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viernes, mayo 14, 2021

La gente no lee: un ensayo

¿Hay vida más allá de la lectura del copete? Una reflexión sobre por qué cada vez se lee menos en contraste al valor del contenido escrito.

Leo Di Grezia
Leo Di Grezia

Redactor

Redactor, todo en formación hasta el fin. Padre. Tengo muchos hobbies. No se mucho de nada, pero se de todo.

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Hace unos días, el CM de C5N escribe en Twitter: “Un millón y medio de personas en turismo interno gastan 11.000.000 de pesos durante el finde largo”. El twit, por un claro error matemático, no es mas que un typo que la nota corrige inmediatamente en el copete. Lo que gastó la gente durante el fin de semana fueron 11.400 millones de pesos. Eso no impidió que miles de personas hablaran de “fracaso del turismo interno”, “economía miserable”, “asi estamos país”.

Todas aseveraciones que tal vez sean ciertas, pero no por lo dicho por el desgraciado CM. El twit fue producto de un simple error de una persona pasada de chocolate encargada de redactar los 280 caracteres un domingo de Pascua. Si solo pasara en un medio frenético del F5 como Twitter, no podríamos hablar de una tendencia, pero es evidente que las redes sociales en general son responsables parciales de lo que sucede.

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La nueva ola de noticias

No porque haya que subirlas a un estrado (Zuckerberg ya lo hizo), por esto. Las redes sociales  y Twitter en particular inventaron el concepto de microblogging. Una forma de elaborar conceptos o pensamientos restringidos en cantidad de caracteres lo cual le da un marco que lleva a pensar en formatos previos, los de imprenta. El formato pensado en un límite.

El diario en papel, el medio de comunicación escrito por antonomasia, había comenzado a estar en desuso cuando internet se volvió popular y accesible. Es así que esos medios iniciaron y concluyeron una migración hacia el campo informático, ofreciendo el mismo contenido que en sus versiones físicas, pero no limitados por el papel y la tinta. Una vez que probó ser muy oneroso tener un periódico con varias ediciones diarias, las noticias quedaron muy viejas muy rápido.

Ahí es cuando empezaron a tener relevancia los canales de noticias de ciclo de 24 horas. Esto originó un subproducto que no es parte de esta nota ni es material para una página como Press Over, pero en resumidas cuentas, cualquier hecho cotidiano pasa a ser noticia porque lo importante no es lo que se dice, sino como se dice. Volviendo al tema: la posibilidad de tener una página web y de migrar el contenido de una manera relativamente simple y veloz, ocasionó que los medios de comunicación tuvieran su correlato informático que se agigantó aún más con el tiempo y la aún mayor popularización de internet, así como el acceso a smartphones, las redes sociales como intermediarias, los gigas de datos y el wifi.

Con nuevas formas de comunicarse, nacieron nuevas maneras de publicitar las “noticias”. Los titulares de los periódicos físicos siempre fueron significativos. Ser llamativos en los títulos, con letra “catástrofe” podía equivaler a vender más o menos ejemplares. Había que trasladar con éxito la dinámica a internet que maneja otros mecanismos y otras convenciones. Lograr que la gente acceda al link implica una “vista” que es lo que cuenta en parte para vender publicidad. 

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Una nota de Clarín como la de la imagen, trágica aparte, vende entre 10 y 12 espacios de publicidad que son muchas veces adaptables al lector de acuerdo a sus búsquedas recientes. 

No obstante, no todas las noticias (o reseñas o análisis) tienen el mismo impacto, y muchas de ellas, o la mayoría no interesan al gran público a menos que estén expuestas de manera morbosa, o directamente mentirosa. Incluso es una táctica ya familiar que la noticia se titule con un claro error conceptual (…o un typo) solamente para que las personas entren a burlarse. 

El concepto de “clickbait” se hace aún más relevante que el contenido específico. 

Más allá del horizonte, o del copete

Pero es difícil que las personas pasen del copete si lo que se debate o describe no es un tema de actualidad, o polémico, y aun así es probable que un buen número de esas personas decidan asumir una postura apenas habiendo leído el título. Lo que intentamos explicar es por qué. Y casi siempre las respuestas se encuentran en un avance tecnológico. 

