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¿Qué es realmente un Soulslike?

Derribando mitos, encendiendo hogueras.

Ani Albano

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Es viernes a la noche y te preparás para jugar el videojuego de tu preferencia. Estás a punto de sentarte en el sillón, quizás acompañado de una cerveza, una coca o lo que más te guste. De golpe, suena el timbre, no pediste nada y no esperás a nadie así que, con un poco de duda, atendés. Al final escuchas una voz por el parlante que te dice: “Buenas noches, no muerto elegido, ¿tiene un segundo para hablar de nuestro amo y señor, Hidetaka Miyazaki?”.

Esa voz soy yo y a falta de salir a tocar timbres porque respeto la cuarentena, escribo esta nota para que dejemos de preguntarnos qué es y qué no es un soulslike.

La Saga Souls

Creo que todos los jugadores escucharon hablar de ella, no solo por la calidad de cada juego que la conforma, sino por lo que estos representan. La saga Souls creó un género en sí mismo, un estilo y mecánicas que se iban a intentar replicar u homenajear en un futuro no muy lejano.

Nuestra historia empieza allá en el 2009 con Demon ‘s Souls creado por From Software bajo la dirección de Hidetaka Miyazaki. Cuando salió primero en Japón no fue un hit de ventas, de hecho los números de ganancia fueron más bajos de lo que imaginaban. Pero finalmente, un tiempo más tarde, se abrió al resto del mercado y fue ahí cuando empezó a generar más revuelo. Aunque aquel sigue siendo menos popular, es en realidad el más importante por claras razones: fue el padre de todos los que vendrían después.

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Demon’s tuvo opiniones mixtas aunque más tirando a positivas: El juego era difícil, te hacía perder los estribos, frustrarte mucho, y algunos dijeron que esto lo hacía menos disfrutable, que tenía que existir la posibilidad de elegir la dificultad.

Miyazaki le escondió lo mejor posible a Sony el hecho de que no se podía cambiar la dificultad, porque no quería que lo obliguen a cambiar el producto final. Irónicamente, fue ese mismo componente lo que le resultó tan atractivo a los jugadores, porque vieron más allá de lo negativo. Se dieron cuenta que atravesar todo ese momento y al fin llegar a ganar el juego era un sentimiento de autosuperación.

Y a esas virtudes le sumamos la del cooperativo, una idea que vino a la cabeza de Miyazaki por una situación de la vida real donde en una nevada, los autos que subían por la montaña tenían que empujarse entre ellos para llegar y, una vez en la cima, no era posible agradecer a quien te ayudó.

El coop de la saga Souls es algo así. Un solitario transitando un mundo terrible encuentra marcas en el piso que le permiten llamar a otro jugador como compañía y asistencia. La presencia es efímera, incluso a veces duran lo que se tarda en matar a un boss para después del triunfo, desaparecer. Triste, melancólico, a veces con unos buenos sustos. Muchos eligen jugarlo solos también, el mundo es bastante distinto así

Todas estas cosas que describen al Demon’s Souls las iba a demostrar mucho mejor y más pulidas su sucesor, el juego que realmente rompió el molde:

Dark Souls tomó todo lo bueno y le sumó identidad propia. Una identidad que empieza con un caballero armado arrojando un cadáver por el techo de una celda y dándonos la llave para buscar nuestra libertad, si es que en este mundo existe tal cosa. Definitivamente algo había cambiado: diferencia entre Boletaria y Firelink Shrine. Acá es donde se empieza a propagar aún más el mito que afirma que los Souls son juegos difíciles

¿Difícil o no tanto? Esa es la cuestión

Dark Souls no es difícil para hacer sufrir, es desafiante para poner a prueba las capacidades del jugador, mientras le enseña que la muerte no es el fin, sino una parte fundamental del juego, la piedra angular en la que se para. 

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Otro punto maravilloso es algo que ya se había visto, la historia que ayuda a la gente depresiva para hacerles saber que no están solos en un mundo tan oprimido. Aunque parezca contradictorio, raro si se quiere, como dije más arriba, no estás solo en Dark Souls. Siempre existe la chance de que un fantasma rojo nos invada desde su mundo para pelear (jugadores en su propia partida), también vamos a ver las marcas que dejan otros jugadores al morir, notas para ayudar o para hacer perder horriblemente, NPCs con sentido del humor macabro, otros demasiado optimistas para ese mundo, etcétera. Y si no se quiere nada de lo primero, eso que llaman interacción con humanos, siempre se puede jugar offline y ver el reino de Lordran con ojos diferentes.

Estos dos grandes dejaron zapatos difíciles de llenar. La segunda parte de Dark Souls tenía que ser, no solo un juego a la altura, sino también uno que supere a sus maestros. Pero lamentablemente, la ausencia de Miyazaki en la dirección del juego mientras se dedicaba al desarrollo de Project Beast, mejor conocido como Bloodborne, se hizo notar y mucho. Así es como Dark Souls 2 terminó estando un poco más abajo de sus hermanos. Es considerado el “más fácil” de la saga, entre el público no es tan querido como los anteriores, aunque la prensa le dio muy buen reconocimiento. La historia no se conecta, al menos no directamente, con el original. El reino de Drangleic es otra cosa, en un mundo alterno, en otra realidad.

Dark Souls 2 me parece un hermoso juego, quizás sí no esté tan a la altura de los otros, pero lo sigo teniendo en estima. Es muy útil para todos los que quieren entrar en la saga y no se animan por miedo. Da una introducción no tan violenta a todo lo que vendrá después. El setting seguía siendo prácticamente igual en cuanto a estética, las mecánicas no variaron mucho, pero sí se agregaron algunos elementos que lo hacían más “amigables”.

