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miércoles, junio 29, 2022

¡Por el poder de la imaginación!… ya tengo ¿el poder?

Reflexionamos sobre cómo impacta lo virtual en nuestra imaginación y cómo podemos mantener una conexión mental sana con nuestros juegos.

Sebastián Araujo

Profe de Lengua. Escribí un libro de relatos y algunos e-books.
El Conurbano, el mate amargo y los joysticks marca Acme me
enseñaron a valorar las simples, lo importante es divertirse.
No me aburro nunca de los juegos que me gustan.

Más notas del autor/a

Un simulacro demasiado real

Cuando en el lejano 1993 se estrenó Jurassic Park, todo fue alegría y emoción en el mundo del entretenimiento. Éxito comercial, críticas positivas, premios Oscar, dinero, fama, puestos de churros llamados Churrassic Park, de todo. Los efectos especiales resultaron asombrosos. Los dispositivos animatrónicos quedaron tan bien que los saurios prehistóricos lucieron “reales” y todos aceptamos como creíble su cercanía con lo que deben haber sido los verdaderos.

Sin embargo, no todo fue entusiasmo y color en aquella temporada, porque siempre hay gente enojada con algo, en cualquier época. Y si uno tenía la suficiente “fortuna” (comillas irónicas), podía toparse con gente de cierta edad que era muy crítica con todo este tema del Parque Jurásico. Pertenecían, sobre todo, a una microscópica minoría de intelectuales (algunos profesores, universitarios…) que se quejaba de que los dinosaurios de la película eran… ¡¡¡DEMASIADO REALES!!! Decir esto era ocupar un lugar tradicionalista, no muy fan de lo multimedia.

Ahora, bien, ¿por qué estar en contra de los efectos bien logrados, superadores? ¿Con qué argumento? ¿¡Cómo decir semejante barbaridad!? Muy simple: ¡Tenían tantos años que ellos mismos eran jurásicos y conocían el mundo prehistórico!

No, mentira, su razonamiento era así: al estar los dinos tan bien hechos, el espectador los miraba y prácticamente los tenía en frente suyo, entonces no necesitaba USAR LA IMAGINACIÓN y se convertía en un consumidor pasivo con una actividad mental casi nula en una experiencia pochoclera muy poco edificante en comparación, por ejemplo, con leer (la lectura es excelente, sí, pero se suele hablar de ella de una forma idealizada).

A estos castrosos filósofos seguramente les gustó más la novela de Michael Crichton que la película (o no les gustó ninguna de las dos y solo querían ser diferentes) pero ya no importa porque hoy suena absurdo. Sin embargo, el germen de ese pensamiento podría haber sobrevivido y estar entre nosotros. Y lo peor: ¡podría ser interesante pensar en él!

¡Tenga su churro, señor!

La experiencia gamer

Lógicamente, en la época del estreno de Jurassic Park, los videojuegos todavía no se parecían demasiado a las películas. Al menos no del modo en que entendemos esta relación ahora. Sin embargo, en el presente nadie cuestiona una película o un videojuego por ser “visualmente demasiado bueno” (“¡No me gusta Red Dead Redemption 2, lo hicieron demasiado bien!”). Es ridículo.

imaginación

De hecho, nos reímos en las redes de cualquier imperfección jocosa que aparezca en los efectos digitales, sobre todo si esto ocurre en productos de grandes compañías (hasta en series, como pasó con aquel ciervo falso de The Walking Dead, ¿lo recuerdan?).

Evaluamos con cuidado el apartado gráfico de todo nuevo lanzamiento y comparamos las proezas técnicas de diferentes juegos, plataformas y marcas. De este modo, es emocionante pensar en los videojuegos del futuro próximo. Cómo serán, qué nivel de inmersión se podrá alcanzar, quiénes aprovecharán más los recursos de cada máquina, cuáles serán los mejores… en fin… Todo esto es impresionante pero… aquel profesor amargado y jurásico que existió alguna vez, ¿no habrá tenido algo de razón? ¿Nos tenemos que preocupar por algo?

El ciervo de la discordia en TWD.

El progreso tecnológico

A partir de cierta edad, y de cierto recorrido por diferentes catálogos, todos tenemos un cariño especial por nuestros juegos viejos preferidos. ¿A quién no le gusta volver por un rato a esos títulos retro que son parte de la vida? Yo regreso cada tanto a mi International Superstar Soccer Deluxe (1995) y a los gloriosos PES de Playstation 2 (que alcanzaron la perfección o al menos algo muy parecido). Sin embargo, no me voy a oponer al FIFA 22 con el argumento de que su fútbol es “demasiado real”. ¡Sería estúpido!

imaginación

A ningún fan de Driver: You Are The Wheelman (1999) se le escucha decir que ahora las experiencias de conducción o las ciudades de mundos abiertos son excesivamente realistas y que sus gráficos o su física deberían volver para atrás.

