Les voy a ser honesto, esta nota tenía que salir a la luz el día de una hipotética final de Libertadores entre Boca y River. La vida una vez más nos da razones suficientes para no escupir para arriba y lamentablemente abordamos este artículo sin ver equipos argentinos llegando a la copa.
Consumada la derrota de ambos equipos nacionales en el ámbito de la copa internacional, y habiendo ganado la Sudamericana el poderoso HALCÓN DE VARELA. Esto es real. Una copa internacional fue ganada por Defensa y Justicia, un equipo que hasta hace un ratito militaba en categorías inferiores. El poderoso fútbol argentino dando la nota (?).

El otro futbol
En su formato online, los videojuegos de deportes (con el fin de este análisis nos vamos a detener en los títulos de fútbol) no son distintos de cualquier otro eSport. Los gamers arman sus equipos de acuerdo al modelo que mejor funciona, buscan tener los jugadores con mejor sinergia entre ellos y corrigen los sistemas para que esas sinergias maximicen los beneficios.
Sin embargo, hay otra subcultura más escondida. No muy vocal y ciertamente no muy online. Es la que reúne a los gamers de FIFA y PES (pero sobre todo FIFA), quienes intentan algo distinto y, es cierto, con resultados dispares. Son los que buscan jugar estos videojuegos de forma totalmente realista en todos sus aspectos, esto incluye no solo el sistema, las tácticas y las formaciones, sino también las cuestiones que hacen al día a día de un club.
Por supuesto, reconociendo las amplias limitaciones de ambos estandartes actuales de fichines de fútbol, que prefieren seguir intentando evolucionar en el aspecto gráfico en vez de otorgar a sus seguidores lo que gran parte de ellos desean: esa verdadera experiencia de manejar un equipo. La respuesta evidente es que ya hay un juego así: el famoso Football Manager. Sin embargo, la saga de Sports Interactive no permite jugar los partidos. Es una enorme experiencia en lo suyo pero en definitiva los resultados quedan al arbitrio de la inteligencia artificial.

Te vas o te vamos
Los “realistas” buscan (buscamos) la rutina completa de manejo de un club en todos sus semblantes. Los jugadores, el DT, el entrenamiento, el manejo de las finanzas.
Dice Marcelo, un amigo que practica el arte realista de jugar: “Algo curioso que me dí cuenta con el tiempo, capaz por como soy en la vida, es que soy muy conservador fiscalmente. Me armo un manager en el FIFA, veo el presupuesto que tengo para la temporada y los recursos que tengo entre jugadores, ojeadores y scouts y voy recortando gastos superfluos por todos lados. Casi ninguna liga depende de tener una plantilla de más de 30 jugadores”.
Es cierto. El único lugar donde se pueden llegar a practicar cuatro competiciones simultáneas es Inglaterra. De elegir un equipo de Premier League, se puede participar a la vez en la liga, una copa europea y las dos copas domésticas (que encima casi no se superponen). Hay planteles totalmente inflados de futbolistas. Me tocó jugar con un AC Milan que tenía 36 jugadores. Una escuadra totalmente desbalanceada encima, en tanto había SEIS arqueros y solo dos delanteros.

Sigue Marcelo: “Entonces lo que hago es tener dos planteles de 11 con dos por puesto que se adaptan a mi sistema y traigo jugadores libres para rellenar mientras mi scout descubre joyas de las inferiores.”
La diferencia con la realidad acá se asume en que los jugadores tienen personalidades fuertes y las dirigencias de los clubes deben transigir a ciertas demandas, así como el DT se banca interferencias de los dirigentes todo el tiempo. Supongamos por ejemplo que uno se arma un manager en el Barcelona y por alguna clase de problema mental (¿?) decide que Messi es muy caro y no se adecua al sistema. En los juegos es tan fácil como poner al jugador en el casillero de transferibles y esperar.
Muchas veces –y me ha pasado seguido- los jugadores rechazan irse, nos quedan de clavo y la mejor opción es mandarlos a la reserva hasta que enojados pidan la transferencia. Pero en la vida real, siempre hablando de jugadores de ese nivel por supuesto, esto es casi imposible e impensable. La dirigencia echaría al DT. Y ha pasado de hecho.

El ego está sobrevalorado
En el momento que escribo esto, Boca Juniors pierde 3 a 0 con el Santos de Brasil y se queda afuera de la Copa. En charla con Daniel, otro seguidor de esta práctica, me comenta esto:
“Inentendible lo que hace Miguel (Russo). Te plantea jugar a defenderse con cuatro delanteros y dos cinco que no tienen marca”. El dato es correcto. Lo que nos lleva a hablar del FIFA y dice: “Yo hubiera puesto a Capaldo de 8, Campuzano y el Pulpo en el doble 5 y Fabra de 11 con Mas de 3”. Una vez más, esto es posible en los videojuegos porque nosotros no tenemos que lidiar con estrellas, ni con personalidades extravagantes. Y porque a la vez SOMOS la dirigencia del club.
Sigue Daniel: “Ahora me hice un manager con Boca por ejemplo. Juego 4-3-1-2, sistema clásico de Boca de toda la vida. Como en el plantel no tenía volantes zurdos, compré a Alan Rodriguez de Cerro Porteño por 1.5 millones de dólares. Puse a Cardona de enganche y juego con Wanchope de 9 y Tevez por afuera aunque ya me avisó que se retira. Tengo a Salvio de 8 titular porque en el FIFA no necesita hacer terapia (aunque estaría piola que hubiera la opción) y de 5 repesqué a Cubas que me costó 4 millones de dólares del Nimes Olympique. Vendí a Hurtado, Marcone y Buffarini en 15 millones y dejé a Jara de titular de lateral derecho y está el pibe McCallister para suplantarlo. Ah, y a Fabra lo transferí antes de lo de la Copa.”