Pero antes de Dark Souls III, llegaba Bloodborne que, aunque no se considera parte de la saga, sí que se trata de un soulslike. Y después de Dark Souls III vino Sekiro (juego del año en 2019), que ya cambia radicalmente algunas características de la fórmula pero sigue manteniendo su esencia.

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Dark Souls III es un debate constante. ¿Es mejor que el Dark Souls? ¿Es peor? Yo prefiero no opinar al respecto (NdE: tibia). A fin de cuentas lo que me importa es que es un Souls, con todo lo bueno de todos sus mundos, incluso el de Bloodborne.

Y toda esta historia nos lleva al día de hoy. Esperamos a Elden Ring llorando silenciosamente, mirando cada conferencia de gaming para ver si anuncian algo, y nada llega. Pero a no desesperar, porque todavia podemos seguir jugando Dark Souls hasta el hartazgo y si el hartazgo llega, nos quedan varios soulslike por jugar. Claro que no es lo mismo, pero al menos podemos mantener la hoguera encendida un tiempo más. 

Entonces ¿qué es un soulslike? 

Básicamente, soulslike es la definición que se le da a los juegos que toma mecánicas y elementos de la saga souls y lo adaptan a sí mismos intentando en muchos casos cambiar la temática, el setting, la historia y en otros, replicando lo mejor posible a modo de homenaje. 

Muchas obras actuales son consideradas soulslike, pero lamentablemente el término se esta empezando a bastardear. Muchas veces pasa que al ver un juego nuevo, lo catalogan como un soulslike solo porque se ve difícil, oscuro y pseudo medieval, pero la verdad en todo esto es que en la mayoría de los casos no logran representar esa dificultad que impulsa la curva de aprendizaje. Son difíciles porque sí. Lo que genera que en ciertos momentos los jugadores se sientan abrumados y llegue a ganar a suerte y verdad, solo por la necesidad de hacerlo para seguir avanzando.

A pesar de esto, de la mala fama que genera llamar un juego soulslike cuando la intención de sus creadores no tuvo nada que ver con acercarse a la saga, hay otros juegos que merecen mención porque nos llenan de nostalgia soulera.

Algunos juegos Soulslike

El primero que voy a mencionar es el Salt and Sanctuary, directamente hecho en honor a Dark Souls pero en 2D. Un mundo opresivo fantástico medieval lleno de misterios y lugares oscuros para descubrir, buen combate, buena sangre y la interfaz gráfica con una tonada darksoulera. Hermoso ejemplo de lo que un soulslike nos puede dar.

Blasphemous, otro de esos grandes ejemplos. Difícil pero justo, opresivo e insondable, con un combate excelente y un sentimiento de pesadez constante, que sólo se alivia con su banda de sonido. Todo lo bueno de los souls en formato plataformas.

Lords of the Fallen fue uno de los primeros y no es santo de mi devoción. Es un soulslike, de eso no hay duda, pero tiene ese defecto de dificultad castigadora que de a ratos se vuelve desesperante. Algo parecido a lo que me pasa con Nioh, que si bien es un precioso juego, castiga con todo lo que tiene y ganar se siente casi como pura suerte.

Necrópolis, un precioso juego 3D poligonal que tiene un sistema de combate muy similar. Su peor castigo o mejor incentivo era que morir te hacía empezar absolutamente de cero y en un nivel totalmente distinto por ser procedural. Otros que valen la pena mencionar son Dead Cells y The Surge.

Y no puedo no mencionar Hollow Knight, que a muchos les puede parecer mentira pero es muy real. Aunque los estilos y el combate son muy diferentes, le demandan mucho al jugador, mucho para aprender a ensayo y error. Además, aunque sea adorable, hay que admitir que la estética es bien oscura.

Recientemente salió el juego Mortal Shell y realmente la estética le da en el clavo, todavía no tuve el gusto de jugarlo pero por lo que vi, sigue el lineamiento de la saga. Y por supuesto, esto no se detiene acá, veremos que es lo que nos depara el futuro.

Blasphemous

Conclusión

Me preguntaron varias veces por qué soy tan fanática de la saga Souls y me cuesta elegir una respuesta concreta porque la verdad es que es un conjunto de cosas. No sé si es la fantasía medieval, el mundo oscuro, los demonios de fuego, los hongos gigantes, un dragón que escupe una especie de fuego negro y un tipo que te tira rayos. Hubo algo en los juegos que cambió mi forma de jugar, una especie de crecimiento personal. Dark Souls II apareció en un momento de mi vida en el que necesitaba sentir esa sensación de superación, esa especie de triunfo sobre la adversidad. Y sé que no soy la única.

La saga marcó un punto en la historia de los videojuegos, llegó a posicionarse entre aquellos clásicos de los que siempre se hablan, aunque quizás en un principio su público era más de nicho, al día de hoy se abrió para muchas otras personas, y eso queda demostrado en cada soulslike que aparece. Y como plus, pronto la remake de Demon’s Souls le va a dar una oportunidad a todos los que no llegaron a jugarlo en PlayStation 3. 

Souls inspira sin importar el género o el estilo. Nunca voy a parar de recomendar esta saga porque deja algo en las personas, algo muy importante: el deseo de alabar al sol.

Escribe y habla sobre videojuegos desde hace 7 años, pero los juega desde su más tierna infancia. En sus ratos libres se disfraza de personajes de Star Wars e intenta ganar partidas de Magic. Cuando le sobra tiempo, trabaja en sistemas y pretende ser una adulta proactiva.

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