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jueves, junio 17, 2021

El comfort game: escapar a un lugar feliz

Esos títulos salvadores que pueden parecer demasiado sencillos y, sin embargo, ofrecen una experiencia muy parecida al concepto de hogar.

Adru Estevez
Adru Estevez

Fundamentalista del pijama. Almacén viviente de datos curiosos. A veces redacto sobre videojuegos, a veces escriben mis gatos acostados en el teclado.

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A veces la vida misma satura, el estrés sobrepasa y la angustia inunda la cotidianeidad. En esos momentos donde uno necesita apartarse del día a día un rato es donde entran los comfort games.


¿Qué es un comfort game?

Son aquellos videojuegos donde no hay tanta acción, sino que se basan en tareas simples, a veces repetitivas, y además poseen una paleta de colores brillante y cálida. Sin embargo, la definición que más me gusta de los comfort games es que son aquellos donde te sentís cómodo y feliz, que no tenés que pensar tanto y ayudan a relajarte un poco cuando la vida se vuelve pesada. 

De este estilo hay muchos, me atrevo a decir que todos poseen uno donde siempre se van a sentir como en casa, una especie de lugar seguro. Incluso pueden ser distintos a la descripción que dí antes, cada persona es un mundo. Lo importante es que no te ponga mal, sino lo contrario: representa un lugar donde sabés que vas a estar bien y por eso volvés ahí.

comfort game

Para gustos, colores

Quien escribe tiende a tener etapas de su vida en que no le da la cabeza para jugar. Cuando veo que nada me anima, que necesito reencontrarme conmigo sin que nadie intervenga, automáticamente descargo el Sims 4. A veces no estoy mal, sino que necesito un espacio propio y surge la necesidad de jugar a los Sims. Ya sé qué expansiones me gustan, cuáles no juego y, si hay una nueva, la pruebo. El simulador de vida me permite crear narrativas, jugar a mi ritmo y no estar presionada por una seguidilla de misiones que cumplir. Solo son mis sims existiendo, creciendo, cumpliendo sus metas mientras yo tomo un tecito en bata.

Por supuesto hay quien no le encuentra la gracia al famoso simulador -lo cual es totalmente válido- y vuelve a otros juegos. Minecraft es otro título que permite la libertad de jugar como quieras, sin presiones y en diversos modos. Podés seguir el camino tryhard donde realizás conexiones extravagantes en redstone, granjas de lo que se te ocurra y más… o podés hacer una huertita y adoptar lobos. También está el modo creativo, donde no existe la vida ni los niveles y tenés todos los objetos a tu disposición. Ideal para pasar el rato.

Incluso hay jugadores que vuelven a su infancia para encontrar ese comfort game. Los Pokémon de antes son clásicos indiscutibles. ¿Por qué no volver a épocas más simples entrenando a tu inicial favorito y recorriendo el maravilloso mundo de los bichos raros? Además, siempre hay una nueva posible combinación de equipo. La ventaja de los juegos viejos es que no están tan enfocados al competitivo y no hay que preocuparse por criar al Charmander perfecto. Estás solo con tu mascota de colores raros viviendo la aventura más grande de tu niñez.

comfort game

Explorar otras posibilidades

Un buen ejemplo para pasar el rato por excelencia de los últimos años, es Stardew Valley. Dejás tu trabajo en una mega-empresa para ir a laburar las tierras que heredaste de tu abuelo en un pueblito remoto. Es, básicamente, la premisa de todos los títulos de granja y todos logran esa función: despejar al jugador, cumplir con el deseo de dejar la rutina de las ciudades y conocer algo nuevo. Además, muchos incluyen las minas, una serie de mapas donde básicamente exploramos cuevas en busca de minerales. Los pueblos suelen estar vivos, podés conversar con la gente, incluso formar familia. Es la posibilidad de explorar otras formas de vivir lo que genera el atractivo en ellos.

La exploración es todo un tema. Hay mucha gente que juega a los sandbox sin tocar una sola misión principal. Franquicias como GTA o Red Dead Redemption suelen tener mapas inmensos y dinámicos, donde siempre hay algo para hacer o explorar. La libertad que otorgan al jugador hace que lo lineal desaparezca y que podamos elegir lo más cómodo y placentero. Saliendo del mundo criminal, tenemos al clásico contemporáneo The Legend of Zelda: Breath of the Wild. El mundo de fantasía donde vive Link es inmenso e incluso hasta hoy en día los jugadores siguen descubriendo cosas nuevas.

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Otro género común en los comfort game son los roguelike y los roguelite. Hades no solo se llevó muchísimos premios el año pasado, sino que logró entrar en el corazón de sus jugadores. Las partidas rápidas con cierta progresión, junto a elementos de simulación, permiten que sea un juego donde no hay que pensar mucho y podés dejarte llevar. Siempre hay tiempo para jugar una partidita al Hades. En la misma línea se encuentra The Binding of Isaac, el indie que es sinónimo de roguelike. Con la posibilidad de que cada sesión sea única, además de ser parte de un género que permite partidas rápidas, realmente pasa el tiempo sin que te des cuenta y te centres solo en disfrutar.

En resumen, existe un comfort game por cada jugador. El poder salir del aspecto competitivo y orgulloso de los videojuegos, donde se prioriza ganar y aumentar las habilidades en dificultades máximas, nos muestra el aspecto más importante de estos títulos: divertirse.


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La ilustración de portada por Maru Mendez

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