¿Nos quejamos del paisaje cuando paseamos Los Santos en GTA V? Jamás, nadie. Simplemente será una actitud interesante abordar este progreso tecnológico con responsabilidad para mantener una relación sana con él. No tanto por los más veteranos, sino por lxs niñxs y jóvenes, que necesitan referentes copadxs que no rechacen todo lo nuevo ni sean, tampoco, desquiciadxs adictxs maniáticxs o algo así.

¿Para qué sirve la imaginación?

La imaginación se relaciona con la creatividad y esto funciona diferente según seamos niñxs, adolescentes o adultxs, aunque en todas las etapas se la puede ejercitar. Es importante promover la imaginación desde la niñez para que cada quien optimice su capacidad de encarar nuevas experiencias en la vida.

imaginación

Ilustremos esto con un momento Simpson: Bart está aburrido en la escuela mientras el director Skinner anuncia una excursión a… la fábrica de cajas. Para evadirse, Bart intenta “escapar a un mundo de fantasía como lo hace Lisa”, pero no puede hacerlo (“Niños, en lugar de ir a la fábrica de cajas, iremos a… la fábrica de cajas”). Bart rezonga diciendo “¡Maldita televisión! Me arruina la imaginación y me arruina la capacidad de… de… eh… ay, bueno…” y se resigna a ver la tele otra vez. ¿Por qué le pasa eso? ¿Se arruinó su imaginación? ¿Existe eso en la realidad?

“Maldito Unreal Engine, me arruina la capacidad de… de…”

¿Podemos perder la imaginación?

No. Bueno… teóricamente, no. No nos la pueden afanar porque es parte de nosotros. Es una facultad mental que no puede* disminuir hasta el 0%. Aunque… sí puede ganar o perder vigor, como todo músculo que se adapta al nivel de actividad que tenga. (¡No soy un especialista en el tema!)

¿Qué debemos hacer?

¡No sé! ¡¡¡No sééé!!! ¡Todo terminó, no tenemos escapatoria! No, mentira.

Pero no hay un mandato, una brújula que nos diga qué hacer. Es una decisión colectiva e individual. No hay un “deber hacer”, pero sí es interesante pensar que las posibilidades que tenemos son virtualmente infinitas. Y eso que estamos viejos, ¡imagínense las posibilidades de lxs niñxs!

Además, así como todas las virtudes de los videojuegos se pueden utilizar para planes maquiavélicos de dominación mundial, también sirven para tareas edificantes como enseñar. A propósito de esto, tenemos un excelente artículo sobre los games en la educación aquí.

La imaginación interviene en nuestra toma de decisiones, en el ámbito laboral, en lo estudiantil, en los asuntos personales y… y en otras cosas que ahora no me imagino…
Poseemos la habilidad y podemos ejercitarla si queremos. Los videojuegos colaboran con esto, pero no todos, no siempre. Y también depende de nosotros.

Amamos los videojuegos. Son parte de nuestras vidas. Incluso algunxs tuvimos infancias y adolescencias estropeadas por violencia real y tuvimos algún videojuego para divertirnos y sentirnos mejor en momentos duros. Pero también podemos llegar a descuidar partes de nosotrxs mismxs si nos entregamos demasiado a lo que propone la pura industria en medio de un sistema capitalista tan brutal.

A una gran compañía lo que más le preocupa, lógicamente, es vender, ser redituable, ganar, porque es su razón de ser. Pero ojo, en la medida en que nos ven como simples usuarios y consumidores, no les importa si cuidamos de nosotros mismos o no.

Nosotros, los de este lado, tal vez no nos debamos acomodar así nomás si nos ofrecen un lugar tan pasivo. Tal vez no nos debamos dejar alienar de más (¡solo un poquito!). Esa es nuestra responsabilidad.

Dreams

Los videojuegos tienen mundos y universos de pura imaginación

Es verdad, videojuegos de todas las épocas nos conectan con situaciones, personajes, historias, mundos, tragedias, música, que los ubican en la categoría de verdaderas obras artísticas. Sí, es verdad. Pero obras artísticas HECHAS POR OTROS, de las que somos admiradores. Y esa dinámica es perfecta, estupenda, imperdible, pero no es la única que nuestra mente puede entender.

En un videojuego también nos involucramos, claro, a través de sus mecánicas y controles, pero todo se desarrolla dentro del marco programado y testeado previamente. Usamos la imaginación al jugar, pero dentro de ciertos parámetros.

Como dijimos antes, no vamos a renunciar absurdamente a lo que ya tenemos. Nadie quiere eso. ¡Nadie va a dejar de jugar! Obviamente. Sin embargo, recordemos no subestimar los factores que aún no entendemos del todo. Es decir, si nos relacionamos con una potencia audiovisual cada vez más imponente, ¿no es lógico pensar un minuto en cómo es esta relación?

Intentar cierta crítica es importante para no convertirnos en simples compradores y seguidores de marcas y productos diseñados para exprimir nuestro amor por los jueguitos.
Pensar en todo esto no será nada fácil, pero tenemos una aliada: la imaginación.


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La ilustración de portada por Maru Mendez

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