Si bien ya el año pasado Microsoft suspendió la producción de Kinect, todavía faltaba que terminase de cerrar el cajón.
Ese último clavo fue colocado recién esta semana, cuando la empresa con base en Seattle decidió literalmente desconectar al infame periférico. «Después de una cuidadosa consideración, decidimos dejar de fabricar el adaptador para Xbox Kinect para centrar nuestra atención en el lanzamiento de nuevos accesorios muy solicitados por los fans en Xbox One y Windows 10», dijeron desde Microsoft.
El adaptador era hasta ahora la única opción disponible para poder utilizar la Kinect en Xbox One S y Xbox One X, dado que estas dos últimas versiones de la plataforma ya no incluían el puerto necesario para conectar el dispositivo directamente a la consola.
Lejos de ser una sorpresa, esto es más bien una crónica de una muerte anunciada. La Kinect en si fue dada de baja en octubre del 2017, pero antes de esto ya nos habíamos encontrado en 2016 con la Xbox One S sin el puerto correspondiente, y si bien durante algunos meses incluyó el adaptador de manera gratuita, la promoción fue suspendida en marzo pasado (y nada se supo de la misma durante el lanzamiento de la Xbox One X). De la mano con todo esto Microsoft fue pasando todos los comandos de voz a los auriculares, eliminando así la necesidad de contar con una Kinect para poder hablar con Cortana, la asistente virtual.
Y como suele suceder luego de este tipo de noticias, el cielo se llenó de cuervos esperando una oportunidad. El precio del adaptador era de U$S 39.99, pero Polygon informa que ahora muchos revendedores lo están ofreciendo a precios inflados, alcanzando la ridícula suma de U$S 300… que seguramente se venda porque siempre hay alguien suficientemente desesperado (Esto me recuerda a ciertas agendas de Violetta, pero esa es una historia para otro momento).