Más variables
Cada uno tiene un sistema que nos funciona o nos agrada. En mi caso, es algo sumamente particular e insólito. En los videojuegos soy bielsista porque en teoría es un sistema brutal. En la práctica real, falla mucho más de lo que acierta.
El sistema bielsista de futbol es uno donde privilegia lo que Marcelo Bielsa denomina (y también Van Gaal) “desdoblamiento defensivo-ofensivo”, que en resumen implica que los diez jugadores de campo defienden y los diez jugadores de campo atacan. Para lograr esto se necesita primero que los jugadores actúen casi como una perfecta mente colmena. Por eso funciona mejor en los videojuegos que en la realidad, porque esa mente colmena es simplemente UNA MENTE, la de quien maneja el joystick.
De forma secundaria actúan otros factores: es un sistema que exprime la capacidad física del plantel. En el FIFA esto no es mas que una barra de energía. En un campo real de juego implica otras cosas. El cansancio físico deriva de manera indefectible en agotamiento mental y en pésima toma de decisiones.
Para jugar con un sistema bielsista básico en el FIFA lo primero que podemos hacer es armar su formación más clásica y primigenia: el 3-3-1-3. Tres centrales (puede ser libero y stoppers), tres mediocampistas o volantes, con un volante central veloz y de primer pase. Un enganche o media punta, dos wings y un nueve de área (uno solo, Crespo y Batistuta no pueden coexistir). El sistema es totalmente dinámico de acuerdo a la inteligencia de los intérpretes.
Pero en los videojuegos esta variable es mínima porque la inteligencia que importa es la nuestra. Los tres del fondo tienen que tener velocidad alta. Arriba de 80. En las contras rivales pueden quedar mano a mano y centrales lentos implicarían contraataques peligrosos en las dificultades altas. Me corrijo sin editar: en un sistema bielsista, todos los jugadores tienen que ser veloces.
De eso depende el bendito desdoblamiento. La rapidez para recuperar el balón es crucial. Un sistema donde todos sus jugadores sean de una Agilidad y Aceleración de arriba de 75 es quizás pedir mucho, no obstante, de conseguirlo, estaríamos frente a una escuadra súper ofensiva.
Una vez elegido el 11 titular y sus suplentes hay que modificar varias cuestiones más, asi que aguántenme.
La primera posible es los entrenamientos. Mejorar rápido a los jugadores jóvenes es importante. De no tenerlos, la mejor opción es corregir las estadísticas bajas de aquellos del plantel que sabemos que van a jugar. Sobre todo utilizar los entrenamientos que mejoren tres apartados: los ya nombrados Agilidad y Aceleración, y el tercero, los tipos de pase y visión. Visión mejora los pases en profundidad, que vamos a intentar mucho durante el juego.
Lo segundo que hay que hacer es modificar las tareas de cada jugador. El delantero tiene que ser “Hombre Objetivo”. Los wings tienen que abrirse para dejar lugar a los volantes a que sumen a la línea de ataque.
Modificando los Sliders en el apartado “Táctica” se puede lograr tener hasta siete jugadores rodeando el área rival mejorando por mucho lo que suele ser una falencia de estos fichines que es la voracidad ofensiva.

En síntesis
Dice Marcelo: “Aunque me gusta el sistema bielsista, en la realidad soy mas bien bilardista, entonces me gusta armar un 4-5-1 con los volantes por afuera que son wings o un wing y un enganche. Entonces cuando me toca atacar es mas bien un 4-3-3. Para lograr esto, tengo un trivote (nota del autor: trivote son tres Mediocampistas centrales) en el mediocampo y juego con laterales veloces que se suman al ataque. Cuando me toca atacar no soy mezquino”.
Los videojuegos de fútbol se convierten en una experiencia totalmente novedosa cuando al juego en si se le suma la intención de convertirlo en una simulación del deporte a pesar de sus salvedades.
Como dice Daniel: “Nunca en la vida me van a dar la oportunidad de dirigir un equipo real y de ganar plata con esto porque no fui jugador de fútbol. Los videojuegos de fútbol son la manera que tengo de despuntar el conocimiento que sé que tengo del deporte sin tener que bancarme los egos y la política de los clubes profesionales.”
Bueno… mamita. ¿Vamo’ a juga’?
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