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Progresemos desde el otro lado. Desde mi lado, el que redacta, o escribe. ¿Por qué escribo? En principio porque es un medio que no es automático (generalmente). Puedo revisar lo que redacté, corregirlo, mejorarlo. Y luego de eso, pasa a una persona que lo edita para volver a hacer esas tareas. Lo que termina llegando a ese puñado de lectores es la mejor versión posible de lo que escribí, con todas mis falencias pero maquilladas lo suficiente como para que a mí no me de vergüenza que lo lea alguien y a su vez, le cueste encontrar una falla a quien o quienes lo lean. 

No es la única razón de que me comunique, o “genere contenido” (frase que van a leer más adelante también) de esta forma. Es también una de las maneras más baratas de hacerlo. Podría hacerlo con una lapicera y dos hojas de papel. Por el costo de 20 pesos soy capaz de escribir de lo que se me cante. Por supuesto que no es así como lo hago en el 2021. Tengo una PC, un procesador de texto y conexión a internet. Sigue siendo bastante más barato a nivel tecnológico que hacer un stream de buena calidad, en el cual aparte no tengo un filtro (y lo necesito) o una edición.

También es más barato que hacer un podcast digno con audio de nivel o incluso de filmarme y editar un video. Siempre hablando de niveles de calidad. Podría generar contenido a través de todos esos canales y de hecho, lo hice, pero nunca jamás al nivel que YO deseaba porque no tengo una cámara profesional, no tengo un micrófono muy bueno, me faltan buenas luces, y aparte de todo, soy padre de una niña pequeña y no puedo asegurar que no vaya a salir en cámara o que se la escuche de fondo en un audio. Yo sé que a nadie más que a mi le molestaría.

Pero todas esas situaciones que yo considero como mínimo defectuosas, las evito utilizando el medio en el cual me siento más cómodo, más libre y más capaz. Y sospecho que todos los que escriben con ganas atraviesan situaciones similares. Entonces, de alguna manera, escribimos no solo porque nos gusta, sino porque es la forma más sencilla de generar contenido “de calidad”.

 O como dijo Cormac McCarthy: 

“No sé por qué comencé a escribir. No sé por qué lo hace alguien. A lo mejor están aburridos o son un fracaso en otra cosa”. 

Que no quita que no seamos un fracaso escribiendo. Solo tal vez nos sentimos menos un fracaso que con otras habilidades. 

Calidad y contenido

El contenido de calidad atrae. Un canal de Youtube bien producido, con un tópico de interés, y con edición de video de nivel apreciable, tiene más posibilidades de triunfar que aquellos que no cuenten con esas posibilidades. Hace unos años esto no viene sucediendo con los medios escritos por varias razones. 

La primera es clara, hay un bajón estructural de la cantidad de lectores a autores. Internet y sus medios de transmitirse siguen manejándose en gran parte vía texto pero esto no se traduce a los medios de información que con el tiempo han ido sumando formas de comunicarse que requieren más producción. Son pocos los medios que no tienen podcasts, streams, o videos en canales de Youtube o incorporados al sitio. 

¿Por qué se da este bajón? La respuesta es compleja: si bien lectores hay de todas las edades, la lectura como entretenimiento no pasa por su momento más caliente, en principio porque hay muchísimos otros hobbies. Leer se hizo popular cuando o se leía o se sentaba uno a esperar la muerte.

Centrándonos en forma exclusiva en el gaming, la media de edad de los lectores de reseñas o análisis es de 30 a 40 años que es, justamente, la generación que no creció con internet pero si con videojuegos y revistas de información en papel. Los menores de 30 años ya tuvieron la posibilidad de crecer con internet y con nuevas fórmulas de informarse. Crecieron aparte con el traspaso ya realizado de una tecnología histórica a una actual. No tienen asociado el concepto de que la información o noticias se consiguen más allá de la PC o el celular. 

Y no tiene nada de malo ni erróneo. 

Es por eso que perdió valor el conocimiento enciclopédico o la memoria absoluta sobre un tema o temas específicos. ¿Para qué? Tampoco tienen asociado el hecho de concentrarse en UNA cosa. Crecieron asumiendo el rol de persona capaz de ser multitarea. Es muy difícil LEER mientras se hace otra cosa. En cambio son capaces de oír un video o stream o podcast mientras hacen la tarea, o programan, o limpian su casa, o cocinan. Es muy común que en redes sociales, comenten esto en los links a mis notas: “Guardo para leer con tiempo”.

