches y bugs. Sustos que dan gusto.

La entrega original de 1996 se presentó en Japón con infinidad de errores de programación. Desde modelos incompletos de ciudades y áreas que nunca vieron la luz, a espacios en blanco en la Pokedex superando los 151 que podíamos encontrar. Algunos de estos errores incluso surgieron cuando los títulos pasaron por la traducción al inglés o español (No obstante la versión de habla hispana pasó por un segundo proceso de revisión haciendo imposible ciertos de estos como el caso de Missigno). A modo de entretenimiento acá van algunos de los mejores (de una lista enorme y bastante aburrida):

  • Missigno y Glitch’M: Quizá el más conocido y explotado. Missigno no es una criatura en sí, si no un fallo de programación del que deriva su nombre (Missing Number) debido a que no tiene número en la Pokedex. Se especula que originalmente en la primer entrega dispondríamos de 190 Pokémon disponibles y como esto no sucedió, quedaron 39 espacios libres pero reservados con Missigno. Era por aquel entonces la forma más fácil de clonar objetos como la Masterball o Carameloraro . Por otro lado, el glitch ’M evolucionaba en Kangaskhan o Clefairy tras recibir un caramelo raro. Estos errores fueron corregidos en la versión española.
  • El agua como elemento para errores: Tanto el objeto Caña para pescar Pokémon como el MO 04 Surf que nos permite cruzar las aguas pueden ser utilizados si nos colocamos al costado de las estatuas de piedra que se encuentran dentro de los gimnasios. Lo mismo sucede una vez que el barco S.S. Anne ya ha partido. Podemos saltear el mensaje que nos impide cruzar el puente si grabamos la partida cerca a la estatua y elegimos la opción de surfear.
  • Existe un PC invisible en Ciudad Azulona, más precisamente en el hotel similar al Centro Pokémon. Se cree que la configuración del edificio (que estéticamente a simple vista es un Centro Pokémon) mantuvo activado el evento de PC pero sin cargar el bloque correspondiente de la misma. Este error también fue corregido en la versión española. 
  • Error de traducción, joder: En algunos intercambios que podemos realizar dentro del juego con distintos NPC hay errores de dialogo. Por ej: tras intercambiar un Raichu por un Electrode nos diran que Raichu evolucionó siendo esto imposible.

Cosas que quedaron en el tintero.

¿Eres chica o chico?: Si bien no fue estipulado únicamente para el género masculino, el único avatar disponible correspondía a un varón, permitiendo únicamente cambiar el nombre del mismo. La idea de presentar una entrenadora de sexo femenino, como aparecía en los mangas, estuvo presente desde el Verde original, pero no fue concretada hasta la entrega de Pokémon Cristal, donde su personaje lleva el nombre del mismo juego. Rosa con flores: Quizá por mera coincidencia o de manera intencional se hace una posible referencia a nuevos Pokémons  para futuras generaciones. Prueba de esto es el diálogo que tenemos con una chica al lado de cueva celeste que nos describe un Pokémon rosa con flores, algo que veríamos más adelante como Munna.

Existió un evento imposible de activar salvo a través de Glitches que nos permitía enfrentar al profesor Oak. Dependiendo los pasos que realicemos previamente durante el juego, el equipo está compuesto por un Tauros nivel 66, Exeggutor nivel 67, Arcanine nivel 68, Blastoise/Charizard/Venusaur nivel 69 y Gyarados nivel 70 (Eso explicaría qué sucedió con el inicial que nadie eligió).   

Resumen:

Las primeras entregas estuvieron llenas de glitches y bugs, las actualizadas con mejoras interesantes, pero fueron la piedra inicial para que pudiera crearse un universo enorme que al día de hoy nos sigue sorprendiendo. Es imposible mirar atrás y no rememorar quienes éramos y qué queríamos ser en ese entonces. Mas aún si pudimos jugarlos cerca de la fecha de su estreno, permitiendo escaparnos en el recreo a un mundo totalmente nuevo con criaturas increíbles en todas las esquinas solo durante 15 minutos.

Resulta difícil compararlo con los títulos más recientes. Hoy en día el concepto de customizar nuestro avatar es casi una obligación, pero por aquel entonces y con tanto por recorrer, no nos podía importar menos.


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