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La historia de Nintendo: Segunda Parte (1966-1997)

De salvar la industria a crear un monstruo.

Nico Rabago

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Estoy muy seguro que sabés quién es Mario Bros, aun cuando no juegues videojuegos de forma cotidiana o no te interese profundizar en el tema. También estoy seguro que entendés de qué hablo cuando digo Pokémon, y que tenés idea que Family y Wii son consolas.

Pero lo que seguramente no sabés es cómo nació la empresa culpable de todo esto, la que prácticamente dio inicio al gaming doméstico tal como lo conocemos. Y la que salvó a los videojuegos de una muerte prematura.

La prehistoria de Nintendo en el mercado de consolas

¿Te acordás que en la primera parte habíamos cerrado conociendo a Gunpei Yokoi y su creación el Ultra-Hand? Bueno, estamos en el año 1975 y Nintendo se dio cuenta que los juguetes y los videojuegos eran el nicho que tenía que atacar.

En Estados Unidos se había hecho híper famoso el PONG (1972) de Atari, un videojuego que simulaba ser un partido de tenis de mesa y que terminó siendo uno de los primeros videojuegos famosos de la historia. En este contexto, que también explica muy bien el recién estrenado High Score de Netflix, Nintendo se asocia con Mitsubishi Electric y Ricoh para sacar una consola de sobremesa japonesa que tenga el Pong licenciado y probar suerte. De esa forma, la empresa que en el futuro sería conocida por Mario, sacó en el año 1977 la Nintendo Color TV Game, que incluía 15 formas distintas de jugar PONG.

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Si en la nota anterior habíamos hablado de la prehistoria de Nintendo como creadora de videojuegos, en este caso toca hablar de su prehistoria en el terrenos de las consolas. Aparte de la Color TV Game, habían empezado a fabricar máquinas de arcade, y en 1980 lanzarían Game & Watch, de las primeras portátiles de la historia y una clarísima precursora de Game Boy.

El inicio del gaming moderno: Donkey Kong

Hubo un momento trascendental en la historia, no sólo de Nintendo sino de los videojuegos. De esos que se dan muy cada tanto y donde se juntan dos genios indiscutibles y generan una bola que gira y se va haciendo más grande y más grande y termina desembocando en sucesos impresionantes. Como cuando John Lennon y Paul McCartney se conocieron y redefinieron la música pop por los años 60. O como cuando George Lucas y Spielberg decidieron explotar el cine de entretenimiento.

Así, en 1981, Gunpei Yokoi se junta con un diseñador industrial para llevar a cabo un proyecto ambicioso, de un videojuego que quería ser popular no sólo en Japón sino en el resto del mundo. Este diseñador, quien sólo había llegado a Nintendo con el sueño de hacer juguetes, se llamaba Shigeru Miyamoto. El padre de los videojuegos modernos.

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Donkey Kong iba cambiando mecánicas a medida que avanzabas de nivel. No era lo mismo saltar entre barriles y escaleras, que tener que sacar tachuelas. Además, acá hace su aparición quien en un futuro sería, posiblemente, el salvador absoluto de los videojuegos: Jumpman. Un nombre poco conocido que luego se transformaría en Mario Bros.

El mono gigante de Nintendo pegó rápido y fuerte en un mercado japonés que iba a contracara del gaming en occidente, donde los arcades perdían cada vez más espacio y Atari no encontraba la forma de sobreponerse a E.T. y muchos otros productos de baja calidad que fueron erosionando la reputación de este entretenimiento. 

Pero el éxito de Donkey Kong le trajo problemas a Nintendo. Universal los demandó por plagiar a King Kong, aunque no sólo ganaron el juicio, sino que Nintendo creó un personaje para agradecerle a su abogado: John Kirby.

Cómo Nintendo salvó la industria

Todo parecía haber llegado a su fin. No era raro ver en el noticiero de cualquier país que se hablara de “el fin de los videojuegos”. La empresa más grande de consolas de hogar, Atari, vendía cada vez menos. ¿Los Arcades? Vacíos. La sobrepoblación de juegos de mala cantidad y la libertad de licencias indiscriminada hizo que cada vez menos gente quiera jugarlos. Pero Japón es otro mundo, ¿no?

El país oriental no había sufrido esa crisis y parecía una isla dentro de una industria que estaba al borde del colapso. En este contexto, Nintendo, con ya algunos de los éxitos nombrados en sus bolsillos, decide lanzar una nueva e innovadora consola de sobremesa que utilizaría la tecnología de 8 bits: la Famicom.

