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domingo, septiembre 26, 2021

Ocho indies para hacerte sonreír y pensar

De todos los géneros con dos cosas en común: se juegan en minutos y te hacen reír.

Mer Grazzini

Columnista

Desarrolladora de videojuegos rosarina. Elemental de la Manija. Mer diseña videojuegos, anima, da clases, toca la guitarra, escribe acá, y dicen que a veces, incluso, duerme.

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Bienvenidos a Indies – pensables, la columna semanal donde buscamos darle visibilidad a esos juegos chiquitos e independientes que valen la pena ser jugados.

Quizás hayan notado que me ausenté un par de semanas de la columna de manera no planificada. Para compensar por ese par de semanas donde no les recomendé nada, hoy hago una edición especial de Indies – Pensables con varios juegos muy cortitos unidos bajo una misma premisa: sacarte una sonrisa en alrededor de un minuto (¡O menos!).

Me gustan mucho las obras que son algo más que un juego, cuando terminan siendo un chiste o pequeña reflexión, sobre la vida o sobre el medio. Obvio que ya había hablado sobre juegos que duran segundos, también había recomendado algún que otro juego que subvierte las expectativas, promete una cosa y termina llevándote para un lugar totalmente inesperado.

En ese plan, traigo esta selección de obras muy muy chiquitas, pero muy muy graciosas.

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El primero es de Stuffed Wombat, se llama Wormb. En primera instancia es un runner, donde tendremos que escapar de un gusano gigante mientras esquivamos obstáculos. Pero pasado un rato… está bueno detenerse a considerar las cosas que hacemos por puro impulso, ¿No? Como otras obras de este autor, la primera reacción al terminarlo es lanzar una carcajada, pero al rato puede ser que nos haga cuestionar algunas cosas de la vida real. Filosofía disfrazada de humor, la receta perfecta. Lo encuentran online acá nomás.

El siguiente es I Can’t Carry All These Ducks, de Mokesmoe. Es una experiencia de escasos segundos que logra transmitir un sólo concepto de manera eficiente y graciosísima. Supongo que podría hablar sobre metáforas, sobre la lucha de los hombres por tratar de alcanzar más de lo que está al alcance de las manos, la disputa de “el que mucho abarca poco aprieta” y que al final no nos da la vida para hacer todo lo que queremos… o simplemente dejarles que lo jueguen y saquen sus conclusiones. Spoiler alert: se trata sobre patos. Se juega online por acá.

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Siguiendo con la temática aviar, viene Tic-Tac-Crow, de Droqen. Esta es una experiencia que describiría como wholesome: tierna, relajante, agradable. Se trata de un pequeño parque donde pasar el rato jugando al Ta-te-tí con un grupo de pájaros que van y vienen, cada uno con su personalidad y maneras de jugar. Además, las Inteligencias Artificiales están programadas para aprender de sus partidos con nosotros y entre ellas, con lo cual, podemos ganarles, perder a propósito o hacerles trampa para ver cómo reaccionan y cambian sus actitudes.

Cada pájaro tiene además animaciones y sonidos que los vuelven muy expresivos y graciosos. Y como siempre hay una capa más que se puede analizar, este juego fue en respuesta a la patente que Warner le puso al sistema Némesis. Nadie debería ser dueño de las mecánicas, es como ser dueño de un color o una escala musical. Este títulos usa ese sistema adrede como forma de protesta. Es el único de la lista que no es gratuito, a menos que hayan comprado el Bundle en Solidaridad con Palestina, en cuyo caso lo pueden ir a buscar ahí. Y sino, lo compran acá o en la playstore de Apple. 

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Continuando la línea de protesta y reivindicación de los derechos, viene uno argentino. Right Turn es un juego que hizo David Marchand parodiando a Turn Right, del Estudio Avix. Sigue la misma premisa que el juego original. Un auto que corre por una pista, y apretando un botón gira hacia la derecha, es todo lo que se puede hacer. En Right Turn sin embargo, se pueden además juntar monedas, que permiten desbloquear todo tipo de power ups, incluso uno que hace que el juego de un giro de 180 grados. O mejor dicho, de 90. Se juega online por acá, y recomiendo entrar con el celu para jugarlo en pantalla táctil. 

Más Argentina y más protesta social. Workazooka, de Bruno Martínez es un shooter en un ambiente laboral, donde tenés que juntar razones para vivir e intercambiarlas en la Pentium de sacrificio por rédito económico. Todo esto mientras les disparás bollos de papel a tus compañeros de trabajo que te persiguen con más papeleo y ganas de robarte tus ganas de vivir. Es muy gracioso y divertido, y tiene un detalle que me encanta: un botón que hace una acción inútil, mirar mal a tus compañeros. Lo descargan gratis por acá

Más sobre computadoras y problemas laborales: Trustmeimagmae.exe lo hicimos en la Argentina Train Jam 2018 junto al arriba mencionado Bruno Martínez, Fran Delledonne, Pablo Sire Canaveris y yo misma entre otros artistas invitados. Te entró un virus en la PC y ahora tu escritorio es una catarata de anuncios basura que tenés que ir cerrando en orden para poder retomar el control de tu computadora. Ese está online acá

Y como yapa, Little Office Troubles de DrGeraud, un minijuego donde tenemos que dividir nuestra atención para salvar nuestras tres compus del ataque de un hacker, tipeando, o mejor dicho, sacudiendo el teclado correspondiente antes de que sea demasiado tarde, todo esto acompañado por unos gráficos muy bonitos. Online acá en Newgrounds

Para terminar, el más contemplativo y profundo de todos. Heaven On Earth de Increpare. Una suerte de aventura en el capitalismo, una mirada que es a la vez crítica y de alguna manera quizás optimista sobre el consumismo. No estoy segura sobre esta última lectura sinceramente, pero el título de la obra me hace dudar. Vamos a acompañar a un personaje en su día a día escalando en su trabajo y gastando su sueldo en más y más aparatos. No quiero contar el final, pero sí decir que me genera sentimientos encontrados. Hay algo reconfortante en la búsqueda de armarse el espacio, de poder conseguir las cosas que te interesan y hacer tu propio “Cielo en la tierra” como dice el título.

Pero también esto es a costa de esconder el cielo real y llenar tu casa de un laberinto de cables. Entonces, ¿tiene sentido? ¿Es una búsqueda válida, o quizás intenta decir que lo que buscábamos ya estaba ahí desde el principio y no sabíamos verlo? Que un título tan breve y minimalista me deje con todas estas dudas y haciéndome planteos sobre la sociedad en la que vivimos, sin duda habla muy bien de su creador. Pueden pasar a jugar por acá

Y esto fue todo por esta semana, ocho juegos brevísimos que espero que les alegren el fin de semana, y quizás incluso los dejen reflexionando. ¡Nos vemos pronto!


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