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miércoles, octubre 27, 2021

eFootball 2022: Una de David Lynch

Imágenes desgarradoras y dramáticas detrás de la escena de eFootball 2022, una charla exclusiva.

Leo Di Grezia

Redactor

Redactor, todo en formación hasta el fin. Padre. Tengo muchos hobbies. No se mucho de nada, pero se de todo.

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Cristian Troy y Sean McNamara miran a su paciente con cierta repulsión. Es inevitable. El rostro alguna vez agradable que los observa del otro lado del escritorio tiene las facciones de una pintura de Mondrian con las cejas mal depiladas de un artista de cumbia del 2012.

-Miren lo que me hicieron- dice a través de su voz quebrada. –Miren lo que me hicieron esos…

La palabra sale en un susurro y ninguno de los cirujanos llega a escucharlo.

-Disculpe ¿Cómo dijo?

-…desarrolladores de Pachinkos.

McNamara y Troy comparten una mirada cómplice de reojo y lo instan a continuar.

-Hace años que vienen haciéndome cagadas en la cara. Soy el T-1000 entre balazos.

-Notamos cierta asimetría- acepta Troy.

-No le baje el precio a este crimen doctor. Soy tan feo que Cenicienta se iría media hora antes de que termine la fiesta.

efootball

Troy asiente y McNamara lo interrumpe:

-Estamos en los albores del 2022 señor Ronaldo, no podemos seguir discutiendo en esos términos. La fealdad es subjetiva. Tenemos que ser más inclusivos.

Troy pretende meter la cuchara, no quiere perder el negocio por el corazón sensible de su compañero de armas:

-Igual es innegable que algo sucedió acá- expresa haciendo un gesto con la mano sobre el rostro de Ronaldo.

-Sí. Una catástrofe- insiste el paciente llevándose unas desproporcionadas manos a la cara  -Ni mi cuerpo fueron capaces de hacer con criterio estético. Nos diseñó con plastilina un nene de tres años. Parecemos los gigantes del Skyrim.

Perdidos en la referencia ambos cirujanos se detienen a cada lado del jugador de fútbol con fibrones para marcar puntos y señalar cuestiones.

Ronaldo sigue:

-Y yo soy uno solo. Pero tienen cirugías para hacer hasta el 2024 mas o menos. ¿Lo vieron a Lionel? Parece el primogénito de Rodrigo Noya y Koksal Baba. No hay forma de dejarlo presentable. Antonella no lo reconoció. Los hijos… pobres los hijos. No entendían nada. ¿Donde está mi papá? ¿Quién es este señor? He presenciado algo menos alegre que Polonia en 1940.

-Insisto- interrumpe McNamara –No debemos manejarnos en esos términos. Siempre hay un roto para un descosido. Ustedes aparte son famosos, millonarios. El atractivo es nada. No es importante. Aparte convengamos que Messi nunca fue tampoco… usted lo conoció de joven, la cara era un rompecabezas.

-Digaselo a Haaland que entre partido y partido parece que se va debajo de un puente a detener a la gente con acertijos.

-Seamos buenos señor Ronaldo- intercede Troy –Muchos no eran muy…compuestos antes tampoco. ¿Lo vio correr a Haaland? Es la personificación humana de un glitch.

-Todo lo que hicieron es un glitch enorme. Hace años no se veía algo tan espantoso- solloza el jugador. –Nos atravesamos los cuerpos en una de cada cinco pelotas disputadas. Ni una gelatina Royal es menos consistente. ¿Y los equipos? ¿Y los modos de juego? Pero eso no pueden resolverlo ustedes. Lo llamaron a Gandalf y se arrojó sin incentivo del puente de Khazad-Dum.

Los dos cirujanos vuelven a sentarse detrás del escritorio sopesando la cantidad de trabajo que tienen delante.

-Mire señor Ronaldo- comienza McNamara –Es cierto. Usted ha sido víctima de un atropello inmundo.

-Literalmente- comenta Troy –Parece que lo hubieran atropellado. De frente. Sin luces. Con tumbabu…

McNamara retoma:

-Un atropello inmundo por parte de unos delincuentes que no sabemos que quisieron hacer. Su rostro parecía esculpido por dioses. De los buenos, no los de Mortal Kombat, esos son unos soretes. Era usted un moderno Adonis. Lo han dejado asi. Como a muchos otros. Disfrazados de Cuco. Es un trabajo interminable. Cualquier intento de arreglo que emprendiésemos tomaría años.

-¿Entonces? Tienen que ayudarme. El otro día hice llorar a un niño ciego, pensé que se emocionaba por verme pero…

-Honestamente, estamos en una encrucijada- comenta Troy.

-Ustedes no entienden. En la última fecha me pidieron que me corra de la cancha que se estaba jugando un partido. No me reconocieron. ¡A mi! Y eso no es nada, De Gea se parece tanto a un caballo que cuando cayó al piso la hinchada pedía que lo sacrificaran.

McNamara finalmente toma la palabra:

-Tranquilícese señor Ronaldo. Estoy convencido de algo.

-¿De qué?

-Tal vez nunca quede como usted desea, pero con alrededor de 150 parches, quien sabe.


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