En 1983 sale en Japón y es un éxito instantáneo, por lo que pronto la subsidiaria de Nintendo en Estados Unidos decide armar una estrategia para lanzarla en el país. Y no sólo deciden darle un look más occidental y cambiarle el nombre a Nintendo Entertainment System (NES), sino que la hacen debutar en el mercado junto al videojuego que rompería todos los esquemas y se convertiría, quizás, en el más famoso de todos los tiempos: Super Mario Bros. Pero, ¿sería el único?

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La guerra de consolas

Hoy por hoy es normal hablar de PlayStation vs. Xbox, pero ese debate no está ni cerca de lo que se vivió en la década de los 90 entre Nintendo y Sega. En 1988 Sega patea fuerte el tablero con la Sega Mega Drive, una potente consola de 16 bits (el doble que la NES) que venía acompañada de un erizo azul que corría rápido y se enrollaba para golpear a sus enemigos: Sonic the Hedgehog.

En este contexto, la década de los 90 fue definida casi en su totalidad por una batalla comercial y empresarial entre SEGA y Nintendo, al punto de dividir a la gente que lo vivió como chicos SEGA o chicos Nintendo. Sí, chicos. Porque en esa época el gaming tampoco era muy amistoso que digamos. Los videojuegos se encontraban en la góndola celeste de las jugueterías y las consolas usualmente llevaban nombres muy marcados como Game Boy. Un mal que aún hoy nos cuesta extirpar de la industria.

Al lanzarse primero la Sega Mega Drive, que pasó a conocerse mundialmente como Genesis, hubo unos años en los que SEGA aprovechó y creció mucho en el mercado, ya que su competidor era muy inferior en capacidad técnica. Hasta que en 1990 aparece Super Nintendo Entertainment System (SNES).

Con una estrategia muy agresiva de SEGA en el mercado norteamericano, Nintendo había perdido mucho terreno. Incluso, una de las más famosas publicidades de los videojuegos es aquella que decía “Genesis Does What Nintendon’t” – “Genesis hace lo que Nintendo no“. Los dueños de Mario permanecieron como líderes absolutos en su tierra natal, pero Norteamérica y Europa estaba disputado. 

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Por esa época parecía que SEGA estaba preparando una consola muy potente cuya reproducción de juegos iría mediante unos dispositivos llamados CD (Compact Disk), que recién estaban naciendo a principios de los ’90. Por eso, Nintendo empieza a tener conversaciones con Ken Kutaragi, un empleado de Sony.

Nintendo y la primera PlayStation

En 1991, tan sólo un año después del lanzamiento de Super Nintendo, Ken Kutaragi empieza a preparar una propuesta con los dueños de Mario para presentársela a Sony, empresa donde trabajaba y que no quería saber nada con todo ese mundo. “Vi jugar a mi hija y tuve que convencer a Sony de entrar en el mundo de los videojuegos”,  declararía más tarde Ken en varias entrevistas. 

Como Sony no quería dar el primer paso, a Ken se le ocurre proponerle a Nintendo la idea de hacer algo en conjunto: agarrar a todo el público de Nintendo y darle la potencia que Sony estaba preparando con sus Compact Disk. Era una ganancia absoluta. Recordemos que para esta época Nintendo quería demostrar que era mejor que SEGA. Lo mismo pasaba con Sony: sus CDs tenían que ser mejores que los de Phillips.

Así, Nintendo y Sony empezaron el ambicioso proyecto de hacer un periférico para la Super Nintendo que pudiera leer CDs y aprovechara todo el poder y almacenamiento de los mismos: la SNES-CD. Casi un éxito asegurado. Sin embargo… La historia fue muy diferente para ambos.

Cuando Sony en el Consumer Electronics de 1991 presentó el pacto con Nintendo, los dueños de Mario se quedaron callados. ¿Por qué? Bueno, porque al día siguiente presentarían un pacto con Phillips, la competencia absoluta de Sony. 

Y acá es cuando la historia para Nintendo se empieza a complicar. Este es el punto de inflexión donde todo cambia, cuando Nintendo saca con Phillips la CD-i, posiblemente la consola de mayor fracaso comercial de la historia. Pero Sony, por su parte, con todo su rencor acumulado, Sony decidió hacer su propio camino. Había nacido un monstruo, y también lo había creado Nintendo. El 3 de diciembre de 1994 salió la primer PlayStation.

¿Qué tan bajo tiene que caer una empresa para poder volver a volar? Lo charlamos en la próxima parte.

Egresado de Periodista en el 2019, aficionado a todo lo que sea cultura pop. Habla sobre cine en Los Más Odiados Podcast y escribe sobre videojuegos, cuando tiene tiempo. También intenta ser maestro Pokémon.

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