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Leer una nota como esta, de alrededor de 2000 palabras, no demora más que quince minutos y eso haciéndolo concienzudamente. Sin embargo, para muchos, eso es MUCHO TIEMPO. No pretendo discutir lo que es una pérdida de tiempo para cada ser del mundo. Sin embargo, suena a que lo que se decodifica así tiene mucho que ver con aquellas tareas que no habilitan a hacer otra cosa mientras tanto. Durante el día, mientras trabajamos (aquellos que tenemos la suerte de tener un trabajo) y ganamos un salario, vivimos entrando en internet, revisando el celular, e incluso LEYENDO. Pero claro, son distracciones accesorias a la tarea principal en la cual perdemos el tiempo: trabajar. 

Y a continuación, la segunda razón y es una colina en la que elijo morir:

Gracias a internet y el acceso relativamente barato a una tecnología decente, fuimos muchos, tal vez demasiados (?) los que aparte de consumir contenido, empezamos a generarlo. Ya sea porque nos encanta la idea como porque queremos ser famosos –lo cual es válido aunque no suene así- o nos sentimos capacitados para hacerlo, o todas esas razones juntas.

Desde que hacer páginas webs y crear páginas en redes sociales se hizo algo simple y habitual, todos quisieron hacerlo. Y esto va más allá de las capacidades. Yo no tengo ninguna y acá me ven escribiendo para tres páginas de información que a su vez por la misma razón (la falta de lectores) se extendió a otros nichos. 

Ahora, lo que sucede con esa explosión es que se inundan tantos los canales de generadores de contenido que los seguidores/lectores se licuan. Sobre todo porque los pocos consumidores que quedan (que tienen los medios para leerte y les interesa tu hobby y aparte tienen la edad referida) deciden que consumir de acuerdo a un marco ideológico y de valores que se adapte a los suyos. 

Press Over, por ejemplo, con su perfil inclusivo y progresista, no interpela al gamer promedio más cercano a ideologías totalmente contrarias. 

La reseña y su transformación

Y por último, lo que sucede con la reseña. La reseña escrita es un monumento al pasado. ¿Por qué leer sobre un medio audiovisual cuando puedo ver y escuchar un video en Youtube o a un streamer en Twitch? La reseña de videojuegos sobrevive porque es un guiño a un formato en extinción.

Se creó como correlato de la reseña escrita de películas (o libros, o restaurantes) que con el tiempo también dejó de tener su valor porque con el avance generacional (y, nuevamente, técnico), las personas buscaron formas de informarse más directas y fieles a su observación única y personal. Antes de internet e incluso de la televisión como medio más importante, solo existía la palabra escrita y en medida menor, la radio. 

La reseña (de videojuegos o películas) incluye la mirada de un observador –el crítico- imparcial pero subjetivo. Imparcial porque en su crítica solo incluye lo que el medio o la disciplina le otorga, y su conocimiento experto de la misma. Subjetivo porque no deja de ser una persona que es interpelada por elementos y emociones distintivos y específicos.

Con el veloz paso de las épocas, y con sucesos como el Gamergate en el ámbito de los videojuegos, la mirada del crítico perdió injustamente peso y relevancia. Porque aparte, como dije más arriba, el avance tecnológico le dio un canal de comunicación a todo aquel que lo deseara. No es un hito tener una web desde donde comunicar un pensamiento. Entonces todos deben poder hacerlo con moderado éxito. 

¿Qué diferencia tienen Juan Pelotas de un escritor de las webs más populares aparte de las views?

¿Honestamente? Poco y nada. El que está ejercitado en la lectura podrá determinar que una reseña es más amena que otra. Pero ya dejó de ser una virtud cuando hay tantos canales distintos (audiovisuales aparte) para realizarla. 

El presente es audiovisual e instantáneo, y aunque nunca dejemos de escribir, sospecho que será para cada vez menos gente.

Hasta que haya un reboot. Y va a existir. Somos animales de nostalgia. 


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2 Comentarios

  1. Linda nota, pero es verdad que es tanto el bombardeo de info actual que preferimos, por ahí, ver un video corto que leer una nota. Antes nos teníamos que conformar con publicaciones mensuales porque era lo que había y leíamos las revistas hasta gastarlas. Ahora tenes todo a un click de distancia.

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